VII Jornadas OPTIMA LAB: la madurez de la efectividad personal

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Han pasado dos años desde que un grupo de personas comprometidas con la mejora de la efectividad personal y organizativa nos reunimos presencialmente por primera vez. Eran las primeras jornadas de innovación de OPTIMA LAB. Allí empezó todo.

En aquellas primeras jornadas, sensaciones parecidas a esa primera cita de juventud. El corazón acelerado, nervios, incertidumbre, emoción, pasión,… Sensaciones que, en el momento, dificultan tomar conciencia de esa cita, de lo que está pasando, de lo que podría pasar, de lo que te gustaría que pasase. Incluso las personas pasan a un segundo plano. ¿Con quién estás compartiendo ese momento?. Aún no lo sabes. Te acabas de conocer. Lo que sí sientes es que es el momento donde debes estar y el deseo de que todo salga bien. Las sensaciones de la inexperiencia propia de algo nuevo.

Dos años después de aquella primera cita, muchas cosas han cambiado. La vida es cambio. Compañeros de viaje han emprendido nuevas aventuras, dejándonos muchas cosas de las que aprender. Nuevos amigos se han incorporando a esta aventura, aportando un valor que ni de lejos imaginábamos.

Dos años donde hemos estrechado lazos profesionales y personales, de amistad sincera. Ya sabes, eso de separar artificialmente lo profesional y lo personal nos cuesta. Dos años en los que hemos madurado.

paz-garde-en-las-vii-jornadas-de-innovacion-optima-labDos años desde aquel Septiembre de 2014 de evolución constante, como red y como individuos. Siempre siendo conscientes de que el valor sincero que podemos aportar a nuestros clientes es nuestra propia experiencia, nuestro propio ser. Practicamos y experimentamos. Nos equivocamos y aprendemos. Repetimos y consolidamos. Eso es lo que somos como red.  La rueda nunca deja de avanzar. Con cada cambio, con cada avance, el compromiso se refuerza. No es fácil, pero si es posible.

Dos años de ideas para cambiar y mejorar la sociedad. A veces tengo la sensación de que no es el deseo de cambiarla, sino de crear algo nuevo. Lejos de ser presuntuoso, es sincero y emocionante. Porque estamos aquí, al menos yo, para eso.

Dos años de ideas que, en ocasiones, yo mismo consideré con escepticismo. Ideas, algunas de las cuales nacieron en las laderas del bajo monte de la Sierra de Madrid, entre pedalada y pedalada. Metáfora real de cómo la constancia es necesaria para hacer bien las cosas correctas. Alguno ya sabe a lo que me refiero. Ideas, que según nuestros clientes, consolidan en un trabajo bien hecho. Gracias por ello.

Dos años de innovación en productividad y efectividad personal aplicada a lo que hacemos. A cómo lo hacemos, para qué lo hacemos, para quién lo hacemos y cuándo lo hacemos. Todo tiene una razón.

Dos años de honestidad como red y como individuos. Autocrítica para identificar qué debemos cambiar y mejorar. Humildad para reconocer con quién podemos aprender. Juanjo, Naira, María, Laura,…, y otros tantos de manera indirecta nos han ayudado, ayudan y ayudarán a seguir aprendiendo. Mención especial a los valores artesanos con los que nos identificamos plenamente. Siempre mirando, en este caso, hacia ese lado de la ría de Bilbao, donde nos emociona comprobar que vamos por el buen camino. Gracias Julen.

Dos años en los ha sido posible traer la formación oficial en GTD® a España. La visión de José Miguel y el coraje de Jerónimo lo han hecho realidad. Además, en estas VII Jornadas hemos  aprovechado para trabajar el desarrollo competencial que nos permitirá, al resto de nodos de la red, finalizar nuestra formación como Certified Trainers. Reconozco que me hubiese costado imaginar llegar a esta situación cuando, en 2009, llegó a mis manos “Organízate con eficacia”. Pura serendipia.

En definitiva, dos años en los que, con paso firme pero silencioso, la efectividad personal ha llegado a la madurez. En el cierre de las jornadas, comentaba José Miguel que, para OPTIMA LAB, 2017 será el año de la efectividad. Pocos dudarán de que las empresas, las organizaciones y, en general, las personas necesitamos hacer las cosas de una manera diferente en nuestra sociedad VUCA. Porque ya sabes donde te lleva seguir haciendo las mismas cosas de la misma manera, ¿verdad?

