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GTD: Autenticidad extrema frente a ignorancia extrema

GTD® es una metodología que ayuda a mejorar la efectividad personal mediante una serie de hábitos sencillos al alcance de cualquier persona.

En ocasiones, aparece cierto debate sobre qué y cuándo estás usando GTD® y cuándo no.

Pero la cuestión es muy sencilla: cuando desarrollas todos los hábitos de GTD® es cuando puedes decir que estás usando GTD®.

Si sólo desarrollas algunos de los hábitos de GTD®, estarás usando parcialmente aspectos de GTD®, pero no GTD®.

Y puede que con eso te sea suficiente. Poner en práctica algunos de los principios de GTD® ya aporta beneficios significativos. Imagínate practicar todos….

Hay gente que interpreta que desarrollar los hábitos de GTD® es usar «GTD® extremo». Te propongo unas reflexiones sobre ello:

  • Si prestas tus servicios como profesional, ¿esperas que te los remuneren de forma «extrema» o te conformarías con sólo una parte?
  • Cuando contratas y pagas por un servicio, ¿esperas que te lo proporcionen de forma «extrema» o te valdría con recibir solo una parte de lo que has pagado?
  • Si alguien llega a un compromiso contigo, ¿esperas que lo cumpla de forma «extrema» o te conformas con algo distinto de lo acordado?
  • ¿Algo es «extremo» simplemente por «ser lo que es»?

GTD® es lo menos parecido a algo «extremo». Se trata de una metodología sencilla, potente y adaptable.  Desarrollar sus hábitos, practicados tal y como se indica en la metodología, es lo que garantiza poder trabajar sin estrés,  mantener la sensación de control sobre todos tus frentes abiertos y enfocarte en lo más relevante.

Otra cosa es que no quieras, no sepas o no seas capaz de poner en marcha GTD®.  También es posible que no te compense el esfuerzo o que carezcas del compromiso para ello, y que decidas utilizar solo alguno de los hábitos que propone GTD®. Probablemente también te resulte útil, pero es importante tener claro que «estás usando algunos hábitos de GTD®» y que «NO estás usando GTD®».

Lo que sí me parece de una ignorancia extrema es obstinarse en no aprender. A día de hoy, GTD® es lo suficientemente popular y está lo suficientemente explicado como para que cualquier persona con un mínimo de interés pueda comprender fácilmente qué conjunto de hábitos forman GTD® y qué son sucedáneos o adaptaciones de GTD®. Empeñarse en confundir «auténtico» con «extremo», llamar a las cosas lo que no son o, peor aún, descalificar algo simplemente porque no lo entendemos o no hemos podido o sabido adoptarlo, solo sirve para evidenciar nuestra incapacidad para aprender.

Actualmente, GTD® es la mejor metodología de organización personal para muchas personas. Por supuesto, hay otras alternativas muy válidas, y  cada persona puede organizarse como quiera. Lo que sí me parece importante es llamar a las cosas por su nombre y reconocer el mérito de los que se atreven a ir más lejos.

Porque si hay algo extremo, y peligroso, es la ignorancia.

GTD: Estar por encima del agua

«La gente no consigue resultados porque prefiere hacer lo cómodo a lo necesario.» Jim Rohn

Mucha gente vive sobrepasada por las urgencias, por tanta información y por el constante cambio en el vivimos. Viven por debajo del agua.

Sentirse a flote y respirar por encima del agua es algo a lo que mucha gente aspira. Algunas personas creen que es difícil de alcanzar, pero muchas ya lo han conseguido.

Como dice David Allen, la diferencia entre tener la cabeza un palmo por encima del agua o un palmo por debajo es enorme. Pero lo que marca esa diferencia es mucho menos de lo que imaginas. Requiere menos esfuerzo de lo que se suele creer, es más sencillo de lo que parece y, lo más importante, únicamente depende de ti.

Porque estar debajo del agua y resignarte a vivir superado por las circunstancias, es un opción.

Afortunadamente, estar por encima de ella con sensación de control sobre todo lo que tienes que hacer, también lo es.

Lo único que necesitas para moverte de un punto a otro es el compromiso de querer cambiar.

Evita resignarte a estar por debajo del agua. Tienes todo un mundo de oportunidades esperándote. Hay personas que ya viven por encima del agua… y, en muchos casos, GTD® les ha ayudado a conseguirlo.

