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10 beneficios que conseguirás usando GTD®

persona feliz usando GTD®

Llevo usando GTD® en mi vida personal y profesional desde hace 9 años, y puedo afirmar sin ninguna duda que cambió mi vida.

Evidentemente he tenido momentos, sobre todo al principio, en los que continuar usando GTD® me supuso un esfuerzo extra por diversos motivos: falta de compromiso por mejorar, impaciencia por conseguir resultados rápidos y fáciles, falta de claridad en conceptos claves, adaptar lo que propone GTD® en lugar de aplicarlo correctamente,… La lista es amplia.

El esfuerzo valió la pena, y hoy me gustaría compartir contigo 10 de los beneficios que, en mi experiencia, cualquier persona que use GTD® puede experimentar. Espero que te resulten estimulantes 😉

  1. Tener sensación de control absoluto sobre tus asuntos. Con GTD® sabes lo que tienes en marcha, qué quieres conseguir y qué tienes que hacer para conseguirlo. La sensación de que se te olvida algo y no sabes lo que es, directamente desaparece.

  2. Mayor anticipación. En general, en cualquier asunto en el que estés trabajando, podrás cumplir con anticipación las fechas a las que te has comprometido gracias a comenzar, en cuanto tienes oportunidad, a dar pequeños pasos para avanzar en tus proyectos.

  3. Responder con agilidad. Los imprevistos forman parte de nuestro día a día y eso, siento decirlo, no lo cambia GTD® (ni ningún sistema o metodología). Sin embargo, tener tu mente más liberada te ayuda a evaluar con mayor claridad la verdadera necesidad de atender esos imprevistos o, como también es posible, capturarlos para decidir qué hacer con ellos más adelante.

  4. Eliminar la frustración que supone no acordarte de lo que tienes que hacer cuando podrías hacerlo y, también, la frustración de acordarte de lo que tienes que hacer cuando no puedes hacerlo. Utilizar un sistema de organización fiable, completo y actualizado te permite consultar en cada momento lo que tienes que hacer en el momento en el que tiene sentido. Si revisas adecuadamente ese sistema, consigues acordarte de todo… ¡Sin tener que recordar nunca nada!

  5. Mantener el foco en lo que estás haciendo, sin distraerte. Tanto si estás trabajando como si estás descansando, conseguirás «estar a lo que estás», centrando tu atención en lugar de dispersarte. No obstante, si eso ocurre, GTD® pone a tu alcance estrategias que funcionan para volver a enfocarte en lo que estabas haciendo.

  6. Llevar un control de todo lo que has delegado. Gracias a la lista «A la espera», tendrás un inventario actualizado para hacer un seguimiento efectivo de todo lo que estás esperando de los demás consiguiendo que no se te escape ni una… Y ayudando a los demás a que tampoco se le escapen 😉

  7. Reducir las interrupciones y su impacto negativo. Las diferentes listas de «Agendas» son una estupenda herramienta para erradicar las interrupciones constantes, mejorando así la gestión de equipos y la coordinación con otras personas.

  8. Aumentar tu claridad y confianza en la toma de decisiones sobre lo que tienes que hacer y para qué lo tienes que hacer, evitando sobrecomprometerte con más de lo que tiene sentido y puedes atender.

  9. Ganar confianza y conseguir una visión global de todos los asuntos que tienes entre manos. Gracias al hábito de la Revisión Semanal, aprendes la importancia de revisar todo tu sistema para tomar conciencia de tu realidad. Tener esa visión global con regularidad, te permite ganar seguridad y confianza semana tras semana.

  10. Inspiras confianza a tu entorno. Mejorar tu efectividad personal con GTD® tiene muchos impactos positivos en tu vida, y también los tiene para tu entorno. Te conviertes en una persona más fiable, consiguiendo que las prisas con las que te piden las cosas se dilaten, te interrumpan menos, evitas que te estén recordando constantemente las cosas,… Inspiras confianza a los demás.

La realidad es que en determinados momentos podrás alcanzar algunos de estos beneficios y estar más lejos de otros. Pero con GTD® sabes que la opción siempre estará ahí.

La realidad es cambiante y usar GTD® te ayuda a anticiparte y adaptarte con agilidad a esos cambios, aumentando tu sensación de control, posibilidad de enfoque y reduciendo significativamente el estrés.

Obviamente, conseguir de manera sostenida estos beneficios que aporta GTD® requiere de dedicación, tiempo y, sobre todo, ganas de cambiar y mejorar tu situación.

En mi caso, me llevó un esfuerzo y un tiempo que hubieran sido mucho menores de haber tenido la oportunidad de aprender sin errores, aclarar dudas y saber cómo montar un sistema GTD® funcional desde el primer momento.

Afortunadamente, está en tu mano comenzar a cambiar cosas y empezar a vivir nuevas sensaciones y los beneficios que te aportarán. ¿Te imaginas cómo será tu vida cuando lo consigas?