Para ello, fieles a nuestro compromiso y propósito, vamos a trabajar para acercar de manera efectiva nuestro aprendizaje, nuestra experiencia y nuestros valores a las organizaciones. Porque hacemos lo que hacemos para que sea útil a quien lo necesita. Y mientras, seguiremos innovando, seguiremos ayudando y seguiremos aprendiendo.

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Y entonces llegó ella

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Sigilosa. Oculta entre el resto de temas.

Inesperada. Desconocida. Alarmantemente sobrecogedora cuando llegas.

Tremenda en tu forma y preocupante en tu efecto. ¿Qué me traes?. ¿Quién te creado?. ¿Cómo has aparecido?. ¿Para que vienes y te apareces de esta manera?

Tengo que buscar al culpable. Siempre lo hay. Cuando lo encuentre, tomaremos medidas porque no se pueden soltar tus cadenas sin esperar consecuencias. Pero antes, tengo que atenderte. No te puedo dejar desamparada. Sola. Desbocada.

Tengo que darte el cariño que mereces y que algún incompetente, probablemente de forma inconsciente, no te dio en su momento. Por eso estás aquí, querida Urgencia.

Yo me ocuparé de ti. Porque he aprendido a tratarte. He aprendido a capturarte, a aclararte, a organizar lo que me traes para luego revisarlo y hacerlo.

De hecho, si lo hubiese hecho en su momento, no te habría conocido. Ahora me acuerdo de dónde saliste, querida Urgencia. Ya no tengo que buscar más. Yo soy tu creador. Ya no tengo que buscar excusas fuera.

Hace unas semanas, venías escondida en aquel email que no procesé bien. En su momento lo dejé pasar, creyendo que me acordaría de lo que tendría que hacer. Pero no fue así, y desde entonces, te fuiste gestando poco a poco sin yo ser consciente.

Maldita sea. Si hubiera procesado bien aquel inofensivo email. Quién sabe si lo habría incubado, quién sabe si lo habría eliminado, quién sabe si lo hubiese trasformado en un proyecto con sus clarificadoras y ejecutabes siguientes acciones,… quién sabe. Probablemente  no te habría conocido.

Pero no lo hice. Me fie de tu aliada, querida Urgencia. Me fie de mi memoria. Maldita memoria que me impide mantenerte a raya porque es limitada y selectiva. Memoria subjetiva y emocional. Sí, tu aliada, querida Urgencia.

Da igual lo que dejé de hacer. Ya da igual. Me queda el daño colateral y los aprendizajes. Ahora sé que tengo que procesar correctamente todos mis asuntos para evitar invocarte, aunque sea de manera inconsciente,  y que vuelvas a aparecer. Ahora sé, también, que mi memoria no es una buena influencia para ti, porque te da esperanzas para que vuelvas.

Sé que será inevitable que en algún momento vuelvas a aparecer, porque es tu naturaleza. Pero, al menos, yo no te crearé de nuevo. Porque, no te ofendas, prefiero verte muy de vez en cuando a que seas mi constante compañera de viaje.

Conozco lo que tengo que hacer para tenerte lejos de mi. A partir de ahora, querida Urgencia, serás de otro.

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Efectividad personal: la necesidad de fomentar autonomía

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Es la necesidad lo que hace avanzar.

La necesidad de resolver situaciones. La necesidad de plantear soluciones a problemas. Muchas veces con el marrón ya entre las manos. Otras, las menos, de manera proactiva.

Al fin y al cabo, avanzamos como sociedad y como especie cuando detectamos o tenemos necesidad. También como personas. Como familia. Como colectivo… Hacemos de la necesidad virtud.

Enseñar a pescar

En casa enseñamos a los niños a pescar.

No es que la pesca sea el oficio familiar ni la actividad lúdica de la familia. Les enseñamos por la necesidad de desarrollar su autonomía… y salvaguardar nuestra salud física y mental.

“Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enseñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida”. Proverbio chino

Con tres niños en casa hay que plantearse ciertas cosas. De lo contrario te arriesgas a estar pringado (literalmente) más tiempo del estrictamente necesario.

