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2018: Más allá del Muro

Niña caminado por un nuevo camino

“- ¿Un hombre puede ser valiente cuando tiene miedo? (Bran Stark)

-Es el único momento en el que puede ser valiente (Ed Stark)”

Canción de Hielo y Fuego, Libro I, Juego de Tronos

 

Llevo tiempo queriendo escribir un post como este. Mucho tiempo. He tenido mis razones para no hacerlo hasta ahora, pero ha llegado el momento.

Una de esas razones ha sido la de dejar enfriar las cosas. En ocasiones, escribir en caliente ayuda a transmitir la emoción que sientes en ese momento pero, en este caso, he preferido dejar que el tiempo hiciese su labor de sedimentación, para poder tener una perspectiva más global y objetiva.

El año pasado, 2017, comenzó como un año más. Sin embargo, en el fondo, sabía que sería un año de cambios e importantes decisiones en aspectos profesionales. Como es habitual, la realidad ha superado a la ficción.

Un momento de revelación…

Mi situación profesional ha sido relativamente estable desde que comencé a trabajar. Crecí en la cultura y las creencias de estudiar una carrera universitaria con buenas salidas profesionales, conseguir un buen trabajo en una buena empresa y darlo todo en esta empresa para mantener ese matrimonio, hasta que llegase mi momento de jubilación. Creo que casi todo el mundo, en un momento u otro, ha vivido esto o conoce a alguien que lo ha vivido.

Personalmente, considero que esa forma de ver las cosas es tan respetable como cualquier otra. De hecho, yo me sentía feliz en mi ignorancia, dando por sentado que todo seguiría igual hasta el fin de los tiempos y que las personas comprometidas siempre tienen un lugar en las empresas.

Sin embargo, a finales del año 2010, algo sacudió esos cimientos y, desde entonces, nada volvió a ser igual. Por aquel entonces conocía a una persona de la que me llamaba mucho la atención su forma de ser.

Era una persona muy comprometida con su trabajo y con su empresa, a quien le gustaba lo que hacía, proactiva en la innovación interna, gran profesional que promovía iniciativas de mejora siempre que había oportunidad, ganadora de premios y reconocimientos internos, con buenas relaciones en todos los niveles de su compañía,… Creo que te puedes hacer una idea del perfil.

Un día, llame a esta persona para vernos y lo que me dijo me dejo helado: le habían despedido debido a una reestructuración interna, se debía amortizar su plaza y ya no había ningún sitio para ella. ¿Cómo era posible aquello?. En mi opinión, era prescindir de uno de los mejores ejemplos de empleado en donde muchos se inspiraban. Nadie lo esperaba.

Desde entonces, la relación entre las empresas y los empleados fue un tema que llamó mi atención y ocupó buena parte de mis reflexiones. No pensaba si a mi me tocaría vivir una experiencia similar a la de esta persona; eso lo tenía claro. Pensaba cuándo me tocaría. Y en este punto, lo que me empezó a preocupar fue qué iba a hacer cuándo me llegase el momento.

Desde entonces, creo que algo se activó en mi y fue creciendo a lo largo de los años: debía empezar a ocuparme de mi empleabilidad para estar preparado cuando llegase el momento. ¿Demasiado alarmista? ¿Exceso de preocupación?… Quién sabe.

Todo tiene un para qué

“Sólo tú puedes decidir qué hacer con el tiempo que se te ha dado.

Gandalf, Lord of the Rings

Todo lo anterior me llevó a pensar en el presente y en el futuro. ¿Qué quería ser? ¿Que podría ser? ¿Qué iba a hacer? ¿Estaba donde debía estar? ¿Podría conseguir algo diferente a lo que había conseguido hasta ahora?¿Iba a ser tan irresponsable de dejar en manos de otros mi futuro y el de los míos? Además, si todo está cambiando con tanta rapidez, ¿qué estaba en mi mano hacer para poder enfrentarme de la mejor manera posible a esas nuevas situaciones?.

Decidido a ocuparme de mi mismo, comencé a explorar opciones que me ayudasen a avanzar y a buscar solución a varios aspectos que me preocupaban:

  • Mejorar mi empleabilidad para el presente y para el futuro, con todos los retos que ello supondría
  • Buscar una actividad que estuviese alineada con mi propósito, en la que pudiese disfrutar, aprender (lo bueno y lo menos bueno) y aportar a los demás
  • Conocer y vivir los aspectos de una vida profesional que desconocía, pero que era con la me iba a encontrar antes o después
  • Desarrollarme en todos los aspectos posibles, viviendo nuevas experiencias, ya fuesen positivas o negativas
  • Poner en mis propias manos mi destino profesional

Todo lo anterior se puede resumir en un para qué: buscaba algo que me ayudase y motivase a seguir creciendo y desarrollándome, con la intención de prepararme de la mejor manera posible para un futuro donde la única certeza es que será diferente a cómo yo había creído.

