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III y IV Jornadas OPTIMA LAB: Conociendo a Nuestros Clientes

OPTIMA LAB es una red productiva que ayuda a personas y organizaciones a ser más efectivas para lograr sus resultados por medio del aprendizaje basado en la experiencia y nuevas metodologías centradas en las personas

Collage OPTIMA LAB Jornadas Innovación Elche 2015

OPTIMA LAB – Jornadas Elche 2015

Decía Peter Drucker que “el resultado de un buen trabajo es un cliente satisfecho“. No puedo estar más de acuerdo con esta afirmación, no sólo desde su planteamiento teórico sino también desde mi propia experiencia. Mi vida profesional ha estado siempre vinculada a la relación con clientes y mis experiencias comerciales de éxito siempre han llegado como consecuencia de la satisfacción de esa relación. La realidad es que, en el fondo, no hay mucho más. Sin satisfacción en el cliente, no hay proceso de relación comercial sostenible en el tiempo ni prescripción hacia potenciales clientes, los dos factores claves para cualquier actividad comercial. Sin satisfacción no hay presente y no habrá futuro.

Pero, ¿cómo se puede alcanzar esa satisfacción?. ¿Cómo conseguir una relación real de confianza con un cliente?. ¿Es realmente posible?. Y si es posible, ¿cuál es el primer paso que debemos dar para emprender junto a los clientes ese camino?.

Durante los meses de Junio y Septiembre han tenido lugar, respectivamente, las III y IV Jornadas de OPTIMA LAB (puedes buscar el hastag #optimalab en Twitter para acceder a la difusión que hicimos en redes sociales). Estas jornadas han estado centradas en cómo definir, desarrollar y trabajar el branding de la red desde el conocimiento de nuestros clientes. Como comenta José Miguel Bolívar en su crónica de las jornadas, el planteamiento comercial no invasivo de la red fruto de nuestro enfoque y sentir artesano hace del branding una herramienta indispensable para aportar información y conocimiento sobre nuestra actividad.

Juanjo Brizuela - III Jornadas OPTIMA LAB (foto de Paz Garde)

Juanjo Brizuela – III Jornadas OPTIMA LAB (foto de Paz Garde)

En estas jornadas hemos reflexionado mucho sobre los clientes con los que trabaja OPTIMA LAB: quiénes son, qué sienten, qué necesitan, qué miedos tienen y qué virtudes les definen. Todo ello facilitado y acompañados de Juanjo Brizuela, maestro artesano experto en branding y de una sensibilidad envidiable sobre las sensaciones de los clientes. Me sentí muy cercano a los planteamientos y reflexiones de Juanjo en cuanto a la necesidad de empatizar, conocer, pensar y sentir como nuestros clientes. Eso sí, haciéndolo de verdad y no como un slogan de marketing vacío industrializado. Porque detrás de cada cliente hay una persona con sus circunstancias y sensibilidades particulares y, en mi opinión, desde esa perspectiva debe enfocarse una sincera relación de confianza como comentaba al inicio del post. Gracias a las dinámicas realizadas en el taller con Juanjo somos más conscientes de la realidad de nuestros clientes.

Por otra parte, también hemos trabajado en verbalizar y escribir (como puedes ver en la cabecera del post) qué es OPTIMA LAB. Fue un momento muy especial del último día de las IV Jornadas, un ejercicio enriquecedor y que siempre tuvo, de manera consciente y sincera, a los clientes en el centro y la preocupación e interés genuino de cada miembro de OPTIMA LAB en trabajar con ellos. Resulta evidente que de la propia definición de lo que representa OPTIMA LAB se desprende el propósito de aportar valor. Un valor real, genuino y artesano. Un valor nacido de la experiencia propia  y de la experiencia integrada del trabajo de cada miembro de la red. Un valor real, no porque nos miremos el ombligo y lo digamos nosotros, sino porque lo experimentan, sienten y trasmiten nuestros clientes. Un valor que creamos con ellos, no un simple valor añadido.

Naira Pérez de Villareal - IV Jornadas OPTIMA LAB (foto de Antonio José Masiá)

Naira Pérez de Villareal – IV Jornadas OPTIMA LAB (foto de Antonio José Masiá)

En las jornadas de Septiembre celebradas en Las Matas (Madrid) contamos también con la presencia de Naiara Pérez de Villareal, consultora artesana y toda una especialista en el sector de Internet y redes sociales que siente verdadera pasión por su trabajo. Con ella empezamos a reflexionar y definir una estrategia más efectiva para nuestro branding como red en Internet, siempre respetando nuestros valores artesanos, compartiendo conocimiento y trasmitiendo lo que somos y lo que hacemos con claridad, armonía y, por supuesto, efectividad.