Cinco reflexiones tras mi último curso abierto de formación GTD® oficial

III Curso abierto formación GTD Oficial

Los pasados 26 y 27 de noviembre tuve la oportunidad de facilitar el tercer curso abierto de formación GTD® oficial en Madrid, de la cual ya se han celebrado tres ediciones en 2018, y hay prevista una nueva convocatoria a finales de enero.

Las solicitudes de inscripción continúan llegando, señal de que cada vez son más las personas que buscan soluciones sostenibles y que funcionen para mejorar su efectividad, organizarse mejor y reducir el estrés.

Para mí, estos cursos abiertos son especialmente enriquecedores y suponen un doble reto.

El primero es el de contar con participantes de perfiles diversos: personas que provienen de la gran empresa y de la PYME, autónomos, empresarios, directivos,… Combinar en aula sus experiencias y particularidades es un desafío muy motivador.

Otro reto significativo es contar con participantes que no han tomado contacto aún con GTD® junto a personas que ya lo conocen. Una diversidad que enriquece aún más la experiencia en el aula.

Aprovechando esta experiencia, me gustaría compartir contigo algunas reflexiones que me encuentro repetidamente en las formaciones que facilito para la mejora de la efectividad personal con GTD®. Ahí van.

1. La mente y el trabajo del conocimiento

Como trabajadores del conocimiento, las personas deben aprender cómo funciona la principal herramienta con la que trabajan en su día a día: su propia mente.

Muchas personas dedican recursos en aprender cómo utilizar herramientas tecnológicas pero dedican muy poco a conocer cómo relacionarse con su entorno de manera efectiva: por qué nos comportamos como nos comportamos y qué podemos hacer si queremos cambiar algo.

Entender cómo funciona nuestra mente es, en mi experiencia, fundamental para abordar con éxito la mejora de la efectividad personal.

2. La paciencia es clave

Los cambios que merece la pena conseguir llevan su tiempo.

Muchas personas pretenden encontrar, lógicamente sin éxito, la pastilla mágica que les permita organizarse mejor y dejar atrás el estrés, sin hacer el menor esfuerzo.

Es absurdo que pretendas dejar atrás, en pocos días, hábitos nada efectivos que llevas haciendo durante años.

Sin embargo, sí puedes interesarte por aprender qué puedes hacer y comenzar, poco a poco, a introducir pequeñas acciones para cambiar tus hábitos.

Tienes que empezar a ocuparte de lo que puedes hacer para mejorar. Afortunadamente, ya sabemos qué hay que hacer y cómo hacerlo.

3. Primero los hábitos, la tecnología después

Ninguna herramienta va a hacer por ti el trabajo que debes hacer tú para mejorar tu efectividad.

En mi experiencia, poner el foco en encontrar alguna herramienta tecnológica antes de entender y desarrollar los hábitos necesarios es garantía de fracaso.

La efectividad en el trabajo del conocimiento es cuestión de hábitos: pensar y decidir, organizarte mejor, trabajar con enfoque, gestionar las interrupciones de manera proactiva,… Todos estos hábitos los tienes que desarrollar tú, ninguna herramienta lo hará por ti.

4. Revisar, revisar y revisar

Si quieres un sistema de organización fiable, debes revisarlo regularmente.

En un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo, pretender que tu sistema se mantenga completo, actualizado y útil sin dedicarle atención regularmente es inviable.

Por eso, te guste o no, tendrás que invertir tiempo de calidad en reflexionar sobre tus compromisos y revisar tu sistema. Hacerlo de manera regular es la manera de que todo encaje.

5. ¿Qué está en tu zona de influencia?

Ningún sistema de organización personal va a cambiar tu entorno.

Vas a seguir teniendo interrupciones, tendrás que atender situaciones urgentes (aunque realmente no lo sean), el trabajo seguirá llegando en cantidades superiores a las que puedes darle respuesta, las prioridades cambiarán a menudo,….

Todos esos factores externos, y que tanto interfieren en tu día a día, seguirán estando ahí. En parte porque forman parte de la naturaleza del trabajo de conocimiento.

La buena noticia es que hay muchas cosas que sí puedes aprender a hacer de manera diferente y que, además, están dentro de tu zona de influencia.

Como comentaba una persona al finalizar el último curso: “Hay esperanza y depende de mi” 😉

En resumen…

Mejorar tu efectividad es un camino sencillo aunque no inmediato. Saber qué hacer, por qué, para qué y cómo hacerlo es clave para avanzar con paso firme.

Conocer cómo funciona y reacciona tu mente frente a las situaciones de tu día a día te ayudará a comprender por qué haces lo que haces. Algo fundamental para comenzar a cambiar y mejorar.

Espero que las reflexiones de este post te hayan sido útiles y te animo a que, si te apetece, reflexiones también sobre ellas y lo compartas en los comentarios. ¡Te espero!