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La efectividad se pierde cuando todo es urgente

Niño vestido de bombero simulando una urgencia

«En esta empresa siempre se pide todo para ya. Todo son prisas y todo es urgente. Llega un punto donde no sabes cómo actuar».

Esta frase me la comentaba un cliente hace unos días en una reunión de trabajo. Es evidente que, cuando todo es urgente existe un problema de gestión. En la mayoría de los casos, se confunden las prisas con las urgencias.

En las organizaciones, muchos de los asuntos que se solicitan con prisas y urgencia obedecen a una gestión deficiente: olvidos que se deberían haber abordado en su momento, sobre-reacciones o infra-reacciones ante situaciones, estilos anticuados de organización o simple incompetencia, consciente o inconsciente.

Los problemas de trabajar con prisas

Todo esto suele provocar que se pida trabajar con prisas, de forma acelerada, sin pensar y provocando un ciclo sin fin de interrupciones. Entornos donde la productividad, el bienestar y la felicidad de la personas es imposible.

Ante estas peticiones aceleradas y supuestamente urgentes, la mayoría de las personas dejan actuar a su sistema emocional y reaccionan sin pensar. Dejan lo que están haciendo y dedican su atención a intentar dar respuesta, por el simple hecho de que se lo han pedido.

“La mayor parte de lo que llamamos gestión consiste en hacer difícil que la gente haga su trabajo”. Peter Drucker

Y es precisamente en ese momento cuando se pierde buena parte de la esencia del trabajador del conocimiento: pensar qué aporta valor, decidir qué y cuándo hay que hacer, y determinar cómo hacerlo.

Este comportamiento de reaccionar irreflexivamente ante las prisas, que es humano y se puede corregir de manera sencilla, puede deberse a diversos motivos:

  • Desarrollo de hábitos improductivos de trabajo
  • Cultura corporativa que fomenta estas situaciones
  • Pleitesía y obediencia hacía egos superiores
  • Ausencia de pensamiento crítico y analítico
  • Supuesta, y mal entendida, comodidad por trabajar sin pensar
  • Falta de responsabilidad y autonomía
  • Etc…

Es evidente que hay algunas urgencias que verdaderamente lo son y que, por tanto, hay que atender, aunque son muchas menos de lo que se suele creer. Sin duda, cuando se da uno de estos casos excepcionales, hay que dar respuesta inmediata.

La solución es la efectividad personal

Sin embargo, la mayoría de las peticiones urgentes y de las prisas en las organizaciones son resultado de la ausencia de hábitos, comportamientos y sistemas de efectividad personal. Y esto se debe, entre otras cosas, a que se da menos importancia de la necesaria a ayudar a los profesionales a aprender a trabajar.

Aunque esta tendencia sigue agravándose cada vez más en muchas organizaciones, afortunadamente también hay otras que comienzan a reaccionar ante esta situación absurda e insostenible, buscando una solución que realmente les ayude a mejorar su competitividad y a que las personas trabajen con enfoque, confianza y sin estrés.

Aún así, queda trabajo por delante para desmitificar las falsas creencias de que los profesionales mejores y más comprometidos son los que trabajan con prisas, solicitando todo para ayer y con la urgencia por bandera.

Porque en realidad se trata de todo lo contrario. Esas exigencias recurrentes y sin previo aviso de información con fecha límite, las convocatorias repentinas de asistencia inmediata a reuniones, las peticiones carentes de un propósito concreto o la  burocracia injustificada son claros síntomas de falta de efectividad.

Así que cuidado con las prisas y las falsas urgencias, porque la efectividad se pierde cuando todo es urgente.

 

Cómo capturar en GTD

Cómo capturar en GTD

En el post de la semana pasada vimos que capturar era el primero de los cinco pasos que propone GTD para conseguir sensación de control. Hoy avanzaremos en ese paso y veremos cómo capturar en GTD.

