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Adiós para siempre a los cursos de Gestión del Tiempo

Esqueleto abrazando a un reloj

En su día, mi colega artesano José Miguel Bolívar le decía adiós al puesto de trabajo en un excelente post y dejando de manifiesto, otra vez, su ya habitual “visión anticipada”.

Hoy soy yo, inspirado por el título de aquel post, quien despide a los cursos de Gestión del Tiempo. Bye, Bye my friends. Con toda humildad… y agradecimiento.

Así es. Tan tajante, sincero y real. No cabe otra.

No al menos en nuestro tiempo, en nuestra sociedad, en tu actividad profesional y seguro que en tu vida personal.

Porque a la Gestión del Tiempo hace tiempo, precisamente, que le llegó su hora. Pero se resiste a dejarse llevar, a dejarse ir. Como si fuese un espíritu de esos que se creen que tienen todavía cosas por hacer en su ya ex-mundo terrenal y se dedican a tocar las narices asustando por allí y por allá, sin aportar mucho valor. ¡Que no!, ¡vete ya!… y llevaté a los cursos de Gestión del Tiempo contigo.

Porque la Gestión del Tiempo ya no funciona. Fue una buena solución en su momento, para resolver los problemas de entonces. Ya hablé de ello aquí. Y más gente lo hace aquí, aquí y aquí

No es cuestión de ser radical, sino realista

Si hoy tuviese que tomar una decisión sobre una solución para poder desarrollar las competencias adecuadas de las personas sobre las que tuviese alguna responsabilidad o relación, no dudaría afirmar que la metodología GTD es, realmente, algo mucho más efectivo que, al menos, los cursos de Gestión del Tiempo a los que he asistido en mi carrera profesional. Aunque sólo puedo hablar por lo que conozco.

No es realista querer mejorar la productividad y la eficiencia de las personas en el año 2015 con medios, herramientas y trucos de mucho antes del año 2000. Y no es por el tiempo transcurrido, pura métrica anecdótica, sino por todo lo que ha ocurrido desde entonces y que ha disparado la complejidad y la velocidad de los cambios que vivimos y nos afectan. Puedes pescar con caña pero seguramente serás más eficiente con una red, ¿no?. Esa es la idea.

Lo realista es que si se usa GTD se puede llegar a ser mucho más eficiente que con todos los trucos, herramientas y consejos ineficientes que te proporcionará la Gestión del Tiempo tradicional… aunque la vistas con herramientas software 2.0. muy modernas y cool. Mona es, mona se queda.

Puede que en el futuro piense otra cosa. O puede que no. Si lo hago será por haber tenido una experiencia con GTD y lo nuevo que pueda venir a sustituirlo. Tal y como ahora. Pudiendo comparar, desde la práctica como usuario y como formador, de diferentes soluciones. Gestión del Tiempo versus GTD. El Pasado versus el Presente. Lo absurdo versus lo útil… en términos de verdadera eficiencia.

No lo dudes: busca, compara y si encuentras algo mejor… úsalo. Pero mientras tanto, dile adiós a los cursos de Gestión de Tiempo… y que descansen en paz.

 

Mis hábitos productivos con GTD: Delegar con la lista “A la espera”

Imagen de una mosca

Como os comentaba en este post, GTD es una metodología centrada en el desarrollo de buenos hábitos productivos que de verdad funcionan y que para sacarle todo el partido es necesario usar todos esos hábitos de manera completa y global. Por completa, me refiero a que cada hábito lo tienes que ejecutar de principio a fin. Y por global, me refiero a que hay que desarrollar todos ellos.

Sin embargo, lo bueno de los hábitos de GTD es que puedes usar alguno de ellos sin usarlos todos, empezando a ser más eficiente de lo que eras antes. No estarás usando GTD, pero sería un inicio. No será todo lo que podrías llegar a ser, pero algo es algo.

Cuando comento esto con gente interesada en aprender GTD pero abrumada por la metodología (realmente no es por la metodología, sino por las prisas que tienen en conseguir resultados diferenciales con poco esfuerzo), rápidamente me preguntan por cuales de esos hábitos deben comenzar. La respuesta es simple: por el que te sea más sencillo.

