Coaching y efectividad: desarrollo personal en el siglo XXI

Development levelEl pasado martes 26 de enero tuvo lugar en IMF Bussines School la presentación del libroPon un Coach en tu vida“, de Laura Chica. Tuve la suerte de poder conocer en persona tanto a Laura como a Francisco Alcaide, quien participó en el mesa e intervino en el evento como epiloguista del libro, y también me alegró ver de nuevo a Belén Arcones y al equipo de IMF Formación.

Además de una sesión y una experiencia que disfruté mucho, fue también una oportunidad para confirmar muchas de las cosas que ya conocía del coaching, al haberlo vivido como coachee (cliente) hace algunos años. Tanto en las intervenciones de Laura, Francisco y Rubén Turienzo, pude conectar mensajes que me hicieron reflexionar sobre la relación entre el coaching y la efectividad personal. 

Autorresponsabilidad

Decía Laura en su ponencia que “el sentido de la autorresponsabilidad es clave en los procesos de coaching“. Puedo afirmar, por experiencia propia, que la autorresponsabilidad es también clave en el aprendizaje y desarrollo de la efectividad personal. Mejorar tu efectividad únicamente depende de ti y del esfuerzo que estés dispuesto a hacer para conseguirlo. Tienes que hacerte responsable.

Nivel de compromiso

Relacionado con el anterior, ser autorresponsable te hace tomar conciencia del verdadero nivel de compromiso que adquieres con la situación. Desde mi experiencia como coachee, un proceso de coaching requiere de un compromiso personal con tu coach, con el propio proceso y contigo mismo.

Con la efectividad personal ocurre algo similar: podrás mejorar tu efectividad personal de manera proporcional al compromiso real que adquieras con lo que hay que hacer para conseguir esa mejora. Como dice Francisco Alcaide, comprometerse significa estar dispuesto a hacer lo que tengas que hacer, sin excusas, lo que implica esfuerzo y fuerza de voluntad. Al menos al principio.

Trabajar sobre creencias

Dice José Miguel Bolívar en su libro “Productividad Personal: Aprende a libertarte del estrés con GTD que creer lo que creemos es lo que hace que nos comportemos como nos comportamos. Esta reflexión es clave en el coaching y en la efectividad personal, porque si queremos cambiar algo de lo que hacemos ahora, y queremos que sea un cambio sostenible y real, debemos trabajar en cambiar las creencias que causan los comportamientos actuales.

Desarrollo personal

Tanto el coaching como la efectividad personal son dos materias que ayudarán al desarrollo personal en este siglo. El coaching ayuda a generar cambios proactivos en las personas, lo que se traduce en desarrollo, crecimiento y mejora.

En los procesos de mejora de la efectividad personal también se deben generar cambios que se traduzcan en desarrollo, crecimiento y mejora. Esos cambios deben enfocarse en modificar las creencias, los comportamientos y los hábitos que se han venido aprendiendo y utilizando en la forma de trabajar y organizarse en las últimas décadas y que, en la actualidad, no son los más adecuados para enfrentarnos a la exigente realidad que vivimos.

Mi experiencia es que querer y aprender a mejorar tu efectividad personal no es otra cosa que comprometerte de forma proactiva con un proceso de transformación y cambio. Aquí ya escribí sobre ello.

Coaching y efectividad: cuestión de competencias

Tanto el coaching como la efectividad personal son competencias. Esto quiere decir que ambas únicamente se pueden aprender y desarrollar adecuadamente desde una práctica real y vivencial. Si te quedas únicamente en los conceptos teóricos, ni el coaching ni la efectividad personal tendrán el efecto deseado. Ambas disciplinas son eminentemente prácticas y en ambas se aprende de la experiencia, de los errores y de los aciertos.

El desarrollo está fuera de la zona de confort

El coaching te invita a dar ese paso fuera de tu zona de confort donde se encuentra el verdadero desarrollo. Hace unas semanas escribía en este post que la efectividad personal también está fuera de la zona de confort. Ser efectivo implica hacer lo que se tiene que hacer (lo que es correcto) y eso significa tener que elegir. Y elegir implica necesariamente descartar unas cosas a favor de otras. En mi experiencia reciente, elegir lo correcto suele muchas veces estar fuera de la zona de confort.

Conclusión

La efectividad personal y el coaching comparten un nexo común: el foco en la persona y su autorresponsabilidad.

Para mejorar tu efectividad personal de manera sostenible y real debes identificar que creencias te hacen trabajar tal y como trabajas ahora, identificar qué comportamientos se derivan de ellas y dan lugar a tu actuales hábitos de trabajo. Una vez que seas consciente de esto, mejorar tu efectividad personal dependerá de tu compromiso para aplicar los cambios necesarios que debas acometer. En este sentido, el coaching puede ser una herramienta de facilitación y acompañamiento de gran utilidad en los procesos de mejora de la efectividad personal.

El futuro de la sociedad y de las organizaciones está en manos de las personas. Disponer de herramientas, conocimientos y destrezas centradas en ellas con el objetivo de que puedan dar lo mejor de si mismas es fundamental para ayudarles a afrontar sus retos y desafíos. En ese sentido, la efectividad personal y el coaching son competencias necesarias y clave para el desarrollo personal y profesional en pleno siglo XXI.

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