Papá, apúntalo en tu GTD para que no se le olvide a mamá

La mente no está diseñada para gestionar recordatorios. Tal afirmación puede resultar evidente pero en realidad, y basándonos en hechos empíricos de nuestro día a día,  parece que no lo es tanto.

Nos empeñamos en seguir, inútilmente, tratando de recordar todo aquello que tenemos que hacer. ¿Te suena algo de esto?:

  • «recuerda que compre tal cosa cuando esté allí»
  • «a ver si me acuerdo de llevar los papeles al banco»
  • «acordaos de llevar leídos los papeles a la reunión»
  • etc…

En todos los casos, se trata de utilizar una poderosa herramienta para una actividad para la que no está diseñada.

La mente humana está diseñada para ayudarle a la adaptación de los estímulos y circunstancias del medio en el que vive. En definitiva, nuestro el cerebro está para ayudarnos en la adaptación al medio que vivimos.

Desde hace millones de años, los homínidos hemos evolucionado, desarrollando y aumentando nuestra capacidad craneal debido al incremento de masa cerebral.

Al contrario de otras especies de primates, los seres humanos no desarrollábamos mayor fuerza, potencia o agilidad (salvo hechos particulares como el ser bípedo o la prensión dactilar), sino que desarrollamos habilidades intelectuales complejas relacionadas directamente con el tamaño de nuestro cerebro.

Cuestión de adaptación al medio

Todo ello ha sido consecuencia de que nuestro cerebro se adaptaba, pensaba (consciente o inconscientemente) en como solucionar problemas de adaptabilidad, de peligro, de necesidad,…

En definitiva, el cerebro pensaba una solución a un problema concreto, buscaba un resultado, analizaba las diferentes maneras en que podía conseguirlo, seleccionaba una, la ejecutaba, fallaba, volvía a intentar, ….

Si la mente hiciese bien su trabajo de recordar, no digo que nos tuviésemos que acordar de todo pero si de aquello que necesitamos recordar, cuando lo tenemos que recordar y como lo tenemos que recordar. Pero no es así.

Es decir, la mente puede almacenar información y puede memorizar, pero no está preparada para hacerlo de manera eficaz en nuestro «medio» actual.

La usamos para ello porque creemos que no tenemos otra cosa (o no nos han enseñado a hacerlo de otra manera), pero lo hace mal.

Como GTD® es un solución orientada a la obtención de resultados en nuestra sociedad del conocimiento con el menor estrés posible, ofrece una solución a la necesidad cada vez más común de «acordarse de (cada vez) más cosas».

Para ello, en GTD® se establecen las suficientes y necesarias  herramientas de recopilación para poder capturar todo lo que llame nuestra atención, de modo que se produzca un «vaciado constante» de nuestra mente que nos permita tener tranquilidad y foco en nuestra actividad del momento.

La tranquilidad, realmente, no te la proporciona el no tener nada en la mente sino tener la certeza de que todo lo que ha llamado tu atención y sobre lo que tienes que actuar, lo tienes capturado y que en el momento oportunotras procesarlo convenientementetendrás el recordatorio apropiado, en el sitio adecuado y en el momento adecuado.

Esto permite a las personas que se organizan con GTD® tener mayor creatividad gracias a que su mente está más ocupada teniendo ideas que les ayuda en la adaptación al medio.

Porque GTD® te ayuda a pensar y —además— hacerlo mejor.

Como dice mi hijo mayor: «Papá, apúntalo en tu GTD para que no se le olvide a mamá» 😉

2 comentarios en “Papá, apúntalo en tu GTD para que no se le olvide a mamá”

Deja un comentario

Ir al contenido