¿Estás pensando en aprender GTD?

Ilustración sobre dos señales que señalan en una dirección estrés y en otra relaxCuando te interesas por aprender algo es muy útil tener claro para qué quieres o necesitas hacerlo. En mi experiencia, esto afecta mucho a la hora de establecer los cimientos del compromiso de cara a dedicar tiempo y atención a ese aprendizaje. Además, si aquello que vas a aprender supone una inversión más o menos relevante en recursos (dinero, tiempo, esfuerzo,…) seguro que tener claro para qué lo haces te será de ayuda en esos momentos de baja energía o falta de motivación.

¿Quieres aprender GTD porque está de moda?

Vayamos al asunto de este post.

Puede ser que estés pensando en aprender GTD porque te hayan hablado de ello. O porque te hayan dicho que es la última moda para organizarte y ser más productivo.

Si es así, no tomes tu decisión en base a eso. No caigas en ese error. No hagas como muchas personas y empresas que dedican sus recursos a subirse a la ola de lo que está de moda… sin analizar si le puede ser, de verdad, útil. Aunque te adelanto que GTD es útil. Muy útil.

Puede que GTD esté de moda. O puede que no. Pero eso para ti debe ser irrelevante. Si estas pensando en aprender GTD que sea porque crees que te puede ayudar a solucionar un problema. O varios. O a vivir mejor y más tranquilo. O para desarrollarte personal y profesionalmente.

Desde mi experiencia, mi consejo es que tengas claro para que quieres aprender GTD y lo escribas. Y una vez escrito tenlo a mano. Es un ejercicio de toma de conciencia. Deja las modas al margen.

Entonces, ¿para qué quieres aprender GTD?

¿Ya lo has escrito?. ¿Lo tienes claro?. Bien. Cada uno tenemos nuestras razones para hacer las cosas. Lo que me motivó a mi para aprender y usar GTD puede que no sea lo mismo que te motive a ti. Da igual.

Como usuario posible de GTD en un futuro, algunas de las razones que podrían moverte para dar el paso definitivo de aprender una metodología que funciona y ayuda a tener menos estrés, organizarte mejor y dedicarte a lo que te tienes y/o quieres dedicar podrían ser:

  • Tienes sensación de falta de control en tu día a día. Esa sensación de no llegar a todo…. ¿Te suena?
  • Crees que tienes que organizarte mejor para hacer más cosas, porque hacer más cosas es ser más productivo… Pues va a ser que no
  • El número de cosas pendientes que tienes por hacer no deja de crecer y crecer. Si tienes más cosas que hacer que tiempo para hacerlas, ¿cómo te las vas a arreglar?. Buscando la cuadratura del círculo…
  • Te sientes perdido. No sabes qué tienes que hacer ni para qué lo haces. Modo “según sople el viento” ON.
  • Tu día a día es un continuo batallar contra las urgencias de tu jefe, tus clientes, tu pareja, tus hijos… y tú mismo. Es agotador, leave me alone please…
  • Estrés, estrés y más estrés… Y no hay manera de cerrar el grifo. ¿Dónde se apaga esto?

Podría seguir escribiendo más motivos. Seguro que los hay. Pero, ¿hacen falta?. Es posible que te hayas visto reflejado en alguno. Puede que en más de uno.

¿Porque GTD y no otras metodologías?

¿Y quién soy yo para decidir eso?. Tu debes utilizar lo que a ti te sirva. Yo sólo te puedo decir que, a mi, GTD me ha servido. De hecho, es lo único que me ha servido realmente. Si tuviese que decirte porqué uso GTD , la respuesta sería que me ha ayudado a aprender como relacionarme de manera eficiente con todas mis responsabilidades profesionales y personales, con mi entorno. Y además, con el paso del tiempo lo he interiorizado como una forma de pensamiento, incluso de vida y de hábitos que, al fin y al cabo, es de lo que va todo esto.

También te advierto que GTD tiene efectos secundarios “graves”. Puede hacerte una persona más tranquila, con menos estrés, con mayor conciencia de la cosas, más preparada para vivir en la sociedad de la “urgencia” en la que vivimos. Una persona con mayor capacidad de adaptación. Eso, en ocasiones, puede no estar bien visto. A mi me da igual. La cuestión es si a ti también te dará igual. Tienes que valorarlo.

No elijas la metodología que quieras. Ni la que esté de moda. Elije la que te funcione. Pero ten en cuenta una cosa: si tu problema es complejo, solucionarlo puede no ser fácil. Mi consejo, si me lo permites, es que huyas de los trucos, facilidades de rápida implantación y herramientas “milagro” de software. Aléjate de ellos. Rápido. Busca un método basado en hábitos. Apréndelo. Interiorizalo. Irás viendo resultados. Poco a poco. Todo lo bueno lleva su proceso. Be water.

Resumiendo…

Tener claro para qué quieres o necesitas aprender GTD te ayudará en el caso de que finalmente te animes a hacerlo. Escríbelo y toma consciencia de ello. Piensa (pero no mucho) cuánto estás dispuesto a esforzarte y ponte en marcha. El proceso no es rápido ni es sencillo. Ponerte en marcha si. Ten en cuenta que en el simple proceso de aprendizaje, te vas a llevar cosas que te serán útiles. Muy útiles. ¿Qué tienes que perder?

 

4 pensamientos en “¿Estás pensando en aprender GTD?

  1. Jose Miguel Bolivar

    Fantástico post, David. Por desgracia, a menudo la moda es el principal motivo para hacer o dejar de hacer las cosas. Me parece muy valioso que “reivindiques” la necesidad de un propósito. La satisfacción rara vez procede del “hacer por hacer” y sí del “hacer con sentido”. Comunicación directa y buen material para reflexionar.
    Un abrazo.

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    1. David Sánchez Autor

      Gracias por tu comentario José Miguel. El poder de los “para qué” es incomprensiblemente desconocido y es infrautlizado. Para ser eficientes eso tiene que cambiar.

      Un abrazo

      Responder
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