Efectividad personal: tu realidad es la que es

Persona con los ojos vendados a punto de caer por un hueco en el suelo

“Puede que no sea el héroe que Gotham merece, pero es el que necesita”
El Caballero Oscuro

Llevas tiempo buscando una solución para organizarte mejor. Algún sistema o técnica simple que te resuelva tu problema de forma rápida. Algo que te suponga poco o ningún esfuerzo.

Buscas algo simple. No quieres complicarte. Sería genial encontrar el “nirvana productivo” con unos simples y replicables trucos personales como algunos prometen.

Afortunadamente, también has leído que hay otras formas de solucionar tu problema mejorando tu efectividad.

Se trata de soluciones realistas. Diseñadas para ofrecer una respuesta óptima y de garantías para el tipo de profesional que eres y el tiempo que te ha tocado vivir.

Soluciones avaladas por la neurociencia y utilizadas durante años por millones de personas de todo el mundo. Soluciones como GTD®.

El otro día me comentaban algunas personas durante un curso que les daba la sensación de que GTD® parecía un sistema complicado.

Demasiados pasos para conseguir sensación de control total sobre tu trabajo, cuando la realidad es que GTD® propone únicamente cinco sencillos pasos para eliminar el estrés.

Demasiadas listas y contenedores para organizar los recordatorios y la información, cuando en realidad no necesitas más que unas pocas listas y un calendario.

Demasiado tiempo para invertir en un sistema fiable a prueba de olvidos, actualizado y sobre el que poder trabajar con enfoque, cuando en realidad solo necesitas desarrollar una serie de hábitos para tener un sistema de organización fiable.

GTD® es, en realidad, un método sencillo formado por hábitos sencillos. Ni más ni menos.

En mi experiencia, una de las grandes ventajas de GTD® es que te muestra tu realidad tal y como es. Puede que prefieras una solución simple e incompleta, y que GTD® no sea la solución que te gustaría.

Pero tu realidad es la que es y por tanto necesitas algo que te la muestre con sinceridad y transparencia. No necesitas sistemas de organización sobresimplificados que te oculten parte de lo que tienes que hacer para que puedas sentir una falsa y peligrosa sensación de bienestar.

Si quieres mejorar tu efectividad personal, busca un sistema que te muestre las cosas como son y no como te gustarían que fueran. Porque tu realidad es la que es y necesitas lo que necesitas.

El primer paso para mejorar tu efectividad

Pergamino con texto "Do something different"

«Hay una luz al final de este túnel, pero para llegar hasta ella es preciso recorrerlo entero.»

David Allen, en «Sé más eficaz»

Nos gustan las cosas fáciles. No solo a nosotros, también a nuestro cerebro. Cuanto menos esfuerzo y menos cambio, mejor.

Nuestra maravillosa máquina evolutiva, la que nos diferencia del resto de seres vivos, es vaga por naturaleza y evita los cambios siempre que puede.

Por suerte, hay cosas que se solucionan o podemos cambiar de manera fácil y rápida. Esas situaciones son las que, por cómo somos, nos gustan y nos atraen.

Pero por muy fácil o rápido que quieras resolver un problema o una situación, a veces la solución real va en otra línea.

Existen situaciones que no se solucionan ni cambian así. Insistir en una pseudo-solución fácil y rápida para evitar afrontar un verdadero cambio es el camino más directo para permanecer exactamente dónde estás.

Muchas personas siguen buscando una solución fácil y rápida para mejorar, por fin, su efectividad personal. Y es un camino equivocado.

Quieren cambiar radicalmente su vida eliminando el estrés. Buscan organizarse mejor, dejar de reaccionar constantemente frente a imprevistos,  mejorar la calidad de su trabajo y conseguir, por fin, sensación de control sobre lo que tienen que hacer.

Pero parece que no siempre se está en disposición de afrontar lo que ese cambio supone.

¿De verdad crees que es posible una solución fácil y rápida que aporte todos esos beneficios a una persona?. No hay píldoras ni hierbas mágicas para mejorar tu efectividad personal.

Hay cambios que requieren esfuerzo y compromiso para conseguirlos. Curiosamente, suelen ser precisamente aquellos cambios que merece la pena conseguir.