 

Lo cierto es que OPTIMA LAB ha tenido una evolución evidente desde la celebración de las I Jornadas de El Escorial en Septiembre de 2014. Hemos vivido muchas experiencias, hemos trabajado intensamente dando lo mejor de cada uno para contribuir al desarrollo de la red, hemos puesto en práctica nuevas formas de colaboración y trabajo, se han afianzado los lazos entre los integrantes de la red, hemos fallado y aprendido (unos más que otros ;-)), … Continuamos manteniendo reuniones virtuales periódicas, trabajando de forma asíncrona y síncrona por diferentes medios y poniendo en práctica nuevos métodos buscando ser cada vez más efectivos, demostrando con la experiencia que este modelo de trabajo en red es posible. Creo que en este año hemos realizado muchas más cosas de las que somos conscientes. Desde donde empezamos, hasta donde estamos, hay un salto cuantitativo y cualitativo enorme.

No quisiera finalizar estas reflexiones sin dar las gracias a todas las personas que han hecho posible estas jornadas OPTIMA LAB. Agradecer a Silvestre Segarra la extraordinaria gestión de las III Jornadas celebradas en Elche en el mes de Junio, a José Miguel y Paz la organización de las IV Jornadas celebradas en Las Matas (Madrid) en Septiembre (desde aquí mis disculpas por no haber podido disfrutar todo lo que me hubiese gustado de los estupendos momentos de networking). También dar las gracias a Juanjo y Naiara por compartir con nosotros su experiencia y abrirnos las puertas de nuevos aprendizajes, y a Pablo Ortuño, quien nos acompañó en Elche para retratar e inmortalizar en unas extraordinarias fotografías nuestras sesiones de trabajo (fotografías muy bien aprovechadas, por cierto, por el maestro Antonio José Masiá, siempre inquieto para sacar la creatividad que lleva dentro como podéis observar en los geniales collages con los que nos ha obsequiado a todos los miembros de la red). Gracias a todos los miembros de OPTIMA LAB: Antonio JoséCruz, Jero, Jesús, Quique, Paz y, por supuesto, a José Miguel por embarcarnos en este viaje. Y por último lo más importante, si me lo permite el resto, agradecer la paciencia y comprensión de mi familia en un año que está siendo particularmente intenso y cargado de emociones.

Gracias a todos por hacer posible estas magnificas jornadas y vayamos preparando las siguientes, porque mejorar la efectividad es clave para las personas y organizaciones en el siglo XXI.

Un fin de semana muy productivo…

Boy, dressed in vintage coat and hat, sitting in a trainEn unas horas estaré en el tren de camino a las III Jornadas de Innovación OPTIMALAB, las cuales tendrán lugar, esta vez, en Elche y que han contando con la coordinación y organización de Silvestre Segarra y Cruz Guijarro.

Como en las anteriores ediciones, prometen ser unas sesiones de trabajo muy intensas y sin duda muy productivas (aquí no funciona eso de en casa de herrero cuchillo de palo…). Es cierto que el listón que dejaron las II Jornadas celebradas en Diciembre está muy, pero que muy alto… y eso motiva y emociona más aún.

En Elche nos reuniremos durante el fin de semana todos los miembros de la Comunidad de Práctica OPTIMALAB (José Miguel, Paz, Antonio José, Jesús, Cruz, Silvestre, Jero, Quique y un servidor). Serán las primeras jornadas presenciales de la CoP para Jero (ya que las últimas las vivió desde el “plasma” ) y para Quique, lo que las hace también especiales por ello.

Además contaremos con la participación de Juanjo Brizuela (puedes conocer con más detalle a Juanjo aquí y aquí) para tratar un tema muy relevante y que será determinante en los modelos de redes productivas del presente y del futuro: cómo interactúan el branding personal de los nodos con el branding de su red para conseguir aquello que menciona el maestro Eugenio Moliní de que “la red es la única configuración en la que es posible brillar con luz propia al mismo tiempo que otros también lo hacen“.

También espero que se confirme alguna sorpresa “fuera del guión”, de la que no voy a hacer spoiler y que sin duda enriquecerá más aún el devenir de las jornadas. Ya os contaré en la crónica correspondiente cómo ha acabado esto 😉

Asistir a estas jornadas significa varias cosas para mí. A nivel personal, es todo un reto. Un reto de coordinación, un reto de planificación y un reto de esfuerzo por tratar de contribuir a ese brillo que comentaba antes. También es una oportunidad. Una oportunidad para seguir aprendiendo, ayudar, compartir y, sobretodo, disfrutar de la compañía de mis colegas artesanos.

