Todo empieza por las personas

Casual young peopleNo es la tecnología.

Ni los procesos.

Ni siquiera las estructuras.

Ninguna de esas cosas consigue dinamizar, por sí misma, la transformación y el cambio en las organizaciones. No cabe duda de que, en mayor o menor medida, son aspectos importantes a considerar, pero no son el principio de todo.

La organizaciones gastan importantes cantidades de dinero en implantar tecnología para impulsar su negocio: el último ERP, el CRM “definitivo”, comunicaciones unificadas, …. Incurren en importantes gastos al destinar el tiempo de las personas a trabajar en proyectos de consultoría industrial donde, gente que no sabe qué es lo que tienen que hacer, les dicen lo que tienen que hacer. Se abordan “mega-proyectos” de transformación que avanzan despacio y que siempre prometen resultados al final del camino… pero que rara vez llegan.

En mi experiencia, el big-bang de la transformación positiva de las organizaciones, sin duda, empieza por centrarse en las personas que la componen. Hay varios motivos que lo hacen evidente:

  • Las personas de la organización son las que conocen el trabajo que tienen que hacer y cuando debe estar hecho. Y si no lo conocen explícitamente, sin duda son ellos mismos quienes lo tienen que definir y a quienes la organización tiene que ayudar a conseguirlo. No importa el nivel jerárquico que ocupen ni el tipo de estructura en el que estén. En todas las organizaciones, la mayoría de las personas tienen que pensar a la hora de realizar su trabajo y cuando lo hacen, lo hacen muy bien. Ese es su valor y por tanto, las organizaciones tienen que ayudar a las personas a pensar mejor y a hacer mejor para poder mejorar y cambiar.
  • Resultados en el corto plazo. Las personas que mejoran su eficiencia mediante técnicas o metodologías adaptadas a la naturaleza de su trabajo pueden obtener resultados positivos de manera casi inmediata. Estos resultados a corto plazo servirán para cimentar los siguientes pasos de la transformación de la organización y sus resultados a medio-largo plazo. Es cierto, que para que esto sea así, el compromiso de las personas con el cambio debe ser real.
  • Apostar por las personas ni es caro ni tiene riesgo. Para mejorar la eficiencia de las personas es necesario invertir dinero, tiempo y compromiso. Al menos si se pretende hacer de manera que sirva para algo y no para consumir partidas presupuestarias o justificar ciertas estructuras de determinados departamentos. Por supuesto, la inversión económica ni de lejos se acercan a las cantidades necesarias para empezar a abordar proyectos de transformación desde perspectivas menos eficientes y realistas, como por la vía de la tecnología o los procesos. ¿Qué riesgo puede existir en ayudar a una persona a hacer lo que mejor sabe hacer?

Si se facilitan los medios adecuados, comenzar la transformación de una organización centrándose en la mejora real de las personas que la componen es una apuesta inteligente. Además, se trata de una apuesta donde ambas partes, personas y organización, obtienen beneficios.

Para buscar la mejora y conseguir una transformación positiva en la organización, se debe empezar a trabajar por ayudar a las personas que la forman a relacionarse con su entorno de manera eficiente, con esa nueva realidad que vivimos en nuestro día a día y que está en constante cambio. De no ser así, cualquier otro cambio que se aborde estará condenado de inicio. Porque el verdadero cambio positivo en las organizaciones del siglo XXI comienza, sin duda, por abordar la mejora de la eficiencia de las personas que la forman. Todo empieza, en definitiva, por las personas.

 

 

2 pensamientos en “Todo empieza por las personas

  1. José Miguel Bolívar

    Me ha gustado mucho el post, David, y comparto plenamente lo que dices. El problema es que para que invertir [de verdad] en las personas tenga sentido, antes hay que dejar de considerarlas un recurso con un coste asociado. Por otra parte, hay que cambiar las condiciones del entorno para que las personas asuman la responsabilidad derivada de aceptar esa inversión que se está haciendo en ellas. En otras palabras, hablamos de una transformación profunda del viejo modelo industrial de empresa para evolucionar hacia otras estructuras más acordes con los tiempos actuales y, sobre todo, de un futuro próximo.

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  2. David Sánchez Autor

    Gracias Jose Miguel. No voy a descubrir aquí que estoy de acuerdo con lo que dices 😉

    El que las personas tengan un coste asociado no tiene que ser considerado como algo negativo siempre que la política de toma de decisiones no se base únicamente en el denominador del coste. Esto es algo que, efectivamente, viene del paradigma industrial y que tendrá que evolucionar.

    Según tu opinión, esa transformación profunda hacia otras estructuras de la que hablas en las últimas líneas de tu comentario, ¿debe empezar por cambiar, primero y antes que nada, la propia estructura?. Si eso fuese así, ¿crees que las personas están preparadas para dar el salto de trabajar en los modelos actuales y heredaros (estructuras actuales) a esos modelos más acordes para los tiempos futuros?. ¿Es la estructura la que condiciona las condiciones del entorno para el cambio de las personas?

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