En la mayoría de los casos, al margen de lo que pueda parecer, el trabajo que hay que hacer para conseguir esos cambios es sencillo. El reto está en insistir y tener paciencia, porque suelen ser cambios que llevan su tiempo.

Si te animas a mejorar tu efectividad, habrá momentos en los que tendrás ganas de abandonar porque los resultados que estés obteniendo sean diferentes a los que esperabas. También, muy probablemente, los retos que tengas que superar te pondrán a prueba más de una vez. Es algo normal y que nos pasa a todos los que hemos apostado por mejorar.

Pero, te guste o no, en el fondo sabes que la solución para ser una persona más efectiva y féliz está en aprender nuevos hábitos y comportamientos que te abrirán nuevas posibilidades.

¿Quieres que las cosas sean diferentes?. Haz las cosas de manera distinta. Sé que suena a tópico, pero es la realidad. Porque hacer cosas diferentes cuyo funcionamiento está demostrado es el primer paso para mejorar tu efectividad.

X Jornadas OPTIMA LAB: Construyendo el «camino del sí»

 


“Podemos encontrar un camino o hacer uno.” – Hannibal

El número X es especial. A lo largo de la historia, muchas civilizaciones y culturas han interpretado en este número algo diferente respecto al resto. Reinicio, perfección, determinación para conseguir objetivos o decisión son algunos de los significados que se asocian este número.

Puede que sea una simple coincidencia, pero siento que estas X Jornadas que celebramos a primeros del mes de enero han tenido mucha relación con algunos de los significados especiales del número 10.

Uno de esos significados es el de “reinicio”. Han sido las primeras jornadas tras la salida de la red de Jero, AJ y Jesús. También han sido las primeras jornadas en las que yo estaba como nodo activo y dedicado al 100% a la actividad de la red. Un reto en estas jornadas, al menos para mí, era vivir unas jornadas de máxima efectividad e impulsar una nueva tendencia para los próximos meses. Creo que era necesario hacer un “reset” en la red para recuperar el espíritu que la ha hecho crecer y convertirse en lo que es. Para mi han sido las jornadas del “reinicio” y mis expectativas se cumplieron sobradamente.

También han sido unas jornadas donde ha quedado plasmado el afán de superación, mejora y aprendizaje constante en la red. Ser referencia en cualquier ámbito implica unos niveles de exigencia y responsabilidad que hay que trabajar en el día a día, sin conformarse con lo que ya hayas conseguido en el pasado.

En línea con ese espíritu de mejora, actitud para aprender y la curiosidad que forma parte del ADN de la red, en estas jornadas contamos con la participación de Mónica Galán y David Barreda. Contar con la ayuda de expertos en los ámbitos donde identificas recorrido de mejora es inteligente y algo tremendamente efectivo.

Gracias a Mónica me lleve muchas cosas sobre las que trabajar. Una de ellas es el concepto de “fluencia cognitiva” como medio para construir y facilitar los procesos de comunicación y aprendizaje. Un medio para construir el «camino del sí», consiguiendo resultados en el proceso al poner las cosas fáciles mediante una comunicación efectiva que, lejos de ser innata, debe trabajarse con dedicación, atención y antelación.

En la tarde del segundo día contamos con David Barreda. Conocía a David por su estupendo blog «Procesos y Aprendizaje» y fue un placer conocerle, por fin, en persona. Su intervención me confirmó la importancia y el trabajo que conlleva la preparación de una acción formativa efectiva. Todo aprendizaje lleva asociado una secuencia que se debe trabajar con anticipación y que también se debe adaptar a cada situación sin olvidar que, en cualquier proceso formativo, el foco debe estar en las personas. Fue una satisfacción confirmar que vamos por el buen camino.

En definitiva, fueron dos grandes sesiones en las que ambos, Mónica y David, hicieron un extraordinario trabajo y nos aportaron mucho. Sin duda, estas experiencias me ayudarán a seguir construyendo el camino del futuro.

También me gustaría destacar el trabajo interno que realizamos como red. En especial, me quedo con el tiempo que dedicamos a debatir y tomar consciencia sobre la importancia de tener claridad de ideas en el desarrollo de nuestra actividad. Saber qué, para qué, por qué y cómo hacemos lo que hacemos forma parte de esa curiosidad y responsabilidad que comentaba antes. El pensamiento crítico es algo muy presente en todas nuestras acciones, algo imprescindible para seguir avanzando.