Efectividad personal: Empezar por algo

Lo tienes delante de ti desde hace semanas. Aparentemente es tan enorme, tan complejo y tan inalcanzable como quieras creer, pero seguro que menos de lo piensas.

Día tras día permanece en tus listas de acciones pendientes. No te has puesto con ello todavía. Tenerlo ahí te va minando la moral poco a poco, casi de manera proporcional a como crece tu creencia sobre lo inabordable que es.

Es curioso cómo algo tan aparentemente sencillo, evidente e inmediato se resiste. Es probable que no sea tan evidente ni tan inmediato porque no has pensado adecuadamente sobre ello.

A pesar de todo, decides seguir esperando hasta encontrar el momento adecuado para ponerte con ello. ¿Será cuando tengas el tiempo suficiente para acabarlo de una vez?. Te convences de que ahora no es el momento. Igual que pensaste ayer, anteayer y cada día desde hace varias semanas …

Te resulta extraño que, desde hace tiempo, no hayas encontrado ese momento perfecto para ocuparte de ese asunto. Probablemente no lo hayas encontrado porque no existe, ni existirá.

Empiezas a ser consciente de que siempre has tenido alguna excusa. No encontrar el momento perfecto, el desconocimiento que sobre el tema, el número de frentes abiertos que crees que te exigen una supuesta respuesta inmediata, la idea perfecta para poder empezar,… Han sido tantos.

Sonríes por la capacidad creativa y de convicción con la que te maneja tu mente. Parece que ni siquiera mandas en ti.

Siempre vas a encontrar excusas para posponer las cosas. Lo sabes. Así que decides que hasta aquí has llegado. Es el momento de empezar a mover ese asunto, de cortar el suministro de inmensidad que le aporta tu dejadez.

“Un camino de mil millas empieza con un único paso”. Lao Tse

Decides empezar a hacer algo. Tienes la duda de si será lo mejor, lo más adecuado o lo más correcto. Pero sientes que es mejor empezar a moverse, y a hacer algo, que seguir justificándote. Seguro que al avanzar, aunque sea poco a poco, se irá despejando la tupida telaraña de dudas, incertidumbre y miedo infundado sobre ese asunto.

Al empezar a moverte aparecerán ideas, definirás acciones e irás cubriendo etapas. Con errores y con aciertos, de manera más o menos eficiente. Pero, al menos, ya estarás mirando de igual a igual a ese engendro inabordable que, hasta ahora, te había ganado todas las batallas.

Ha llegado el momento de cambiar eso. Sientes que has encontrado la forma de hacerlo. Ahora ya sabes que, cuando te veas bloqueado con un tema lo mejor que puedes hacer es empezar hacer con algo con ello. Lo que sea …pero empezar por algo.

El voluntarismo acaba con tu efectividad

El voluntarismo acaba con tu efectividad

Debes ser consciente de que existen limitaciones para poder hacer todo el trabajo que te gustaría hacer. El exceso de información, la rapidez con la que cambian las cosas, el tiempo del que dispones, la incertidumbre, tu propia salud,… Seguro que se te ocurren muchas más.

Como consecuencia de esas limitaciones, vas a tener que dejar cosas sin hacer. Esto es una realidad y, como decía José Miguel Bolívar en su participación en el IV Espacio Factor Humá, «cuanto antes lo asumamos, más felices seremos». Ahí queda eso.

Por mucha gestión del tiempo que te hayas preocupado por aprender. Por muchos trucos «superproductivos» que te regalen. Por mucho empeño que pongas. Será inútil. Tendrás que dejar cosas sin hacer.

Tampoco por mucha voluntad y ganas que tengas cambiarás esa realidad. De hecho el voluntarismo, aunque esté cargado de buenas intenciones, penaliza seriamente tu efectividad.

Porque comprometerte con más cosas de las que puedes abordar es, simplemente, una estupidez. Cuanta más carga llevas en la mochila, más pesa. Cuánto más pesa, más esfuerzo te supone. Y cuanto más esfuerzo te supone, más pereza te da. Y cuánta más pereza te da, más riesgo tienes de no hacer bien las cosas correctas. Aparece la frustración, el estrés, el cabreo, las excusas,… Aparece todo esto, y más cosas, que has provocado con tu voluntarismo.

Sí, es cierto que el compromiso es clave para alcanzar resultados. Pero el exceso de compromisos impide que los alcances.  Se trata de que dejes de comprometerte a hacer cosas y te pongas a hacer las cosas que ya te has comprometido.