Muchas veces suelo reprochar en mi casa que el exceso de expectativas es directamente proporcional al nivel de decepción potencial que puedes llevarte. Sin embargo, en este caso y basándome en la información útil y relevante de los anteriores encuentros (¿ves como voy aprendiendo Paz? 😉 ), no tengo ninguna duda en afirmar que mis expectativas quedarán muy por debajo del valor real de la experiencia que vamos a compartir. Y no porque mis expectativas sean bajas, sino porque este fin de semana, en Elche, se va a juntar mucho talento profesional y personal. Y eso, nunca defrauda.

 

La estructura organizativa perfecta no existe

ElManagementedelSigloXXI-PeterDrucker

Recientemente he comenzado la lectura del libro “El Management del siglo XXI” de Peter Drucker. Entré en contacto con la obra de Drucker mientras cursaba el Máster de Dirección de Sistemas de Información y Comunicaciones en la Universidad Politécnica de Madrid, concretamente en la asignatura de Dirección Estratégica. Sin embargo, ha sido a raíz del trabajo y las innumerables conversaciones con mis colegas de OPTIMALAB, cuando estoy profundizando (y disfrutando) más de la obra de Drucker.

Cuando he reflexionado sobre si los problemas de productividad de una organización eran consecuencia de la ineficiencia de su estructura, responder afirmativamente a esa cuestión me dejaba la sensación de ser una respuesta fácil… y errónea. Al final,  siempre acababa haciéndome la misma pregunta: si eso era así, ¿cómo es que no se había encontrado hasta ahora la estructura organizativa perfecta para optimizar definitivamente la efectividad de las organizaciones?. Ahora ya sabemos que para que una organización inicie el camino hacia la efectividad sostenible, primero tiene que poner en el centro de esa efectividad a las personas y que la estructura es relevante pero secundaria.

La realidad es que la estructura organizativa perfecta e ideal no existe como tal, al menos de manera única. El interés por la gestión o el management comenzó a finales del siglo XIX con el estudio y análisis del funcionamiento y necesidades de las grandes organizaciones de aquel momento como el ejército, la administración pública o las grandes compañías. Durante todo el siglo XX ha existido la creencia de que sólo podía existir un tipo de estructura válida y común a cualquier tipo de organización: lo que se implantaba en el ejército, se trasladaba a la administración, o lo que se implantaba en una corporación se trataba de llevar al ejercito, y así sucesivamente. Además, a lo largo del tiempo, esa única estructura ideal y común fue variando a lo largo del siglo (jerarquías centralizadas al inicio, descentralización después, matrices funcionales, …), hasta que a finales del siglo XX se impone un único modelo de estructura sobre el que pivotan todas las organizaciones: el equipo. Este tipo de estructura organizativa, sigue siendo el paradigma de estructura por el cual, incluso en el siglo XXI, las organizaciones apuestan para la consecución de sus resultados. Sin embargo no por ello es el mejor, ni el más efectivo ni el único posible. Seguramente escriba algo sobre ello próximamente.

En mi opinión, y tras leer a Drucker me reafirmo más aún, no existe un único modelo de estructura organizativa válida. Y este pensamiento también incluye a los nuevos modelos de estructura que surgen y que cada vez se implementan con más éxito como la holacracia o las redarquías. Incluso una estructura jerárquica puede ser la mejor opción en determinados casos. En este post escribía sobre la necesidad de aplanar las organizaciones y me sigo reafirmando en ello aunque no veo mal una estructura organizativa jerarquizada, siempre que sea efectiva para cumplir con los objetivos y resultados propuestos. De hecho, no conozco ninguna organización donde no exista cierta jerarquía, donde alguien tome las decisiones finales, a quien se acuda en caso de crisis o que marque determinadas condiciones de actuación.

Al fin y al cabo, como dice Drucker, “la estructura no es más que una herramienta para hacer a las personas más productivas trabajando juntas“. Por tanto, lo que determina la mayor o menor validez de una estructura en una organización es su mayor o menor idoneidad a la hora de permitirle conseguir sus resultados de manera efectiva, y no la propia estructura en sí misma. Incluso, puede darse el caso de que coexistan varias estructuras dentro de una organización, y a su vez varias personas trabajando en diferentes estructuras con diferentes roles. ¿Complicado?. ¿Complejo?. Puede ser, pero no hay que olvidar que vivimos en tiempos líquidos, donde la adaptación y la flexibilidad determinan la supervivencia, donde cada persona al final tiene que ser responsable de su propia autogestión y desempeño y donde la estructura de las organizaciones deben adaptarse y huir de la búsqueda de una única organización perfecta. Porque realmente, como decía el Profesor Drucker, la estructura organizativa única no existe.

