No dejes que otros definan tu trabajo

No dejes que otros definan tu trabajoUnos de los principales retos a los que se enfrentan los trabajadores del conocimiento es hacer lo que realmente tienen que hacer. Peter Drucker se refería a esto con la potente frase de “hacer lo correcto”.

Como ya vimos, son varios los factores que afectan a la productividad del profesional del conocimiento. El principal factor que afecta a esa productividad es la necesidad de saber qué es lo que tiene que hacer el profesional, es decir la necesidad de saber cuál es su tarea.

Esta necesidad de definir la tarea no se daba en el trabajo tradicional. En este caso, la tarea ya venía definida: alguien pensaba qué es lo que otros tenían que hacer y el foco se ponía en cómo hacerla lo mejor posible. El trabajador únicamente, y en muy contadas ocasiones, podía actuar para poder hacer mejor lo que le habían dicho que tenía que hacer. Por ejemplo, un operario en una cadena de montaje de coches podía probar diferentes maneras de coger una puerta para ponerla en el coche, si es que el cómo coger la puerta no estaba ya procedimentado, pero era evidente que lo que tenía que hacer era poner la puerta y no podía plantearse el hacer otra cosa.

¿Pensar en definir la tarea?

En el trabajo del conocimiento es el propio trabajador el que debe pensar y definir la tarea. Comprender este aspecto es fundamental para mejorar la productividad de las organizaciones y de las personas. Porque son las propias personas las que mejor saben qué deberían hacer en su trabajo y, además, las que saben cuál es la mejor manera de hacerlo.

El hecho de que sea el propio profesional quien defina su propia tarea le permitirá concentrarse y poner su atención de manera efectiva en su actividad (la cuál habrá definido él mismo). Además, le ayudará a identificar y eliminar todo lo que es superfluo a dicha actividad detectando mejoras en la eficiencia de la ejecución. Muchos profesionales dedican mucho tiempo y atención a esos temas superfluos que nada tienen que ver lo que tendrían que estar haciendo. Lo he experimentado en varias de mis etapas profesionales.

¿Cómo definir el trabajo?

Para que el profesional del conocimiento pueda definir su trabajo debe ser capaz de desarrollar un nivel de autogestión, autonomía y responsabilidad adecuado. En ese paradigma, y sólo en ese, podrá preguntarse cuál es la tarea que debe acometer haciéndose algunas preguntas sencillas:

  • ¿Qué debo hacer?. ¿Qué es lo correcto?
  • ¿Qué se espera de mí?
  • ¿Cuál es el motivo por el que me pagan?
  • ¿Qué me acercaría a los resultados que quiero conseguir?
  • ¿Qué hago ahora que no tiene relación directa con lo que debo hacer?
  • ¿Hay algo que me impida hacer lo que debo hacer?

Estas preguntas obligan a los profesionales a pensar, reflexionar, decidir y tomar conciencia de qué es lo que deben hacer y para qué les pagan, algo que puede parecer evidente pero en la mayoría de los casos no lo es. Pensar en estas cuestiones implica realizar esfuerzos, e incluso llegar a evidencias, que pueden no gustar. Sin embargo, un profesional del conocimiento no puede omitir la responsabilidad de pensar. Pensar es demasiado importante y no hacerlo sale muy caro en el trabajo del conocimiento.

En el trabajo del conocimiento, si se pretende optimizar la productividad de las organizaciones, se debe, entre otras cosas, ampliar el enfoque para ayudar a las personas a pensar sobre cuál es su tarea y a tomar decisiones que les acerquen a los resultados que se espera de ellas. Metodologías de productividad personal como GTD® y de efectividad personal como OPTIMA3® incorporan ese requisito indispensable para los profesionales del conocimiento: pensar para definir el trabajo que deben acometer. Porque, al final, en el trabajo del conocimiento todo empieza por una pregunta: ¿cuál es la tarea?

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