En la cena de hace unos días, reflexionaba sobre el tiempo que invertimos desde que empezábamos a cenar con los niños hasta que terminaban. Mucho. El necesario.

Lo cómodo sería darles la cena a los pequeños. Que abriesen la boca y a engullir. Sería sencillo. No te hace esforzarte más allá del puro automatismo de coger la cuchara, hacerla pasar por el “hangar” del plato, avisar al expectante lechón de que se aproxima el avión y, con pericia y reflejos felinos, hacer que aterrice en el objetivo.

Pura zona de confort parental. Un proceso industrial estandarizado, simple, relativamente rápido, de escaso consumo de energía física e intelectual para el sufrido progenitor. Eso si, de nulo valor para el aprendizaje y desarrollo del crío.

Precisamente lo contrario que necesita una familia que coquetea constantemente con el desbordamiento.

 

Invierte tiempo para mejorar

¿Qué hacemos en casa?. Algo de sentido común, o eso creemos al menos.

Invertimos tiempo (mucho) para que los niños desarrollen su autonomía en la cena (y en otras cosas, claro). Si conseguimos que cenen de manera autónoma habrá beneficios para todos.

Aunque la solución es sencilla, la ejecución no es rápida. Casi todas las cosas que merecen la pena requieren tiempo, constancia y esfuerzo.

Lo cierto es que ya tenemos a casi dos tercios de la prole con la certificación en autonomía del auto-abastecimiento. Nos queda margen de mejora, pero es cuestión de tiempo.

Y lo estamos consiguiendo con mucha paciencia, viendo de vez en cuando “El sargento de hierro” y huyendo de la comodidad. Haciendo lo correcto y no lo cómodo.

Está mereciendo la pena. Bien por ellos porque lo están consiguiendo. Niños más efectivos hacen padres más efectivos.

 

No es cuestión de niños, sino de personas

Todo esto que os he contado se puede extrapolar al ámbito personal o laboral. ¡También con adultos!

Al final, se trata de invertir tiempo y recursos para aprender técnicas que ayuden a desarrollar habilidades. Todo para conseguir resultados.

Resultados que pueden ir desde cerrar un acuerdo comercial, la implantación de un nuevo sistema informático, preparar la reunión de Dirección o, simplemente, terminar de cenar y que la cocina no parezca la sala del crimen de un capítulo de Dexter (cambiando la sangre por tomate, claro)

Porque cualquier persona puede aprender. Únicamente tiene que querer. Ayuda siempre va a tener. Eso sí, tendrá que elegir bien la ayuda que pide y a quién la pide. Pero eso es otro tema.

 

¿Y qué pasa con las organizaciones?

A las organizaciones les interesa tener niños que cenen de manera autónoma. No hay duda de ello. Manchan menos, disfrutan más, se cena antes, queda tiempo para ver una serie, leer, jugar… Creo que me entendéis.

Si, a las organizaciones les interesa la autonomía. Obviamente, me refiero a la autonomía de las personas.

Lamentablemente muchas organizaciones siguen, aún, en modelos de gestión cómodos, antiguos e ineficientes. Modelos que les permiten por el momento sobrevivir, pero no vivir.  Modelos de “abre la boca que viene el avión”. Esos modelos de “ya pienso yo por ti”. Modelos donde no se enseña a pescar.

Y es una pena. Porque hay otras opciones más efectivas. Algunas organizaciones, afortunadamente, ya lo están descubriendo. Por el bien de todos.

Simplemente hay que querer cambiar. Dejar de hacer siempre lo mismo por el hecho de que siempre se ha hecho así.

En su lugar, se pueden dedicar recursos para enseñar a trabajar de una manera más efectiva. Una manera mucho más óptima para el día a día de las personas, a las que, todo hay que decirlo, no nos han enseñado a trabajar. Cosas del sistema.

 

Conclusión

En resumen:

  • La autonomía hay que promoverla dedicándole recursos, no aparece por arte de magia
  • Es más beneficioso enseñar a una persona a hacer cosas nuevas que dárselas hechas
  • Los resultados llegan con paciencia y dedicación
  • Las organizaciones necesitan autonomía y personas que sepan trabajar en los entornos actuales

Resulta evidente que, independiente de la edad, resulta más beneficioso relacionarse y trabajar con personas autónomas y efectivas.