Un poco de historia

Durante el año pasado, las sensaciones de que estaba viviendo un fin de ciclo eran cada vez mayores. Llevaba varios años compaginando demasiadas cosas y mucho se empezaba a resentir: mi rendimiento, mi salud, mi familia,… Se acercaba el momento de tomar decisiones.

Algo que comenzó hace unos 4 años como una aventura de aprendizaje, donde encontré todo lo que buscaba, y mucho más, fue ganando terreno, en todos los aspectos, a mi actividad profesional.

Poco a poco fue creciendo la sensación de que OPTIMA LAB era realmente un proyecto de mucho nivel, exigente y muy alineado con mi propósito de encontrar sentido a lo que hago, aprendiendo, ayudando y siendo útil a los demás.

Además, OPTIMA LAB me abrió un nuevo mundo lleno de posibilidades y retos, situándose como mi principal fuente de aprendizaje y desarrollo directo e indirecto.  

“Una idea. Una sola idea de la mente humana puede construir ciudades. Una idea puede transformar el mundo y reescribir las reglas”

Inception

Y así llegó 2015, donde algunos cambios organizativos en mi empresa dieron lugar a oportunidades de promoción interna. Oportunidades para las que, no nos engañemos, tiempo atrás me preparé con la intención de conseguirlas y por las cuales me sentí muy agradecido.

Sin embargo, para subirse a un tren tienen que darse tres circunstancias: estar en la estación, esperar a que pase el tren y, la más importante, estar convencido de querer subir llegado el momento.

En mi caso, en ese momento, se dieron las dos primeras. Pero, con respecto a la tercera, ya sentía que mi lugar estaba en otro sitio. En un acto de honestidad conmigo mismo deje pasar el tren en dos ocasiones. Fueron decisiones difíciles y escribí sobre ello en este post.

No nos engañemos. Por mucho que sintiese que mi lugar profesional estuviese en otro sitio, no tenía para nada claras las ideas sobre qué iba a pasar y cómo. E incluso si, al final, ocurriría algo. Hubo momentos en los que pensé que todo seguiría igual.

Tanto en lo personal como en lo profesional, había demasiadas cosas en juego. Y, para ser sincero, el cambio y la incertidumbre han sido aspectos que he preferido mirar desde lejos… Hasta ahora.  

Es evidente que con trabajo, constancia y compromiso todo llega. Puede llegar de una manera o de otra. Pero, al final, siempre algo llega.

2017: la oportunidad llama a la puerta

Ten cuidado con lo que deseas, se puede convertir en realidad”.

Oscar Wilde

2017 ha sido un año intenso en OPTIMA LAB. Han ocurrido muchas cosas que confirman que este proyecto tiene una salud inmejorable fruto del excepcional trabajo de todos estos años.

Las cifras objetivas demuestran que, a pesar de no haber hecho todo lo que nos propusimos y que quedan muchas cosas por hacer, las perspectivas son inmejorables.

En lo personal, este año ha supuesto todo un reto. Uno de los principales cambios que he llevado a cabo ha sido el poner más foco en la actividad comercial. A pesar de pasar años ligado al mundo comercial, he podido constatar en este nuevo escenario que la venta es, básicamente, cuestión de personas y en OPTIMA LAB puedo hacer realidad ayudar a otras personas a solucionar problemas.

Por otro lado, he podido consolidar mi actividad interna en la red. Es cierto que con menos intensidad y más reactividad de lo que me hubiese gustado, pero esto es uno de los cambios que vendrán en 2018.

Por último, la red ha experimentado cambios a final de año. Tres buenos amigos y compañeros durante varios años, AJ, Jero y Jesús, decidían emprender nuevos caminos profesionales. En mi opinión, y más allá de sentimientos personales, la nueva situación fortalece a la red en foco, propósito y sentido.

Y en estas circunstancias llegó el momento. Yo sabía que tarde o temprano debía decidir qué hacer y había dos opciones posibles.

La primera era seguir el mismo camino que AJ, Jero y Jesús y hacer que OPTIMA LAB fuese, para mi, un buen recuerdo cargado de grandes experiencias, oportunidades y aprendizajes. Volvería a mi segura, cómoda y rutinaria vida profesional, con todo lo bueno y malo que ello suponía. Una decisión que sería, sin duda, cómoda a corto plazo y me permitiría centrarme en algunas cosas que había descuidado en los últimos años.

La otra opción era la del cambio. Era la opción de apostar definitivamente por mi y de hacer realidad todo lo que había esperado y trabajado durante años. La oportunidad era inmejorable y se daban todas las circunstancias para aprovecharla… Y así ha sido.

