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La felicidad está en los valores

brujula que señala los valores principales como destinoLa vida es un estado permanente de toma de decisiones. A veces, esas decisiones las tomamos casi sin darnos cuenta y otras veces ocurre lo contrario: no nos damos cuenta de que tenemos que tomar determinadas decisiones.

En los últimos días he estado inmerso en un enriquecedor y puñetero proceso mental y emocional de análisis, reflexión y, finalmente, decisión. He pasado tiempo buscado técnicas que me ayudasen a tomar la decisión que debía tomar, he leído sobre aspectos emocionales e intelectuales sobre la mejor manera de tomar una decisión sintiéndome bien y he hablado con varias personas buscando información útil y relevante para el proceso.

Todo lo anterior, sin duda, me ha ayudado a caminar la senda obligatoria que tenemos que recorrer por nosotros mismos porque, al final, en la toma de decisiones hay soledad. Utilizando una metáfora con uno de mis deportes favoritos, el ciclismo, tomar una decisión importante es como subir un puerto de montaña: puedes contar con compañeros que te ayuden al inicio, puedes tener al público jadeándote y animándote, puedes tener delante de ti corredores que ya han recorrido el camino que te queda y los tienes de referencia,…, pero al final quien tiene que darle fuerte y con decisión a los pedales eres tú. La decisiones no las toma nadie por ti, ni te puedes escudar en alguien para tomar una decisión: las decisiones las tomas tú.

La ayuda, las referencias, los consejos y las experiencias propias pasadas pueden útiles como marco para tomar esas decisiones que son complicadas. Sin embargo, a mi lo que realmente me ha ayudado ha sido confrontar mis sensaciones con mis valores. Reflexionar sobre si lo que iba a decidir estaba alineado con mis valores ha sido clave para decidirme. En este caso concreto, dos valores: la honestidad y la coherencia conmigo mismo.

He aprendido que los valores son para mi la munición final, la última bala en la recámara. Si con todo lo que he podido hacer anteriormente no he tomado una decisión con la que me siento liberado, acudo a mis valores y me dejo fluir. ¿Qué sientes?. ¿Qué vives?. La cosa al final va de sensaciones, al menos en mi caso. Si tuviésemos que tomar decisiones únicamente por aspectos puramente objetivos creo que perderíamos parte de nuestra propia naturaleza emocional.

Además, todo es más complicado cuando decidir conlleva una rectificación posterior a una decisión tomada que afecta a más personas. Puede darse el caso de que determinados valores se vean confrontados. Por ejemplo, la honestidad con la lealtad, la responsabilidad conservadora contra el desarrollo, etc… En este caso, me ha sido útil identificar cada valor en una escala simple de más o menos peso.

¿Y qué queda al final?. Sensaciones enfrentadas, libertad, todo el proceso vivido, aprendizaje y felicidad. Si, felicidad. Porque cuando sientes que haces lo correcto, cuando decides ser fiel a tu valores, cuando decidas lo que decidas puedes mirar a la gente a la cara no te queda más remedio que sentir felicidad… aunque no tengas certeza de las consecuencias de tus decisiones. Porque no hay mejor herramienta que la felicidad para empezar a cincelar el futuro entre la incertidumbre.

Gracias a todos.

GTD: una ayuda para llegar donde quieres estar

goldfish jumping - improvement conceptHubo un tiempo en el que querías hacer todo. Creías que tenías que hacer todo.  Creencias. Eran tiempos de estrés. Sensación de angustia, de no llegar. Sin control ni enfoque. A veces faltaba el aliento. Se te escapaban cosas que no sabías. No podías seguir así.

Querías destacar. Triunfar. Sobresalir. Reconocimiento. O simplemente cumplir. Ser profesional. Daba igual. Querías hacer todo. Siempre todo. Llegar a todo. No podía haber otra manera.

Descubriste GTD. Buena pinta. Te hacia sentir incómod@, pero eso era buena señal: resultados diferentes requieren nuevas soluciones. Leíste. Practicaste. Te equivocabas y continuabas. Ensayo y error. Un aprendizaje. Y otro. Y otro. Cada paso era un avance. Por cada buen hábito que incluías, uno malo sacabas. Doble ganancia. Mejora constante. Los resultados llegaron.

Y al final, sin darte cuenta, lo hiciste tuyo. Requirió tiempo y esfuerzo, pero lo conseguiste. Eres la misma persona, pero actúas de otra manera: más efectiva y con más sentido.  Menos estrés. Ahora sabes que puedes hacer de todo, pero ni puedes ni tienes que hacer todo. Y es ahora cuando destacas, sobresales y triunfas. Porque triunfar es estar donde quieres estar.

Bienvenid@ al siglo XXI. ¡Así sí!

😉

Imagen del Big Bang

Sólo es el principio

Imagen del Big Bang

La vida es constante cambio y desgraciadamente nadie nos prepara para ello cuando somos pequeños (ni cuando somos mayores, así que nos tenemos que ponernos las pilas nosotros mismos). Este mundo actual, complejo, cambiante, competitivo y a veces irracional, puede llegar a sobrepasarnos en algún momento. ¿Me vas a decir que no has tenido esa sensación alguna vez?. No pasa nada, eres humano. ¿No?.

Yo he tenido la suerte, o mejor dicho he buscado de alguna manera la suerte, de encontrarme y conocer a grandes personas que me han ayudado a descubrir que hay otra manera de hacer las cosas, que hay herramientas y competencias extraordinarias que nos ayudan y son claves para el momento en el vivimos, a entenderlas, aplicarlas y aprender sobre ellas constantemente. Si tengo que agradecer especialmente a alguien todo ello es a mi “jefe de filas” de los domingos: gracias JM por descubrirme todo un mundo de posibilidades 😉

Realmente todo es mejora continua, todo es beta permanente. Ya no vale con conseguir algo y conformarnos con ello. Es algo que estoy entendiendo ahora, y cuesta asumirlo. No es un capricho, es una necesidad y aquel que no quiera verlo, sea organización o persona, lo tendrá muy dificil más pronto que tarde. Muchas cosas en los últimos años me han hecho ver, identificar e interiorizar la realidad del mundo en el que vivimos, tanto a nivel personal como profesional, y que tenemos que aprender constantemente para adaptarnos a él porque no sobrevive el más fuerte, ni el más inteligente ni el que tiene más recursos, sino quien es capaz de adaptarse más rápidamente a los nuevos entornos y circunstancias, y creo firmemente que nuestros entornos y circunstancias cada vez cambian con mayor rapidez, ¿tu no?.

Me aventuro a lanzar este es un blog para, de alguna manera, compartir y aprender sobre cómo podemos evolucionar para afrontar la nueva realidad en la que nos encontramos, eso que se conoce como la realidad del siglo XXI en la sociedad moderna donde ya no nos sirve aplicar técnicas, filosofías y aprendizajes del siglo pasado, y donde la formación tradicional ha demostrado ser un absoluto fracaso. Mi intención es compartir mis experiencias y aprendizajes, de modo que puedan ser de alguna manera útiles a quien las lea. Ese es en verdad mi objetivo: aprender y ayudar, ayudar aprendiendo y aprender ayudando. Al principio compartiré mis experiencias con el aprendizaje y aplicación de la metodología GTD, pues mucho de lo que soy ahora personal y profesionalmente se lo debo a ella, aunque es posible que incluya experiencias sobre otras técnicas y aprendizajes en los que ando inmerso. Sin embargo no me cierro para nada a dar la lata con otros temas, es más: amenazo con hacerlo. 😉

Este es un blog para aprender. Voy a disfrutar del camino. ¿Te subes al tren?…