Archivo por meses: Febrero 2016

La autogestión personal y el nuevo management

Growing-up conceptCada vez toma mayor relevancia saber gestionarnos a nosotros mismos de manera efectiva. Reconocidos autores en los campos del management o de la productivdad personal, como Peter Drucker o David Allen, coinciden en la relevancia que seguirá adquiriendo en los próximos años la capacidad de autogestión de las personas, en general, y  de los profesionales del conocimiento en particular.

En los entornos laborales de hace varias décadas, la autogestión que ejercía el propio profesional sobre sí mismo respecto a la gestión exógena que se hacía de él era inexistente. Los profesionales no eran más que recursos humanos y mano de obra que había gestionar aplicándoles criterios de productividad similares a los de cualquier otra materia prima, pues el valor de su trabajo se limitaba a su capacidad de manofacturar y aceptar indicaciones. La responsabilidad de la gestión recaía en los managers, una gestión que se limitaba a un “yo pienso, te digo que hacer y tú haces”. Para el trabajador no había necesidad de gestionarse así mismo porque, primero, no tenía oportunidad de ello y, segundo, porque para eso ya pagaban a otros a quienes había que pedir responsabilidades (los managers).

Esta situación fue relativamente sostenible durante unas decádas, mientras los cambios sociales, económicos y tecnológicos se producían pero no eran ni rápidos ni evidentes. El cambio en la evolución del trabajo en la última mitad del siglo pasado no fue radical al principio, pero inexorablemente llegó un momento donde el trabajo del conocimiento superó con creces al trabajo tradicional. En el primer mundo se pasó de un trabajo tradicional y con alta componente manual, a un trabajo fundamentado en el propio conocimiento (saber) de las personas. Sin embargo, no se consiguió evolucionar de un management tradicional (gestionar personas como recursos -humanos-) a un management del conocimiento (fomentar la autogestión personal).

Sólo unos pocos, con Peter Drucker como máximo exponente, fueron conscientes de la necesidad de desarrollar un nuevo management para el siglo XXI. Un nuevo managment muy diferente al tradicional porque, principalmente, había que abandonar un management enfocado hacia los managers y al modelo de “command and controlpara pasar a ser un management basado en fomentar la autogestión de las propias personas.

Un management centrado en las personas

Cada vez es mayor el número de profesionales del conocimiento. Al menos, en el primer mundo, el porcentaje de profesionales del conocimiento supera en una abrumadora proporción a los trabajadores del trabajo tradicional. En muchos países, este dato es más evidente que nunca como consecuencia de la descapitalización industrial que han sufrido en los últimos 30 años.

Es ahora, cuando este profundo cambio en el tipo de trabajo que hemos experimentando está teniendo consecuencias. Para unos, los que han sabido entender la realidad de la evolución social y económica, esas consecuencias han traído de la mano interesantes oportunidades. Esto ha sido así, como norma general, en organizaciones donde el modelo de gestión se ha enfocado en entender el valor capital y real de las personas y donde, de un modo u otro, se ha fomentado la capacidad y la necesidad de responsabilizar de su propia gestión a los profesionales.

En otros casos, estos cambios que se han producido y que se materializan en la realidad V.U.C.A que vivimos, han supuesto complejas y costosas situaciones con consecuencias menos agradables.

La autogestión: una responsabilidad de las personas

Según Drucker, a diferencia de lo que ocurríó a lo largo de buena parte del siglo XX, las personas han de pasar a formar parte activa del nuevo management del siglo XXI. Para ello, debene tomar un papel tan relevante y protagonista como el propio entorno social, económico, político y tecnológico. Y ese papel, sólo lo podrán afrontar con éxito desde un profundo autonocimiento de sus propias capacidades y una autogestión efectiva para aportar el valor que se les exigirá.

Para poder establecer unas bases sólidas de autogestión, los profesionales han de reflexionar y desarrollar competencias sobre los siguientes aspectos para poder encarar con éxito las nuevas exigencias de nuestro entorno:

  • Ser consciente de sus capacidades y habilidades, saber en qué es bueno y en qué no es bueno
  • Saber dónde puede y debe desarrollar sus cualidades, y saber qué oportunidades debe rechazar
  • Identificar dónde está el valor real de su trabajo
  • Capacidad de relación con otras personas, estableciendo sinergías: pocas personas consiguen resultados por sí solas
  • Visión para continuar profesionalmente activo más allá de lo que cree

La autogestión de los profesionales del conocimiento pasa por desarrollar los puntos anteriores de manera continua. Todo ello, además, debe ser complementado con una capacidad de aprendizaje constante y unas habilidades y hábitos que les permitan desarrollar eficaz y eficientemente la gestión de sí mismos. Porque el nuevo y necesario management debe centrarse en que las personas aprendan a autogestionarse de manera efectiva y en dejar de gestionarlas como recursos.