Por último, quería aprovechar para dar las gracias a Paz por la estupenda organización de las jornadas, a José Miguel por el acertado enfoque que tuvieron y, a Cruz y Jordi, por su generosa participación a pesar del cansancio acumulado por el madrugón y el viaje hasta El Escorial.

Las próximas jornadas tendrán lugar dentro de unos meses. Será una nueva oportunidad compartir, aprender, reflexionar y evaluar sobre las tendencias que, como red, estamos marcando. Y, mientras llegan, seguiremos trabajando para construir el «camino del sí» en la efectividad personal y organizativa.

2018: Más allá del Muro

Niña caminado por un nuevo camino

“- ¿Un hombre puede ser valiente cuando tiene miedo? (Bran Stark)

-Es el único momento en el que puede ser valiente (Ed Stark)”

Canción de Hielo y Fuego, Libro I, Juego de Tronos

 

Llevo tiempo queriendo escribir un post como este. Mucho tiempo. He tenido mis razones para no hacerlo hasta ahora, pero ha llegado el momento.

Una de esas razones ha sido la de dejar enfriar las cosas. En ocasiones, escribir en caliente ayuda a transmitir la emoción que sientes en ese momento pero, en este caso, he preferido dejar que el tiempo hiciese su labor de sedimentación, para poder tener una perspectiva más global y objetiva.

El año pasado, 2017, comenzó como un año más. Sin embargo, en el fondo, sabía que sería un año de cambios e importantes decisiones en aspectos profesionales. Como es habitual, la realidad ha superado a la ficción.

Un momento de revelación…

Mi situación profesional ha sido relativamente estable desde que comencé a trabajar. Crecí en la cultura y las creencias de estudiar una carrera universitaria con buenas salidas profesionales, conseguir un buen trabajo en una buena empresa y darlo todo en esta empresa para mantener ese matrimonio, hasta que llegase mi momento de jubilación. Creo que casi todo el mundo, en un momento u otro, ha vivido esto o conoce a alguien que lo ha vivido.

Personalmente, considero que esa forma de ver las cosas es tan respetable como cualquier otra. De hecho, yo me sentía feliz en mi ignorancia, dando por sentado que todo seguiría igual hasta el fin de los tiempos y que las personas comprometidas siempre tienen un lugar en las empresas.

Sin embargo, a finales del año 2010, algo sacudió esos cimientos y, desde entonces, nada volvió a ser igual. Por aquel entonces conocía a una persona de la que me llamaba mucho la atención su forma de ser.

Era una persona muy comprometida con su trabajo y con su empresa, a quien le gustaba lo que hacía, proactiva en la innovación interna, gran profesional que promovía iniciativas de mejora siempre que había oportunidad, ganadora de premios y reconocimientos internos, con buenas relaciones en todos los niveles de su compañía,… Creo que te puedes hacer una idea del perfil.

Un día, llame a esta persona para vernos y lo que me dijo me dejo helado: le habían despedido debido a una reestructuración interna, se debía amortizar su plaza y ya no había ningún sitio para ella. ¿Cómo era posible aquello?. En mi opinión, era prescindir de uno de los mejores ejemplos de empleado en donde muchos se inspiraban. Nadie lo esperaba.

Desde entonces, la relación entre las empresas y los empleados fue un tema que llamó mi atención y ocupó buena parte de mis reflexiones. No pensaba si a mi me tocaría vivir una experiencia similar a la de esta persona; eso lo tenía claro. Pensaba cuándo me tocaría. Y en este punto, lo que me empezó a preocupar fue qué iba a hacer cuándo me llegase el momento.

Desde entonces, creo que algo se activó en mi y fue creciendo a lo largo de los años: debía empezar a ocuparme de mi empleabilidad para estar preparado cuando llegase el momento. ¿Demasiado alarmista? ¿Exceso de preocupación?… Quién sabe.

Todo tiene un para qué

“Sólo tú puedes decidir qué hacer con el tiempo que se te ha dado.