Si las organizaciones quieren apostar por crear ecosistemas de autonomía, ya saben lo que hay que hacer: dedicar recursos que funcionen y ayuden, de verdad, a las personas. Está en su mano, porque ayuda no les va a faltar.

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Efectividad, vacaciones y trabajo

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Estas vacaciones han sido especiales. Han sido las primeras que hemos pasado como familia numerosa, lo que las ha convertido en particulares… y amenazantes para lo que me espera en los próximos años. El reto está servido y la efectividad, en mi caso,  ha pasado a ser cuestión de “supervivencia” 😉

Bromas aparte, desde hace unos años las vacaciones para mi se han convertido en  “trabacaciones”. Este concepto, que escuché por primera vez a mi amigo Juanjo Brizuela, comienza a ser cada vez más real, evidente e incluso necesario para muchas personas que viven la realidad del trabajo del conocimiento.

Porque para los trabajadores del conocimiento y los knowmads, este enfoque de integrar las vacaciones con la dosis adecuada de trabajo es más enriquecedor de lo que puede parecer.

Además, puede ser necesario e incluso presentar oportunidades si se plantea adecuadamente.

Por ejemplo, actividades relacionadas con la creatividad, el pensamiento, la generación de ideas, plantear soluciones…, reúnen condiciones y requisitos para poder llevarse a cabo en periodos cuando estás más relajado, tienes más tiempo libre o estás fuera de tu entorno habitual.

Para los trabajadores del conocimiento, pensar es trabajar. No lo olvides.

Cuestión de autonomía

Tengo la experiencia de que los factores positivos de la integración de vacaciones y trabajo aparecen cuando la decisión se toma desde la autonomía y de forma proactiva, y no porque las circunstancias te obligan a ello.

Eso es lo importante: tener la opción de elegir.

Si estás en el punto óptimo de motivación, incluso en la tranquilidad de tus vacaciones puedes tener momentos donde trabajar sea una elección perfectamente válida y estimulante.

Cualquier decisión tomada de forma autónoma estará más alineada con tu propósito y, por tanto, no debería generarte fricción.

La autonomía es uno de los principales factores de motivación en el trabajo… y en la vida.

¿Vida personal y vida profesional?. Tampoco en vacaciones

La creencia de que es posible separar vida personal y vida profesional, no por extendida es cierta.

Las cosas son como son y no como nos gustaría que fueran.

La línea divisoria entre trabajo y vida personal es inexistente:Pensando

  • ¿Se te ha ocurrido una idea para mejorar el servicio al cliente mientras estás en la fila del cine?.
  • ¿Has imaginado una nueva línea de producto tomando una cerveza con un amigo?
  • ¿Te has acordado que tienes que llamar al cliente mientras vas en el coche camino de tu lugar de vacaciones?

Somos personas únicas: no existe un “David del trabajo” y un “David de la vida personal”. En ambos casos es la misma persona, con sus muchos defectos y escasas virtudes.

Pretender crear “mundos” paralelos e irreales es, cuando menos, absurdo y frustrante.

Lo importante: el foco

Sí, este año he trabajado en vacaciones.

Sí, este año he descansado (lo que algunas personitas me han dejado) en vacaciones.

Sí, este año he disfrutado mucho de mis vacaciones.

Y la clave para todo ello ha estado en mantener mis hábitos relacionados con la efectividad personal.

Por ejemplo, cuando estaba con los niños en la piscina me centraba en poner toda mi atención en ese momento en disfrutar con ellos.

Nada de mirar el móvil ni el correo cuando estaba con los peques. De hecho,  ni me lo llevaba (con el coste en pokémons desaprovechados que ello suponía).

Estar a lo que estás es un aspecto productivo que se puede y debe aplicar también a los momentos de ocio.  

También he podido trabajar cuando he querido o he necesitado hacerlo.

Disponer de acciones claramente definidas para hacer, correctamente redactadas y organizadas en contextos me permitía ejecutar de manera muy efectiva, seleccionando las cosas correctas. Efectividad en estado puro.

