Decide qué parte de tu trabajo no vas a hacer

Persona pensando y decidiendoUno de los principales problemas que tienen muchos  profesionales es que siguen anclados en el paradigma de querer o necesitar “hacer más” para ser más productivos, o al menos dar esa sensación. Esta creencia es un error fatal, absurdo e ignorante porque ninguna técnica de productividad personal te va a ayudar a hacer todo lo que tienes o tendrías que hacer. Es mejor que eso lo tengas claro cuanto antes para evitar crearte expectativas que no vas a cumplir y solo te generarán frustración.

Una de las características de nuestra realidad profesional es que siempre vamos a tener más trabajo que tiempo para poder hacerlo. Este concepto se lo escuché por primera vez a José Miguel Bolívar y es uno de los aspectos que a nivel personal, una vez lo interioricé, más me ha ayudado a trabajar sin estrés. Partiendo de esa premisa real, es importante que seas consciente que vas a tener que dejar cosas sin hacer. Este es una de los aspectos que más impacto e incomodidad causan en los talleres sobre mejora de la productividad personal que facilito, pero aún no he encontrado nadie que no esté de acuerdo con ello.

La cuestión diferencial se centra en decidir qué hacer y qué no hacer. ¿Qué tengo que hacer?. ¿Qué tengo que dejar sin hacer?. ¿Qué aporta más valor a mis resultados?. ¿De qué puedo prescindir?. Son preguntas simples pero que no siempre tienen una respuesta rápida y sencilla, pues nos obliga a pensar… y eso cuesta. Pero no solamente tienes que decidir, sino que también tienes que tomar esas decisiones de forma que te sientas bien al tomarlas y no te generen estrés. De lo contrario, tu objetivo de trabajar de manera más eficiente para tener menos estrés se cumplirá a medias. David Allen, creador de GTD, dice que sólo puedes sentirte bien con lo que no haces cuando sabes qué es lo que no haces. Implícitamente te está diciendo que tienes que dejar cosas sin hacer y que, además, puedes sentirte bien haciéndolo. Únicamente hay que aprender a hacerlo.

Por tanto, es muy importante que si quieres empezar a mejorar tu productividad personal, trabajar de manera más eficiente y reducir el estrés, tienes que ser consciente de que la clave no está sólo en lo que haces, sino también en trabajar (pensar) sobre lo que no vas a hacer. Porque al fin y al cabo, decidir qué parte de tu trabajo haces o no haces, es también parte de tu trabajo.

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