Cómo saber si algo requiere acción (I)

Child thinking

Uno de los mayores problemas para la efectividad personal es el voluntarismo. Querer hacer muchas cosas o tener la creencia de que debes hacer todo lo que te llega es un torpedo directo, que tú mismo te disparas, a la línea de flotación de tu efectividad personal.

Entiendo perfectamente la intención positiva del voluntarismo por hacer muchas cosas, y lo hago porque lo he sufrido durante mucho tiempo. Pero lejos de ser algo positivo, no es otra cosa que un grave error con consecuencias negativas en forma de estrés, frustración por no llegar a todo, sensación de descontrol, incumplimiento de compromisos, …

Una de las cosas que me ayudó a dejar de lado el voluntarismo por hacer muchas cosas fue aprender a distinguir realmente qué cosas requerían acción inmediata y qué cosas no requerían acción inmediata. Como usuario de GTD®, no conseguía sentirme completamente cómodo a la hora de responder a la pregunta “¿es accionable?” que plantea David Allen en el diagrama del flujo de trabajo a la hora de procesar. Sentía que me faltaban criterios para poder tomar un decisión correcta en el 100% de los casos.

No fue hasta que, en una conversación, José Miguel Bolívar me habló de los tres criterios que me podrían ayudar a identificar de la manera más objetiva posible si lo que estaba procesando requería acción o no requería acción. Me gustaría compartir contigo estos tres criterios, los cuales vienen descritos en detalle en el libro de José Miguel “Productividad personal – Aprende a libertarte del estrés con GTD®”, por si te fuesen de utilidad a ti también.

Primer criterio: ¿Tiene fecha objetiva o relación con fecha objetiva?

Como ya vimos, una fecha objetiva es una fecha que nos viene impuesta, bien sea por una persona o por el entorno. Es, en definitiva, una fecha que no nos hemos puesto nosotros.

Si una cosa tiene fecha objetiva o relación directa con una fecha objetiva, y puedes hacer ya algo con ello, entonces la respuesta a la pregunta “¿requiere acción?” es “sí”. La razón de ello es simple: existe el riesgo de llegar tarde a esa fecha.

Independientemente de lo cercana o lejana que esté esa fecha, si una cosa tiene fecha objetiva o relación con fecha objetiva, la decisión correcta y efectiva es hacer algo con ello. Muchas personas comienzan a trabajar en cosas que tienen fecha objetiva cuando dicha fecha esta ya muy cerca. Al actuar así, dejan pasar un tiempo muy valioso para haber realizado tranquilamente un trabajo que, posiblemente, tendrán que hacer con mayor presión, estrés y con riesgo de no terminar en plazo.

Te propongo que reflexiones sobre las situaciones que expongo a continuación y te plantees si requerirían acción inmediata o no. Puedes hacerlo siguiendo tus criterios actuales (si los tienes) y también aplicando el criterio de fecha objetiva para comparar resultados:

  • Entregar la declaración de hacienda
  • Presentar los resultados contables antes de final mes
  • Preparar el disfraz de tu hijo para su fiesta de cumpleaños
  • Comprar las entradas del concierto
  • Asistir a la reunión mensual de departamento

Utilizar el criterio de fecha objetiva es tan sencillo y evidente como potente de cara a mejorar tu efectividad personal. Si decides ponerlo en práctica comprobarás como nunca llegarás tarde a ninguno de tus compromisos y disfrutarás de una agradable sensación al saber que tienes controlado todo aquello con riesgo de llegar tarde.

En un próximo post veremos cuales son los otros dos criterios para poder decidir, objetivamente, si lo que estás procesando requiere o no requiere acción.

 

4 aspectos clave para mejorar tu efectividad personal

canottieri

Más allá de las técnicas o metodologías en las que te puedes apoyar para mejorar tu forma de trabajar y ser más efectivo en lo que haces, hay conceptos fundamentales y universales relacionados con la efectividad personal que hay que conocer.

Estos conceptos forman parte de cualquier acercamiento realista que quieras hacer para conseguir una mejora cuantitativa y cualitativa en tu efectividad personal. Hoy quería compartir contigo cuatro de estos conceptos que, en mi experiencia, son fundamentales para abordar esa mejora: aprendizaje, compromiso, atención y elección.