Gandalf, Lord of the Rings

Todo lo anterior me llevó a pensar en el presente y en el futuro. ¿Qué quería ser? ¿Que podría ser? ¿Qué iba a hacer? ¿Estaba donde debía estar? ¿Podría conseguir algo diferente a lo que había conseguido hasta ahora?¿Iba a ser tan irresponsable de dejar en manos de otros mi futuro y el de los míos? Además, si todo está cambiando con tanta rapidez, ¿qué estaba en mi mano hacer para poder enfrentarme de la mejor manera posible a esas nuevas situaciones?.

Decidido a ocuparme de mi mismo, comencé a explorar opciones que me ayudasen a avanzar y a buscar solución a varios aspectos que me preocupaban:

  • Mejorar mi empleabilidad para el presente y para el futuro, con todos los retos que ello supondría
  • Buscar una actividad que estuviese alineada con mi propósito, en la que pudiese disfrutar, aprender (lo bueno y lo menos bueno) y aportar a los demás
  • Conocer y vivir los aspectos de una vida profesional que desconocía, pero que era con la me iba a encontrar antes o después
  • Desarrollarme en todos los aspectos posibles, viviendo nuevas experiencias, ya fuesen positivas o negativas
  • Poner en mis propias manos mi destino profesional

Todo lo anterior se puede resumir en un para qué: buscaba algo que me ayudase y motivase a seguir creciendo y desarrollándome, con la intención de prepararme de la mejor manera posible para un futuro donde la única certeza es que será diferente a cómo yo había creído.

Un poco de historia

Durante el año pasado, las sensaciones de que estaba viviendo un fin de ciclo eran cada vez mayores. Llevaba varios años compaginando demasiadas cosas y mucho se empezaba a resentir: mi rendimiento, mi salud, mi familia,… Se acercaba el momento de tomar decisiones.

Algo que comenzó hace unos 4 años como una aventura de aprendizaje, donde encontré todo lo que buscaba, y mucho más, fue ganando terreno, en todos los aspectos, a mi actividad profesional.

Poco a poco fue creciendo la sensación de que OPTIMA LAB era realmente un proyecto de mucho nivel, exigente y muy alineado con mi propósito de encontrar sentido a lo que hago, aprendiendo, ayudando y siendo útil a los demás.

Además, OPTIMA LAB me abrió un nuevo mundo lleno de posibilidades y retos, situándose como mi principal fuente de aprendizaje y desarrollo directo e indirecto.  

“Una idea. Una sola idea de la mente humana puede construir ciudades. Una idea puede transformar el mundo y reescribir las reglas”

Inception

Y así llegó 2015, donde algunos cambios organizativos en mi empresa dieron lugar a oportunidades de promoción interna. Oportunidades para las que, no nos engañemos, tiempo atrás me preparé con la intención de conseguirlas y por las cuales me sentí muy agradecido.

Sin embargo, para subirse a un tren tienen que darse tres circunstancias: estar en la estación, esperar a que pase el tren y, la más importante, estar convencido de querer subir llegado el momento.

En mi caso, en ese momento, se dieron las dos primeras. Pero, con respecto a la tercera, ya sentía que mi lugar estaba en otro sitio. En un acto de honestidad conmigo mismo deje pasar el tren en dos ocasiones. Fueron decisiones difíciles y escribí sobre ello en este post.

No nos engañemos. Por mucho que sintiese que mi lugar profesional estuviese en otro sitio, no tenía para nada claras las ideas sobre qué iba a pasar y cómo. E incluso si, al final, ocurriría algo. Hubo momentos en los que pensé que todo seguiría igual.

Tanto en lo personal como en lo profesional, había demasiadas cosas en juego. Y, para ser sincero, el cambio y la incertidumbre han sido aspectos que he preferido mirar desde lejos… Hasta ahora.  

Es evidente que con trabajo, constancia y compromiso todo llega. Puede llegar de una manera o de otra. Pero, al final, siempre algo llega.

2017: la oportunidad llama a la puerta

Ten cuidado con lo que deseas, se puede convertir en realidad”.

Oscar Wilde

2017 ha sido un año intenso en OPTIMA LAB. Han ocurrido muchas cosas que confirman que este proyecto tiene una salud inmejorable fruto del excepcional trabajo de todos estos años.

Las cifras objetivas demuestran que, a pesar de no haber hecho todo lo que nos propusimos y que quedan muchas cosas por hacer, las perspectivas son inmejorables.