2018: un año de cambios, retos… e incertidumbre

Ya con cierta perspectiva, reconozco que tenía claro qué decisión tomar y, en esta ocasión, me subí al tren. En el fondo, como comentaba más arriba, la decisión estaba tomada con mucha antelación.

A finales de enero, mi dedicación a la consultoría artesana en efectividad personal y organizativa como nodo de OPTIMA LAB será completa. A pesar de la firmeza de mi decisión, no me cuesta reconocer la sensaciones de incertidumbre, temor y duda que llevo experimentando en las últimas semanas junto con la ilusión, el reto y la oportunidad que va a suponer. Supongo que es el precio del cambio.

Quiero aprovechar para dar las gracias a las personas que dudáis del camino que voy a emprender, porque siempre es bueno tener alguien que te ayude a ver las cosas con otra perspectiva. Por supuesto, y sobretodo, también quiero agradecer a todas las personas que me habéis ayudado a llegar hasta aquí con vuestro apoyo, ánimo y confianza.

Agradecimiento especial a José Miguel, por haber confiado y compartido tanto durante todos estos años. Quién iba a imaginar, allá por el 2011, las consecuencias de disfrutar de un buen cocido madrileño en uno de los lugares más emblemáticos de Madrid 😉

Y, por último y más importante, muchas gracias a mis hijos MA, Sara y Álex porque ayudan a que cada día sea más alegre que el anterior gracias a su energía, ilusión y paciencia. Por supuesto, mención especial para Silvia, la auténtica heroína de todo esto por su apoyo incondicional durante años.

Y hasta aquí este post de reflexión personal. Ha salido más largo de lo habitual, pero creo que la ocasión lo merecía. Ahora sólo queda seguir construyendo nuevas naves para este viaje apasionante… Más allá del muro.

 

 

 

¡Felices Fiestas y feliz, y efectivo, 2018!

Este año 2017 que termina ha sido uno de los más intensos que recuerdo tanto en aspectos personales como profesionales. Estoy convencido de que dentro de un tiempo lo recordaré como un año muy especial… en las próximas semanas sabréis la razón.

Aprovechando que este es el último post de 2017, me gustaría compartir contigo los cinco post más leídos a lo largo del año. Aquí los tenéis:

Muchas gracias a tod@s los que habéis pasado por el blog a lo largo de este año. Si os apetece, nos seguimos leyendo y compartiendo experiencias el año que viene 😉

¡Te deseo unas Felices Fiestas y un muy feliz, y efectivo, 2018!

Un abrazo,

David

 

Viviendo el puzzle

Persona entrando en puzzle gigante

Parece que la vida es compleja. Puede que antes, hace tiempo, fuera más sencilla. O puede que no. Importa poco.

La mayoría de las personas coinciden en que, en la actualidad, sus vidas son complejas. Muchos asuntos que atender, responsabilidades, cambios, urgencias, incertidumbres, decisiones,… Sobre todo decisiones. Piezas de un gran puzzle para encajar sin garantías de cómo terminará.

También hay puzzles de pocas piezas, más fáciles y aparentemente previsibles. Los haces y te conformas. Puzzles sin retos. Sin cambios. ¿Para qué más?.

Pero, probablemente, estás donde estás porque durante tu viaje has ido tomando decisiones. Muchas de ellas, en su momento, tan aparentemente complicadas como la que puedes tener que tomar ahora o como las que tendrás que tomar. Momentos donde las piezas del puzzle parecían imposibles de encajar. Y encajaron. Porque, al final, consigues que todo encaje.

Siempre tendrás nuevos puzzles en tu vida y tendrás que decidir si te atreves a montarlos. Puede que tengas modelos de referencia para hacerlo, pero todo dependerá de ti. Sería ideal saber cómo hacer encajar las piezas y tener la certeza de cuál irá antes y cuál después. Pero no es el caso. Ni lo será.

Cierta complejidad e incertidumbre. Es lo que elegimos o lo que nos ha tocado vivir. Cuando decidas entrar, hazlo por la puerta grande. Porque, antes o después, te encontrarás viviendo el puzzle. Enhorabuena y a por ello.

 

Feliz Día de la Madre

Madre e hija con superpoderes

A todas las madres, muchas felicidades.

Puede que días como este presenten cierto tufillo comercial, no lo sé. Ni me importa. Pero, sin duda, lo merecéis…. la felicitación, no el tufillo… claro.

Las madres sois especiales. Además de felicitaros, hay que daros la enhorabuena. Enhorabuena por todo lo que hacéis, por cómo lo hacéis, por el propósito para lo que lo hacéis… y por cómo utilizáis vuestros superpoderes.

Así sois las madres, seres de una eficiencia descomunal, de una paciencia envidiable y de un amor infinito.