Aprendizaje

Cualquier persona puede aprender a ser más efectivo y a organizarse mejor. La efectividad personal no deja de ser un conjunto de hábitos y comportamientos que se pueden aprender y que, además, son universales.

Para aprender a ser más efectivo, probablemente tendrás que aprender a hacer algunas cosas de una manera diferente de cómo las haces ahora y pasar a hacerlas de una manera más adaptada a la realidad actual. Ese aprendizaje depende de saber qué tienes que aprender y de ponerlo en práctica.

La efectividad personal es un proceso de aprendizaje al alcance de cualquier persona comprometida.

Compromiso

Es evidente la importancia que tiene el compromiso para conseguir resultados en los procesos de cambio. Si estás considerando mejorar tu efectividad personal de verdad, el compromiso que adquieras contigo durante el proceso de mejora será determinante en los resultados finales que obtendrás. Dicho de otra manera, el nivel de mejora que puedas obtener será directamente proporcional a tu nivel de compromiso, y debes ser consciente que sólo tienes dos opciones: o te comprometes o no te comprometes.

Será tu compromiso lo que te ayude en esos momentos difíciles en los que tienes que hacer un esfuerzo adicional para superar una creencia que te limita, cambiar un comportamiento poco efectivo o generar un nuevo hábito. Sin compromiso no hay superación.

Mejorar tu efectividad personal depende del compromiso que demuestres con el proceso de aprendizaje.

Atención

La mayoría de las profesionales en la actualidad son trabajadores del conocimiento, lo que significa que realizan su actividad (o al menos parte de ella) usando sus conocimientos como recurso.

En la efectividad del trabajador del conocimiento tiene una importancia diferencial saber gestionar la atención adecuadamente. También es importante ser consciente de que no sirve de nada tratar de gestionar el tiempo.

La calidad de la atención que dedicas a hacer algo está relacionada directamente con la calidad del resultado. A su vez, la calidad está relacionada con la efectividad. Por tanto, es importante que utilices bien tu atención, que sepas gestionar adecuadamente las interrupciones que puedas sufrir y que estés centrado en tu actividad para hacer las cosas bien y con calidad.

Tu efectividad personal está relacionada con tu capacidad para gestionar adecuadamente la atención.

Elección

Las personas efectivas saben enfocarse en sus resultados. Enfocarse, significa elegir y para elegir bien tienes que saber qué hacer y qué no hacer.

Para elegir bien qué hacer es fundamental disponer de unos criterios objetivos que eliminen cualquier subjetividad, sesgo o prejuicio de tu proceso de elección. Se trata de elegir lo correcto de manera objetiva.

Los modelos de efectividad personal que funcionan eliminan, del proceso de elección de la tarea a realizar, criterios tan ambiguos como elegir en función de lo que apetece hacer, de lo que es importante o de lo que es urgente. Estos criterios son sustituidos por criterios objetivos óptimos como elegir en función de lo que puedes hacer en el lugar dónde estás, lo que puedes hacer en función de la persona con la que estás o lo que puedes hacer en función de las herramientas que tienes para hacer algo.

Tu efectividad personal está relacionada con tu criterio de elegir correctamente qué hacer.

Conclusión

La efectividad personal es una competencia que se puede aprender y ese aprendizaje depende de varios aspectos, siendo uno de los principales el compromiso que demuestres con ese proceso de aprendizaje y mejora.

En la medida en la que aprendas a gestionar adecuadamente tu atención para centrarte en lo que tienes que hacer y, a su vez, utilices criterios objetivos para elegir correctamente eso que tienes que hacer, irás experimentado mejoras significativas en tu efectividad.

Coaching y efectividad: desarrollo personal en el siglo XXI

Development levelEl pasado martes 26 de enero tuvo lugar en IMF Bussines School la presentación del libroPon un Coach en tu vida“, de Laura Chica. Tuve la suerte de poder conocer en persona tanto a Laura como a Francisco Alcaide, quien participó en el mesa e intervino en el evento como epiloguista del libro, y también me alegró ver de nuevo a Belén Arcones y al equipo de IMF Formación.

Además de una sesión y una experiencia que disfruté mucho, fue también una oportunidad para confirmar muchas de las cosas que ya conocía del coaching, al haberlo vivido como coachee (cliente) hace algunos años. Tanto en las intervenciones de Laura, Francisco y Rubén Turienzo, pude conectar mensajes que me hicieron reflexionar sobre la relación entre el coaching y la efectividad personal. 