Lo que se está hablando en la red sobre Redes Productivas

Grupo de personas hablandoHace unos días comenzó un espontáneo debate en la red sobre un concepto innovador en el ámbito de la gobernanza y la gestión de organizaciones: las redes productivas. Hasta el momento, este interesantísimo debate (y lo está siendo tanto por lo rico en conocimiento y aprendizaje, como por los diferentes puntos de vista que se están aportando)  se está construyendo alrededor de José Miguel Bolivar, Amalio Rey (quién, con su post respuesta, empezó a generar la bola de nieve), Paz Garde, Antonio José Masiá y, con la humildad a flor de piel, un servidor.

La chispa la encendió José Miguel con un extraordinario post sobre sus reflexiones sobre las redes productivas, que daba continuidad a otro post de cabecera donde exponía las diferencias entre los conceptos de redes y equipos, de donde puedes deducir que las primeras han de ser, y coincido en que serán, el paradigma del presente y futuro de las organizaciones eficaces.

El post sobre redes productivas de José Miguel despertó a la bestia en Amalio Rey (si el propio Amalio me permite la expresión) y el campo de comentarios del post de Jose Miguel se le quedó en “stack-overflow”… demasiado pequeño para su inmensa curiosidad constructiva, demasiado pequeño para la conversación que el tema se merece y necesita, dando lugar a un post rico en contenido y reflexiones. Amalio, comienza su reflexión preguntándose la idoneidad del apellido productivas  y sobre los elementos que realmente diferencian a una red (de conocimiento) de una verdadera red productiva. Algo de lo que José Miguel da buena cuenta y réplica en su último post.

Amalio habla también acerca de la tensión propia que una red productiva ha de tener al verse sujeta a la consecución de unos objetivos o resultados (en mi opinión, es eso precisamente lo que origina la propia formación de la red y su consecución la que la disuelve). Es algo en lo que coincido con él pues entiendo que una red, aún siendo un eficaz modelo de estructura para la consecución de resultados, no es un modelo exento de riesgos y debilidades. Es más, y esto es opinión propia, si el elemento “atómico” de una red es el nodo (la persona), el modelo se verá afectado por las propias debilidades y fortalezas de dichos nodos.

Otra de las reflexiones que comentaba Amalio hacía referencia a la potencial estructura que necesitaría una red productiva una vez el proyecto hubiese finalizado. Habla de una plataforma, de unas variables y de una gestión, supuestamene, necesarias. Mi experiencia por el momento me dice que, aún siendo posiblemente conveniente, no es necesario si el proceso de selección natural sobre los nodos de la red está maduro (igual me animo a hablar sobre ello en otro post… o no 😉 ). Lo que si que es cierto es que, a priori, en algún momento puede ser parecer posible y necesario estructurar y gestionar los tiempos fuera de proyecto de la red productiva. Aquí, la aportación de Antonio José Masiá en su post Sobre Redes Productivas y energía (genial su metáfora con el campo de la física y la energía) me da una pista de por dónde puede ir ese proceso natural de “aparición/desaparición” de la red productiva, transformándose convenientemente cuando el proyecto aparece y despareciendo cuando finaliza… y estando “simplemente” ahí en ese periodo de entreguerras.

Por último, Paz Garde continuaba tejiendo conversación en su blog, donde muestra las primeras luces sobre un concepto que, personalmente, me resulta novedoso y que me genera, aún por desconocimiento, cierto escepticismo (al igual, parece ser, que a Amalio): la decisión por consentimiento integrativo. Y lo cierto es que me genera escepticismo por la agilidad que dicho proceso pueda tener, o mejor dicho carecer, y en consecuencia afectar de manera negativa a un modelo que surge, el de las redes productivas, precisamente para dar respuesta ágil y eficaz a un paradigma en constante cambio. Reconozco que no he profundizado aún en el concepto y que estoy ansioso por leer ese post que nos ha prometido Paz (apuntado queda en la lista de Algún Día, jeje ), en el cual estoy convencido que va a volcar todo el interés y conocimiento que tiene sobre un tema que afecta directamente  a las decisiones y comportamientos de grupos.

Es curioso, comencé el post con la idea de debatir conceptos específicos sobre el post de Jose Miguel pero, como esto va de fluir,  me he dejado llevar por el entusiasmo de dar una visión desde una perspectiva global de esta magnifica oportunidad de conversación y aprendizaje (puro espíritu #redca). Quizás, en parte, porque como ocurre en una red productiva, el todo global es mucho más que la suma de las individualidades nodales.

Y después de todo lo que se está hablando sobre redes productivas en la red, ¿por qué no te animas a seguir conversando?. Lo puedes hacer aquí, en cualquiera de los post que cito a continuación o, lo que sería mejor, en el tuyo propio  😉