Capturar es el primer paso para liberarte del estrés y poder construir un sistema que permita liberar a tu mente de la pesada e ineficiente tarea de tener que recordar todo lo que tienes que hacer y todo sobre lo que tienes que decidir.

Existen dos modos fundamentales de cómo capturar en GTD: la captura «automática» y la captura «manual».

La principal diferencia entre ambos tipos está en si eres tú quien desencadena la acción de capturar (captura manual) o, si por el contrario, tu no intervienes de forma directa en el proceso (captura automática).

Cómo capturar en GTD: la captura automática

Constantemente, de forma automática, se están capturando cosas en nuestro entorno. Y lo hacen sin que tú hagas nada.

Esas cosas, por sí solas, van a parar a tus contenedores y bandejas de entrada.

Algunos ejemplos podrían ser correos electrónicos, mensajes que te envían y publican en redes sociales, cartas en tu buzón de correo, notas y documentos que te dejan en la mesa de la oficina, propaganda, mensajes en tu buzón de voz, llamadas perdidas,… Una buena diversidad de elementos de los que, en ocasiones, no somos conscientes.

Sobre todas estas cosas, más adelante, tendrás que pensar y decidir qué harás con ellas.

Cómo capturar en GTD: la captura manual

Por otra parte, hay muchas cosas que tendrás que capturar tú.

Será todo aquello que capte tu atención en algún momento o, por ejemplo, cosas que te lleven dando vueltas en la cabeza desde hace tiempo: ideas, ocurrencias, preocupaciones, olvidos, información,…

En este caso, es cuando tienes que poner en práctica la captura manual usando los medios que tengas a tu alcance. Tendrás que sacar eso de tu cabeza y ponerlo en algún sitio para decidir qué hacer con ello más adelante.

En GTD®, Capturar consiste en recopilar todo aquello que llama tu atención en contenedores externos de confianza que vacías regularmente.

Como con cualquier hábito, al inicio tendrás que hacerlo de forma consciente y, antes de lo que piensas, habrás conseguido empezar a capturar sin esfuerzo.

Herramientas de captura

Existen diversos tipos de herramientas que te ayudarán a la hora de capturar. Recuerda que tienes que poder capturar cualquier cosa en el momento en el que necesites hacerlo.

Ya sea en tu oficina, en una reunión con un cliente o un proveedor, en casa viendo la televisión, leyendo un libro, en el parque con tus hijos, dando un paseo con tu pareja, haciendo deporte o de charla con amigos,….

Siempre que necesites capturar algo, tendrás que tener a mano una herramienta para hacerlo. Es importante que lo tengas en cuenta para cuando te plantees cómo capturar en GTD.

Utilizar unas herramientas u otras dependerá de varios factores como tus gustos personales, situaciones en las que estés o la naturaleza física de lo que capturas (papeles, ideas, imágenes,…). En realidad, lo único importante es que tus herramientas te ayunden a capturar con el menor esfuerzo siempre que sea necesario.

Veamos algunos ejemplos de herramientas que te pueden ayudar a desarrollar el hábito de capturar:

  • Aplicación de notas de tu teléfono
  • Libreta o cuaderno
  • Tener una pizarra (en tu despacho, pegada en la nevera,… )
  • Aplicaciones de correo para enviarte emails, tanto personales como profesionales
  • Asistentes de voz del teléfono móvil, como Ok Google o Siri
  • Aplicaciones de mensajería (Whatsapp, Telegram,…) para enviarte mensajes
  • Bandeja para documentos en tu mesa de trabajo
  • Bandejas en diferentes puntos de tu casa
  • Billetera o cartera, donde guardas tickets, notas,…
  • Bolso o bandolera
  • Bolsillos de una mochila, maletín,…
  • Post-its, tanto en el trabajo como en diferentes lugares de tu casa
  • Grabadora de voz del móvil
  • Aplicaciones informáticas en el ordenador para notas como Evernote, Onenote, Word,…

Estos son algunos ejemplos, pero puede haber muchos más.