Conclusión

Han sido unas vacaciones muy intensas de las que he aprendido varias cosas:

  • Como decía al principio del post, la efectividad, en mi caso particular, pasa por ser una cuestión de “supervivencia” 😉
  • Se puede trabajar de manera saludable y compatible con el descanso en vacaciones partiendo de la autonomía y proactividad, y no desde la obligación ni el estrés.
  • En vacaciones, todos los hábitos productivos son igual de útiles que en periodos de actividad. ¡No tiene sentido dejarlos de lado!
  • Olvídate de la distinción entre vida personal y vida profesional. Tu vida es única, y tiene más sentido gestionarla como algo integrado que como partes separadas.
  • Pon toda tu atención en lo que estás haciendo en cada momento. Ya sea escribir un mail, leer un post, jugar con los niños o cenar con tu pareja. Estar a lo que estás, gestionando tu atención, te permite disfrutar más de lo que haces.

Para finalizar, y por tranquilizar y aclarar las cosas, soy muy consciente de que las vacaciones están para descansar, desconectar y disfrutar.

Amanecer

Y, sinceramente, eso es lo que he hecho… sin dejar de lado mi realidad.

 

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#GTD: Bienestar y Gestión eficiente de compromisos

GTD - Gestión eficiente compromisos

Conversando ayer con mi colega y amigo Jerónimo Sánchez salió a reducir la relevancia que tiene para el bienestar de las personas la gestión de los compromisos. De hecho, el propio David Allen afirma que buena parte del estrés que sufren las personas es consecuencia de llevar a cabo una mala gestión de los compromisos que adquirimos.

Por ello, quería compartir contigo algunos de los beneficios que puedes obtener si realizas una gestión eficiente de tus compromisos con GTD®:

  • Generar confianza en los demás, en las relaciones que tienes con ellos y, en general, en tu propia marca personal.
  • Desenvolverse mejor en el entorno, de manera más ágil, con mayor claridad de ideas y tomando mejores decisiones.
  • Te sientes mejor con lo que haces… y con lo que no haces.
  • Eliminas la angustia por tener demasiadas cosas por hacer. Ya sabes que siempre vas a tener más trabajo que tiempo, y por tanto siempre vas a tener demasiadas cosas por hacer.
  • Dejas de sentir culpabilidad por no llegar a todo, así como las sensaciones de frustración y malestar que ello genera.

¿Consideras que alcanzar alguno de los beneficios anteriores merece la pena?. ¿Cuál ha llamado más tu atención? ?¿Por cuál querrías empezar?. Lo cierto es que la respuesta a esta última pregunta es irrelevante ya que gestionar tus compromisos de manera eficiente con GTD® te aportará de forma global todas esas situaciones… y muchas más.

Por otro lado, tan importantes son los compromisos que adquirimos con los demás como los que adquirimos con nosotros mismos. Ocuparte únicamente de los primeros descuidando los segundos es absurdo, tanto como aplicar GTD® al plano profesional y no al personal. Este aspecto tiene más relevancia de la que la mayoría de las personas que se acercan a GTD® consideran.

A la hora de gestionar tus compromisos, sea propios o con alguien, recuerda que siempre puedes hacer tres cosas (tienes más información en este post):

  • No adquirir el compromiso: si piensas que no es el momento de comprometerse, no lo hagas. Simple.
  • Renegociar el compromiso: puedes haber adquirido un compromiso y ser necesario volver a plantear los términos que te llevaron a asumirlo. Es natural y ocurre todos los días. Mejor negociar que incumplir.
  • Cumplir el compromiso: siempre tienes la opción de poner todo lo que haya que poner para cumplir con el compromiso. Si tomas la decisión, llevarlo a cabo sólo depende de ti.

GTD® es una metodología de productividad personal que ofrece la posibilidad de evitar los sentimientos negativos que aparecen cuando no se gestionan adecuadamente las cosas, consiguiendo generar sensaciones positivas que tendrán impacto en tu bienestar. Así que si quieres gestionar de manera efectiva tus compromisos, tienes la solución en GTD®.

Como es habitual cada año, mi intención en verano es seguir compartiendo mis experiencias en el blog, aunque nuevos proyectos profesionales consumirán buena parte de mi atención. Esto, unido a que en esta época aprovecho para abrir nuevas vías de aprendizaje y que la familia demanda más atención, tendrá como consecuencia que baje un poco el ritmo. No obstante, seguiré activo en redes sociales y a vuestra disposición en Twitter y LinkedIn. Me encantará saber cómo de efectivo está siendo vuestro verano 😉

¡Felices vacaciones!