Y por todo ello, me pregunto, ¿cómo sería vuestra vida con GTD®? 🙂

 

Un compromiso que merece la pena

Every_is_Hard_Before_Easy_ReducidoComo habréis podido comprobar, hace algunas semanas decidí paralizar la publicación en el blog debido a que he tenido querido dedicar más atención a ciertos proyectos que requerían más foco relacionados con mi actividad como consultor artesano en efectividad. No obstante, esto no quiere decir que haya dejado de escribir ya que la semana pasada publiqué un artículo en Sintetia, gracias al ofrecimiento de Javier García, que puedes leer aquí.

Es un hecho que conseguir resultados depende, principalmente, de dos cosas: enfoque y compromiso. No es posible enfocarse en todo ni comprometerse con todo. Como consecuencia de ello, hay que asumir y ser consciente de que hay que dejar cosas sin hacer. No queda otra. Lo importante es sentirte bien sabiendo que es lo que dejas sin hacer porque en ese momento es lo correcto.

Han sido unas semanas de trabajo muy intenso y, también, de muchas emociones y sensaciones que me han ayudado prepararme para próximos retos. Me gustaría compartir aquí algunos aprendizajes obtenidos de las experiencias vividas en estas semanas.

Los resultados llegan si los trabajas

Las cosas se consiguen a base de trabajo y esfuerzo. No lo digo yo, lo dicen los mejores como bien sabe Francisco Alcaide. Si quieres acercarte a tus objetivos tienes que ponerte a trabajar en serio en ellos. No valen medias tintas.Si trabajas podrás conseguirlos.Si no lo haces, seguro que no los conseguirás.Simple.

Constancia y previsión

La constancia y la previsión son claves para conseguir resultados. Es más efectivo un esfuerzo sostenido y sostenible en el tiempo que dejar para el final las cosas y tener que hacerlas peor debido a la presión, al cansancio y a la falta de claridad para pensar. Si quieres profundizar sobre ello te recomiendo el artículo de José Miguel Bolívar donde escribe sobre las Micro Acciones Sostenidas y Sostenibles.

La experiencia es un grado

Si quieres mejorar y avanzar firmemente busca ayuda en gente que ya ha pasado por experiencias similares. Escucha, atiende y trabaja: no se trata de reinventar la rueda cuando algo funciona. Ser receptivo a los consejos es una potente herramienta.

Facilitar talleres no es impartir sabiduría

Una de mis mayores preocupaciones cuando trabajo en un cliente es la de resultar útil y ayudar a mejorar a los asistentes. Forma parte de mi propósito y es una sensación que siempre tengo cuando abordo un nuevo taller. Conseguirlo es posible si trabajo en ello estando presente en la sesión, transmitiendo conceptos de forma clara, comunicándome de manera adecuada y preocupándome por el aprendizaje de las personas. No se trata de llegar e impartir sabiduría como el mayor de los expertos frente a pobres ignorantes. Eso no funciona.

Puedes fallar

De hecho debes fallar. Lo importante es aprender y volver a intentarlo dejando a un lado las sensaciones y los pensamientos negativos que surjan. Eso si, es importante que cuanto antes falles, mejor. No dejes pasar el tiempo entre fallo y fallo, reflexiona lo necesario, toma conciencia, aprende lo que tengas que aprender y vuelve a la carga.

Las personas necesitan aprender a trabajar

En esta sociedad donde el trabajo del conocimiento es una realidad, muchas personas deben aprender a trabajar mejor. No es una crítica, es un hecho: ni el sistema educativo que sufrimos ni, posteriormente, las organizaciones ayudan a desarrollar las competencias necesarias en las personas para poder trabajar de manera efectiva y afrontar en mejores condiciones las situaciones a las que se tienen que enfrentar.

La potencia de la sinergia en la efectividad organizativa

Este punto da para un post en sí mismo. Muchos de los problemas de productividad de las organizaciones se resolverían mejorando la efectividad individual de las personas que la forman.

Las personas efectivas toman mejores decisiones, consiguen resultados de manera eficiente,  generan menos trabajo basura, provocan menos interrupciones y una larga serie de beneficios para el ecosistema de la organización. La ecuación es sencilla: personas efectivas dan lugar a organizaciones efectivas mientras que personas no efectivas dan lugar a organizaciones no efectivas. La clave son las personas.

Para terminar…

Quiero finalizar con una reflexión acerca de lo gratificante que resulta seguir comprobando que se puede ayudar a las personas a trabajar mejor gracias a la efectividad personal. Algo con tanta relevancia e impacto a nivel individual y social, implica un compromiso constante a quienes nos dedicamos a mejorar la efectividad centrándonos en las personas de manera genuina y artesana. Un compromiso con el aprendizaje, la práctica, la innovación, con el esfuerzo sostenido y con hacer las cosas cada vez mejor. Un compromiso por el que merece la pena seguir trabajando con, cada vez, mayor intensidad y enfoque.