Recuerda que, uses las que uses, tendrás posteriormente que vaciar todos los contenedores donde acaben esas cosas que captures. Así evitarás los cuellos de botella y podrás aclarar qué significan para ti y qué acciones o resultados quieres conseguir.

¿Cuántas herramientas necesitas para capturar?

El número de herramientas que necesitarás para capturar depende varios factores.

Puedes preferir herramientas digitales (móvil, aplicaciones informáticas,…) o puedes preferir usar herramientas de papel (cuaderno, libretas, post-it).

En cualquier caso, tus preferencias son secundarias ya que lo importante es que uses lo que tengas que usar para capturar cuando lo necesites.

También tienes que tener en cuenta que tendrás que vaciar, regularmente y más adelante, todos los contenedores donde se capturen cosas de forma automática o donde tú captures de forma manual.

Para poder capturar de forma efectiva, tendrás que usar el menor número de herramientas de captura posible pero tendrás que usar todas las necesarias para capturar siempre que tengas que hacerlo.

Tener más herramientas de las necesarias podría complicar el desarrollo de tus hábitos para capturar y, posteriormente, vaciar tus contenedores. Usar menos herramientas podría tener como consecuencia que dejases de capturar cosas que, posiblemente, tendrías que capturar.

Resumen

Hay cosas que se capturan solas, de manera automática, y cosas que tienes que capturar tú de forma manual.

Todo aquello que capte tu atención en algún momento o que tengas en la cabeza tendrás que capturarlo utilizando diversas herramientas de captura.

Hay que usar el menor número de herramientas de captura posible pero todas las necesarias para que puedas capturar cuando debas hacerlo, independientemente de tus gustos o preferencias.

Disponer de las herramientas adecuadas, sin duda, te ayudará a desarrollar el hábito de capturar en GTD.

Qué es capturar en GTD

Imán atrayendo canicas de metal para simular qué es capturar en GTD

Capturar en GTD es el primero de los cinco pasos para conseguir sensación de control sobre tu trabajo.

Es un hábito fundamental para tener un sistema GTD fiable y de éxito. Para poder tener un sistema externo que ayude a liberar a tu mente de la necesidad de tener que recordar todo lo que tienes que hacer. Con el hábito de capturar, empieza todo.

¿En qué consiste capturar en GTD?

Capturar consiste en prestar atención a lo que está llamando tu atención y ponerlo, de alguna manera, en contenedores de confianza que posteriormente revisarás y vaciarás.

Algunos sinónimos de capturar en GTD podrían ser anotar, incluir, poner, recopilar, … No importa como lo llames porque la idea es la misma: sacar algo de tu cabeza y ponerlo en un sitio físico. El hábito de capturar es la puerta de entrada hacia tu sistema GTD.

Al sacar de tu mente todas aquellas cosas que están ahí dando vueltas, lograrás mejorar tu claridad, tu enfoque y evitarás que estén ocupando memoria, restando energía y generando ruido mental.

Un ejemplo, real, de capturar en GTD

Un ejemplo de qué sería capturar podría ser el siguiente: estás escribiendo un email y, de pronto, te acuerdas que tienes que llamar a tu amigo Juan para cancelar la comida del sábado.

Esto ha llamado tu atención ya que ha interrumpido el proceso mental en el que estabas (escribir el email) y ha generado un nuevo hilo de pensamiento en tu cerebro (cancelar la comida).

Enseguida, apuntas (capturas) en tu cuaderno «cancelar comida Juan» y sigues escribiendo tu email. Has sacado de tu cabeza lo que ha llamado tu atención (cancelar la comida) y lo has colocado en un lugar de confianza que vaciarás posteriormente (el cuaderno).

Capturar te permite mantener la claridad y el enfoque en terminar la tarea que has empezado ante cualquier interrupción.