Porque tu mundo ideal no es tu mundo real. En tu mundo ideal habita el voluntarismo, la planificación, el optimismo, el pensamiento supositorio,… En tu mundo real habitan tus capacidades, tus imprevistos, la necesidad de enfocarte en lo que haces, tu realidad, …

El voluntarismo de comprometerte con buena intención con más cosas de las que eres capaz de hacer es garantía para dejar de ser una persona efectiva. Porque las personas efectivas, tienen que claro qué es lo tienen que hacer y qué es lo que no tienen que hacer, saben cual es la aportación de valor de lo que hacen y asumen, sientiéndose bien con ello, que habrá cosas a las que no van a llegar… por el momento.

Hasta que no entiendas y asumas que hay que dejar cosas sin hacer, será difícil encerrar bajo llave tu exceso de voluntad de querer hacer muchas cosas y satisfacer así tu ego. Porque, y te conviene tenerlo claro, en este momento en el que nos ha tocado vivir tu principal aliada es la efectividad y no la voluntad.

#GTD: Bienestar y Gestión eficiente de compromisos

GTD - Gestión eficiente compromisos

Conversando ayer con mi colega y amigo Jerónimo Sánchez salió a reducir la relevancia que tiene para el bienestar de las personas la gestión de los compromisos. De hecho, el propio David Allen afirma que buena parte del estrés que sufren las personas es consecuencia de llevar a cabo una mala gestión de los compromisos que adquirimos.

Por ello, quería compartir contigo algunos de los beneficios que puedes obtener si realizas una gestión eficiente de tus compromisos con GTD®:

  • Generar confianza en los demás, en las relaciones que tienes con ellos y, en general, en tu propia marca personal.
  • Desenvolverse mejor en el entorno, de manera más ágil, con mayor claridad de ideas y tomando mejores decisiones.
  • Te sientes mejor con lo que haces… y con lo que no haces.
  • Eliminas la angustia por tener demasiadas cosas por hacer. Ya sabes que siempre vas a tener más trabajo que tiempo, y por tanto siempre vas a tener demasiadas cosas por hacer.
  • Dejas de sentir culpabilidad por no llegar a todo, así como las sensaciones de frustración y malestar que ello genera.

¿Consideras que alcanzar alguno de los beneficios anteriores merece la pena?. ¿Cuál ha llamado más tu atención? ?¿Por cuál querrías empezar?. Lo cierto es que la respuesta a esta última pregunta es irrelevante ya que gestionar tus compromisos de manera eficiente con GTD® te aportará de forma global todas esas situaciones… y muchas más.

Por otro lado, tan importantes son los compromisos que adquirimos con los demás como los que adquirimos con nosotros mismos. Ocuparte únicamente de los primeros descuidando los segundos es absurdo, tanto como aplicar GTD® al plano profesional y no al personal. Este aspecto tiene más relevancia de la que la mayoría de las personas que se acercan a GTD® consideran.

A la hora de gestionar tus compromisos, sea propios o con alguien, recuerda que siempre puedes hacer tres cosas (tienes más información en este post):

  • No adquirir el compromiso: si piensas que no es el momento de comprometerse, no lo hagas. Simple.
  • Renegociar el compromiso: puedes haber adquirido un compromiso y ser necesario volver a plantear los términos que te llevaron a asumirlo. Es natural y ocurre todos los días. Mejor negociar que incumplir.
  • Cumplir el compromiso: siempre tienes la opción de poner todo lo que haya que poner para cumplir con el compromiso. Si tomas la decisión, llevarlo a cabo sólo depende de ti.

GTD® es una metodología de productividad personal que ofrece la posibilidad de evitar los sentimientos negativos que aparecen cuando no se gestionan adecuadamente las cosas, consiguiendo generar sensaciones positivas que tendrán impacto en tu bienestar. Así que si quieres gestionar de manera efectiva tus compromisos, tienes la solución en GTD®.

Como es habitual cada año, mi intención en verano es seguir compartiendo mis experiencias en el blog, aunque nuevos proyectos profesionales consumirán buena parte de mi atención. Esto, unido a que en esta época aprovecho para abrir nuevas vías de aprendizaje y que la familia demanda más atención, tendrá como consecuencia que baje un poco el ritmo. No obstante, seguiré activo en redes sociales y a vuestra disposición en Twitter y LinkedIn. Me encantará saber cómo de efectivo está siendo vuestro verano 😉

¡Felices vacaciones!