En lo personal, este año ha supuesto todo un reto. Uno de los principales cambios que he llevado a cabo ha sido el poner más foco en la actividad comercial. A pesar de pasar años ligado al mundo comercial, he podido constatar en este nuevo escenario que la venta es, básicamente, cuestión de personas y en OPTIMA LAB puedo hacer realidad ayudar a otras personas a solucionar problemas.

Por otro lado, he podido consolidar mi actividad interna en la red. Es cierto que con menos intensidad y más reactividad de lo que me hubiese gustado, pero esto es uno de los cambios que vendrán en 2018.

Por último, la red ha experimentado cambios a final de año. Tres buenos amigos y compañeros durante varios años, AJ, Jero y Jesús, decidían emprender nuevos caminos profesionales. En mi opinión, y más allá de sentimientos personales, la nueva situación fortalece a la red en foco, propósito y sentido.

Y en estas circunstancias llegó el momento. Yo sabía que tarde o temprano debía decidir qué hacer y había dos opciones posibles.

La primera era seguir el mismo camino que AJ, Jero y Jesús y hacer que OPTIMA LAB fuese, para mi, un buen recuerdo cargado de grandes experiencias, oportunidades y aprendizajes. Volvería a mi segura, cómoda y rutinaria vida profesional, con todo lo bueno y malo que ello suponía. Una decisión que sería, sin duda, cómoda a corto plazo y me permitiría centrarme en algunas cosas que había descuidado en los últimos años.

La otra opción era la del cambio. Era la opción de apostar definitivamente por mi y de hacer realidad todo lo que había esperado y trabajado durante años. La oportunidad era inmejorable y se daban todas las circunstancias para aprovecharla… Y así ha sido.

2018: un año de cambios, retos… e incertidumbre

Ya con cierta perspectiva, reconozco que tenía claro qué decisión tomar y, en esta ocasión, me subí al tren. En el fondo, como comentaba más arriba, la decisión estaba tomada con mucha antelación.

A finales de enero, mi dedicación a la consultoría artesana en efectividad personal y organizativa como nodo de OPTIMA LAB será completa. A pesar de la firmeza de mi decisión, no me cuesta reconocer la sensaciones de incertidumbre, temor y duda que llevo experimentando en las últimas semanas junto con la ilusión, el reto y la oportunidad que va a suponer. Supongo que es el precio del cambio.

Quiero aprovechar para dar las gracias a las personas que dudáis del camino que voy a emprender, porque siempre es bueno tener alguien que te ayude a ver las cosas con otra perspectiva. Por supuesto, y sobretodo, también quiero agradecer a todas las personas que me habéis ayudado a llegar hasta aquí con vuestro apoyo, ánimo y confianza.

Agradecimiento especial a José Miguel, por haber confiado y compartido tanto durante todos estos años. Quién iba a imaginar, allá por el 2011, las consecuencias de disfrutar de un buen cocido madrileño en uno de los lugares más emblemáticos de Madrid 😉

Y, por último y más importante, muchas gracias a mis hijos MA, Sara y Álex porque ayudan a que cada día sea más alegre que el anterior gracias a su energía, ilusión y paciencia. Por supuesto, mención especial para Silvia, la auténtica heroína de todo esto por su apoyo incondicional durante años.

Y hasta aquí este post de reflexión personal. Ha salido más largo de lo habitual, pero creo que la ocasión lo merecía. Ahora sólo queda seguir construyendo nuevas naves para este viaje apasionante… Más allá del muro.

 

 

 

¡Felices Fiestas y feliz, y efectivo, 2018!

Este año 2017 que termina ha sido uno de los más intensos que recuerdo tanto en aspectos personales como profesionales. Estoy convencido de que dentro de un tiempo lo recordaré como un año muy especial… en las próximas semanas sabréis la razón.

Aprovechando que este es el último post de 2017, me gustaría compartir contigo los cinco post más leídos a lo largo del año. Aquí los tenéis:

Muchas gracias a tod@s los que habéis pasado por el blog a lo largo de este año. Si os apetece, nos seguimos leyendo y compartiendo experiencias el año que viene 😉

¡Te deseo unas Felices Fiestas y un muy feliz, y efectivo, 2018!

Un abrazo,

David