Principales aspectos de Capturar en GTD®

Muchas personas pueden pensar que, sin ser usuarios de GTD®, ya tienen el hábito de capturar. Sin embargo, capturar en GTD® tiene algunas diferencias importantes con lo que la mayoría de las personas hacen. Veamos algunas:

  • Al capturar ni piensas ni decides sobre lo que estás capturando. Únicamente te aseguras de que entre en tu sistema. Ya pensarás y decidirás sobre ello más adelante.
  • Es importante desarrollar el hábito y capturar siempre. Es importante que eso que ha llamado tu atención ni se quede en tu cabeza ni se te pase de largo y tengas la confianza de que volverás a verlo en el momento oportuno. El primer paso para que tu sistema sea fiable es que contenga todo lo que tiene que contener. Todo.
  • Captura sin filtros. Da igual que consideres lo que estás capturando importante o urgente (te hablaré sobre ello en otro post), sea de tu ámbito personal o profesional, sea información o idea,… Como decía antes, captura todo y, más adelante, ya decidirás que hacer (o no) algo con ello.

Más ejemplos de capturar en GTD®

Algunos ejemplos de capturar en GTD® podrían ser los siguientes (cualquier parecido con mi realidad es pura coincidencia):

  • Estás viendo la TV y te acuerdas de que tienes que comprar pintura para la habitación de los niños. Coges el móvil y te mandas un mail con el asunto: «pintura azul habituación»
  • Estás desayunando y te llama la atención la duda sobre si has hecho la reserva de hotel para el próximo curso que tienes que dar dentro de 3 semanas. Anotas en tu móvil «reserva hotel curso»
  • Estás en una reunión de trabajo y piensas en si tienes que renovar la suscripción a Netflix. Anotas en tu cuaderno «renovar Netflix»
  • Paseando por la calle ves un anuncio con una oferta de gafas de sol. Sacas el móvil y tiras una foto que te envías por email
  • Mientras hablas por teléfono, se te ocurre una nueva idea para el último proyecto en el que has empezado a trabajar. Anotas en el cuaderno: «efectividad y desarrollo competencial»
  • Vas conduciendo y pasas cerca de edificios de empresas con las que podría interesante poder hablar. Activas el comando de voz de tu móvil y le dictas al asistente los nombres para que te los envíe por correo

Capturar es sencillo, rápido y necesario para conseguir que en tu sistema esté todo lo que tiene que estar. Y como has podido comprobar, en ninguno de los ejemplos anteriores se decide ninguna acción, ya que eso lo harás en el paso de Aclarar.

Conclusión

Capturar en GTD® es el primero de los cinco pasos para conseguir la sensación de control sobre tu trabajo. Es un hábito fundamental para tener un sistema GTD fiable y de éxito.

Consiste en sacar las cosas de tu cabeza y ponerlas en un sitio físico. De este modo eliminas el ruido y desgaste que pueden estar generando en tu cerebro esas cosas que han llamado tu atención.

Al desarrollar el hábito de capturar, mejorarás tu claridad y tu capacidad de enfoque. Esto lo consigues capturando todo, sin pensar ni decidir sobre las cosas que capturas.

Capturar es sencillo, rápido y necesario para conseguir que en tu sistema esté todo lo que tiene que estar. Si quieres empezar a construir un sistema de organización fiable, ya sabes cual es el primer paso que tienes que dar. Ya sabes qué es capturar en GTD.

Cómo sentir tu trabajo bajo control con GTD®

Grupo de personas sorprendidas alrededor de una esfera de luz sobre una mesa

Enfrentarse a lo desconocido es uno de los mayores factores que contribuyen al estrés. Por ello es tan importante sentir tu trabajo bajo control.

La incertidumbre, la duda y, en definitiva, desconocer el significado y lo que tenemos que hacer dispara mecanismos relacionados con el miedo en nuestro cerebro.

Posiblemente se trate de un miedo poco consciente, pero tan real que nuestro cerebro comienza a activar el mecanismo del estrés para ayudarnos a «sobrevivir» a esa situación.