¿Cual es el hábito de GTD más sencillo de adoptar?

Todos y ninguno. Dependerá de cada persona.

Lo que para uno puede ser algo simple de implantar porque, incluso, ya lo esté usando sin ser consciente, para otro puede ser algo que le suponga más dificultad.

Es cierto que GTD tiene hábitos que sólo adquieres cuando has desarrollado otros. Por ejemplo, el hábito de tener tu mente vacía lo adquieres cuando capturas, procesas y organizas de manera regular y sistemática. Es decir, cuando ya tienes los hábitos de capturar, procesar y organizar. Pero no todos son así.

¿Por cual empezaría yo ahora?

La verdad es que no lo sé. Llevo más de 4 años usando la metodología GTD, así que no sabría como volver a empezar si quisiese obtener resultados rápidos con poco esfuerzo. O quizá sí lo sé y directamente no empezaría o empezaría, por el principio. Sin prisa. Con pausa. Carrera de fondo.

De todos modos, para los nerviosos, ansiosos o, simplemente, para los que necesiten achicar agua en su día a día quizás pensaría en poner foco inicialmente en el hábito de usar la lista “A la espera”.

Porqué usar la lista “A la espera” antes que cualquier otro hábito… si tienes prisa

Que quede claro: insisto en que si quieres aprender GTD bien, en el menor tiempo y esfuerzo posible, tienes que empezar por el principio. Despacito pero de manera constante. Pasos de bebé. Cayéndote…. y levantándote. Tenlo en cuenta.

Pero vayamos con la lista “A la Espera”:

  • ¿Cuántas veces te has encontrado con que alguien no te ha enviado algo que necesitas para continuar con tu trabajo?
  • ¿Cuantas veces alguien que se ha comprometido a solucionar una situación no lo ha hecho?
  • ¿Tienes que hacer seguimiento a algo porque el compromiso lo has adquirido tú?
  • ¿Te quejas de que la gente no te envía lo que te tiene que enviar a tiempo… ni en condiciones?

Para solucionar estas situaciones, GTD propone el uso de un hábito sencillo y una herramienta potente. El hábito es delegar y la herramienta es la lista de “A la Espera”.

Si usas ambos, gestionarás de manera eficaz las situaciones en las cuales la gente tiene un compromiso que cumplir contigo. No quiere decir que lo vayan a cumplir. Ni que lo hagan. Ni que te den prioridad. Simplemente tu harás un seguimiento proactivo en lugar de ser víctima. De eso se trata la producitividad para adultos.

Con el uso de la “lista A la Espera” entras en modo “mosca cojonera”. Sí. Es necesario. No te olvides que los demás no usarán GTD y por eso tienes que actuar así. Tú eres fiel a tus compromisos, los demás deben serlo y tú les vas a ayudar a ello… siendo “mosca cojonera”.

Resumiendo

  • Si quieres aprender GTD empieza por el principio y no busques atajos.
  • Si los buscas, sea cual sea la razón, trata de empezar por alguno de los hábitos de GTD que te sea sencillo de implantar para empezar a disfrutar cuanto antes de sus efectos.
  • Cuando hayas adquirido ese hábito, busca otro… si no estás convencido de aprender GTD desde sus orígenes. Pero vete convenciendo.
  • El hábito de delegar es sencillo de desarrollar y con buenos y evidentes resultados en tu día a día: tu harás menos, los demás más 😉
  • Se proactivo en ayudar a los demás a cumplir con sus compromisos hacia ti o relacionados contigo. Aquí no hay víctimas productivas y si las hay, ellas estarán en tu lista “A la Espera”.

En la siguiente entrada os contaré más sobre el hábito de Delegar y la Lista de “A la espera”. Además os contaré como la uso yo, por si os es de utilidad. Espero que sí.

De momento, apuntad en vuestra lista A la espera: “David 1208 – tiene que publicar en su blog el post donde comparte su experiencia en el uso de la lista A la Espera“.

Con esto, ya os doy una pista. 😉