Autorresponsabilidad

Decía Laura en su ponencia que “el sentido de la autorresponsabilidad es clave en los procesos de coaching“. Puedo afirmar, por experiencia propia, que la autorresponsabilidad es también clave en el aprendizaje y desarrollo de la efectividad personal. Mejorar tu efectividad únicamente depende de ti y del esfuerzo que estés dispuesto a hacer para conseguirlo. Tienes que hacerte responsable.

Nivel de compromiso

Relacionado con el anterior, ser autorresponsable te hace tomar conciencia del verdadero nivel de compromiso que adquieres con la situación. Desde mi experiencia como coachee, un proceso de coaching requiere de un compromiso personal con tu coach, con el propio proceso y contigo mismo.

Con la efectividad personal ocurre algo similar: podrás mejorar tu efectividad personal de manera proporcional al compromiso real que adquieras con lo que hay que hacer para conseguir esa mejora. Como dice Francisco Alcaide, comprometerse significa estar dispuesto a hacer lo que tengas que hacer, sin excusas, lo que implica esfuerzo y fuerza de voluntad. Al menos al principio.

Trabajar sobre creencias

Dice José Miguel Bolívar en su libro “Productividad Personal: Aprende a libertarte del estrés con GTD que creer lo que creemos es lo que hace que nos comportemos como nos comportamos. Esta reflexión es clave en el coaching y en la efectividad personal, porque si queremos cambiar algo de lo que hacemos ahora, y queremos que sea un cambio sostenible y real, debemos trabajar en cambiar las creencias que causan los comportamientos actuales.

Desarrollo personal

Tanto el coaching como la efectividad personal son dos materias que ayudarán al desarrollo personal en este siglo. El coaching ayuda a generar cambios proactivos en las personas, lo que se traduce en desarrollo, crecimiento y mejora.

En los procesos de mejora de la efectividad personal también se deben generar cambios que se traduzcan en desarrollo, crecimiento y mejora. Esos cambios deben enfocarse en modificar las creencias, los comportamientos y los hábitos que se han venido aprendiendo y utilizando en la forma de trabajar y organizarse en las últimas décadas y que, en la actualidad, no son los más adecuados para enfrentarnos a la exigente realidad que vivimos.

Mi experiencia es que querer y aprender a mejorar tu efectividad personal no es otra cosa que comprometerte de forma proactiva con un proceso de transformación y cambio. Aquí ya escribí sobre ello.

Coaching y efectividad: cuestión de competencias

Tanto el coaching como la efectividad personal son competencias. Esto quiere decir que ambas únicamente se pueden aprender y desarrollar adecuadamente desde una práctica real y vivencial. Si te quedas únicamente en los conceptos teóricos, ni el coaching ni la efectividad personal tendrán el efecto deseado. Ambas disciplinas son eminentemente prácticas y en ambas se aprende de la experiencia, de los errores y de los aciertos.

El desarrollo está fuera de la zona de confort

El coaching te invita a dar ese paso fuera de tu zona de confort donde se encuentra el verdadero desarrollo. Hace unas semanas escribía en este post que la efectividad personal también está fuera de la zona de confort. Ser efectivo implica hacer lo que se tiene que hacer (lo que es correcto) y eso significa tener que elegir. Y elegir implica necesariamente descartar unas cosas a favor de otras. En mi experiencia reciente, elegir lo correcto suele muchas veces estar fuera de la zona de confort.

Conclusión

La efectividad personal y el coaching comparten un nexo común: el foco en la persona y su autorresponsabilidad.

Para mejorar tu efectividad personal de manera sostenible y real debes identificar que creencias te hacen trabajar tal y como trabajas ahora, identificar qué comportamientos se derivan de ellas y dan lugar a tu actuales hábitos de trabajo. Una vez que seas consciente de esto, mejorar tu efectividad personal dependerá de tu compromiso para aplicar los cambios necesarios que debas acometer. En este sentido, el coaching puede ser una herramienta de facilitación y acompañamiento de gran utilidad en los procesos de mejora de la efectividad personal.

El futuro de la sociedad y de las organizaciones está en manos de las personas. Disponer de herramientas, conocimientos y destrezas centradas en ellas con el objetivo de que puedan dar lo mejor de si mismas es fundamental para ayudarles a afrontar sus retos y desafíos. En ese sentido, la efectividad personal y el coaching son competencias necesarias y clave para el desarrollo personal y profesional en pleno siglo XXI.