Lo cierto es que los cambios constantes, la rapidez con la que se producen, el exceso de información, las urgencias,…, dan lugar a situaciones donde lo desconocido aparece cada vez con mayor frecuencia en el día a día de la gente y, también, de las organizaciones. Y, como consecuencia, aparece un estrés sostenido y permanente.

Por sí mismas, esas situaciones de forma aislada no contribuirían a generar una situación indeseable ni preocupante. Pero la coincidencia de muchas de ellas sí lo hacen, provocando una sensación de descontrol en la que no sabes qué te vas a encontrar a la vuelta de la esquina. Y eso no le gusta nada a nuestro cerebro.

¿Qué es la sensación de control?

En el lado opuesto a ese tipo de situaciones está la sensación de control.

La sensación de control es esa sensación donde sientes que tú dominas la situación en lugar de ser ella la que te domina.

Alcanzas la sensación de control cuando consigues saber qué es todo lo que tienes que hacer y cuales son todos tus frentes abiertos. Cuando tienes un conocimiento y dominio absoluto sobre las responsabilidades, obligaciones y compromisos que has adquirido.

Precisamente, ese conocimiento de todo lo que tienes que hacer es lo que consigue que desaparezca el estrés que provoca tener la situación descontrolada.

Cinco pasos para sentir tu trabajo bajo control con GTD®

Para conseguir control sobre tu trabajo, GTD® propone cinco pasos sencillos.

Una vez interiorizas estos cinco pasos y los conviertes en hábitos, consigues vivir de manera constante con esa sensación de control. Veamos cuales son y en qué consisten:

  • Capturar: poner en contenedores de confianza, que vacías regularmente, todas aquellas cosas que captan tu atención  
  • Aclarar: vaciar completamente y de manera regular los contenedores anteriores, identificando el significado de cada una de las cosas que contienen y decidiendo qué hacer o qué no hacer con ellas
  • Organizar: poner la información y los recordatorios sobre qué hacer en los lugares adecuados para poder verlos cuando tenga sentido
  • Reflexionar: revisar regularmente todo nuestro sistema de organización para mantener su fiabilidad y obtener una perspectiva global
  • Ejecutar: llevar a cabo con confianza lo que elegimos hacer en cada momento

Conseguir aplicar estos cinco pasos de manera sistemática y regular, te reportará interesantes beneficios en tu día a día:

  • Aprovecharás mejor tu potencial y tus recursos (tiempo, energía,…)
  • Disfrutarás de claridad para poder decidir y elegir de forma adecuada qué hacer
  • Mejorarás la gestión de tus proyectos y tus áreas de responsabilidad
  • Ganarás en tus relaciones con las personas de tu entorno (equipo, familia, amigos, clientes,…)
  • Conseguirás mayor equilibrio entre las diferentes áreas de tu vida
  • Reducirás increíblemente tu nivel de estrés

Conclusión

Uno de los principales factores de generación de estrés es la sensación de tener descontrolados tus asuntos y responsabilidades.

Cuando consigues dominar la situación en lugar de que ella te domine, consigues alcanzar lo que en GTD® se denomina «sensación de control».

GTD® propone cinco pasos para sentir tu trabajo bajo control de forma proactiva y habitual: capturar, aclarar, organizar, reflexionar y ejecutar. Son cinco hábitos sencillos, muchos de los cuales la mayoría de las personas ya hace, y que GTD® propone hacer de otra manera diferente.

Si tienes la sensación de que tu trabajo te controla a ti, ya sabes qué es lo que puedes hacer para cambiar la situación y sentir tu trabajo bajo control.

Está en tu mano probar GTD®… Y sólo puedes ganar

Muro de ladrillos destruido al abrir una puerta y ve luz

Cuando oyes hablar o lees por primera vez sobre los beneficios que puede aportar GTD®, tu primera reacción puede ser de cierto escepticismo, pero lo cierto es que está en tu mano probar GTD®.

Te cuesta creer que algo pueda conseguir ayudarte de forma definitiva a organizarte, enfocarte y tomar el control de todo lo que tienes que hacer.

Investigas y lees información en blogs, en grupos, en Facebook, … Hablas con personas que han oído sobre ello o que incluso conocen a alguien que lo usa.

Probablemente, en ese proceso de investigación y búsqueda de soluciones, encontrarás personas con diferentes experiencias en su contacto con GTD®.

Personas que buscan soluciones rápidas para realidades complejas

Lejos de ser un crítica, es una realidad. Hay personas que buscan soluciones rápidas para resolver situaciones complejas que necesitan un cambio.

Son personas que buscan soluciones que les eviten esforzarse y que esquivan la necesidad de enfrentarse con el cambio. Soluciones de apretar un botón y que todo sea diferente en el mismo instante. Si es posible, además, haciendo lo mismo que hacían antes.

Esperan encontrar la solución a sus problemas en lugares que están fuera de su zona de influencia, donde nada o muy poco pueden hacer, con tal de evitar tener que hacer algo.

Para estas personas, GTD® suele causar un rechazo inicial lógico, puesto que nada puede ser diferente si sigues haciendo las mismas cosas y de la misma manera. Y, como sabes, GTD® propone hacer las cosas de manera diferente.

Albert Einstein riendo

«Una locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener resultados diferentes. Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo». Albert Einstein

Personas que han incorporado parte de GTD®

Son personas que, sin llegar a aplicarlo en su totalidad, utilizan algunos de los hábitos, comportamientos y técnicas que propone GTD®.

No usan el método al completo, pero sí que han identificado aspectos muy útiles e interesantes que aplican en su día a día.

Conscientes de la necesidad de iniciar un proceso de cambio, estas personas están abiertas a probar cosas nuevas y diferentes. Intuyen que GTD® propone algo posible, real y que les puede ayudar.

Para estas personas, lo que utilizan es, por el momento, suficiente y saben que, si necesitan algo más, tienen donde acudir. 

Personas que han incorporado GTD® por completo 

Son personas que, muy probablemente, han pasado previamente por la experiencia anterior.

Comenzaron usando parte del método. Aquello que les resultaba más útil y más interesante en su momento.

Con paciencia y la confirmación de que los resultados llegaban, decidieron seguir incorporando gradualmente hábitos y técnicas de GTD® hasta incorporarlo por completo a su vida.

La gran mayoría han experimentado una transformación que les ha ayudado a ser más felices, tener sus asuntos bajo control, atreverse con nuevos proyectos o, entre otras muchas cosas, a sacar del baúl objetivos y metas que pensaban que estarían encerrados para siempre.

Personas, en definitiva, a quienes GTD® les ha ayudado a mejorar su vida.

Y lo cierto, es que GTD® ha podido aportar su granito de arena a ese cambio, pero el mérito es de estas personas que decidieron tomar la determinación de hacer algo diferente para cambiar a mejor.

Conclusión

Aprender y usar GTD® es una decisión personal. Al fin y al cabo, se trata de aprender a hacer las cosas de una manera diferente a como las haces ahora. Precisamente para conseguir resultados diferentes a los que consigues ahora.

Las personas pueden, una vez conocen lo que propone GTD®, decidir seguir tal y como están ahora, sin cambiar nada; introducir algunos de sus hábitos o llegar a usarlos todos.

GTD ® es una metodología que puede cambiar tu vida ayudándote a enfocarte en las cosas que son relevantes, tener controlado lo que tienes que hacer y organizarte mejor.

Sin embargo, por sí mismo, GTD® no hace milagros. Depende de ti, de tu necesidad y de tu compromiso hacer que las cosas ocurran. Porque, al final, está en tu mano probar GTD®… Y sólo puedes ganar.