Archivo por meses: octubre 2019

GTD®: Aprendiendo a caer

Sientes que has perdido el control. Esa sensación de control total sobre todos tus asuntos ha desaparecido.

El estrés ha vuelto. Ese estrés provocado por la sensación de que sabes que hay asuntos que se te escapan. Desconoces lo que son, cuáles son, para cuándo son,…

Sientes que vas de fuego en fuego, respondiendo y apagando lo que puedes y como puedes.

Haces cosas, puede que muchas, pero no sabes bien para qué las haces.

¿Es esto lo que debería estar haciendo ahora?. ¿Se me escapa algo? Dudas. Y ante la duda, consideras que es mejor terminar eso y ya vendrá lo siguiente.

Estás en modo reactivo.

Has perdido la confianza en tu sistema de organización GTD® porque apenas lo revisas ni actualizas.

Vuelves a apuntar lo que tienes que hacer en cualquier sitio. Según surge. Junto a tu sistema GTD® creas un sistema «alternativo» a base de post-it, papeles, notas,…

Has vuelto al estado previo a GTD®. El estrés y el descontrol han vuelto.

Enhorabuena: te has «caído de la tabla».

Te haces preguntas. ¿GTD® no me funciona? ¿«Mi realidad» es tan especial que ni siquiera esta metodología puede ayudarme? ¿Estaré haciendo algo mal?

«Caerse de la tabla» es humano.  Le ha pasado a todas las personas que conozco que se organizan con GTD®. Es normal cuando comenzamos a aprender y desarrollar los hábitos.

En mi experiencia, y en la de mucha gente, GTD® es infalible como metodología para mejorar la organización y eliminar el estrés en el trabajo del conocimiento.

Si tienes la sensación de que GTD® te ha dejado de ser útil es que, como me ha ocurrido a mí en ocasiones, estás dejando de aplicar algo de la metodología o, simplemente, lo estás haciéndo mal.

GTD® está pensado y diseñado sabiendo que, tarde o temprano, te caerás de la tabla. Como en cualquier aprendizaje, hay altibajos. Hay caídas.

Lo mejor de todo es que, cuando estás a punto de caerte de la tabla o incluso ya te has caído, puedes volver a subirte rápidamente.

Porque GTD® te facilita los pasos para volver a hacerlo de forma sencilla. Si te has caído de la tabla, si la sensación de descontrol ha vuelto, solo tienes aprender a caer… y volver a subir.

Recuerda que mejorar tu efectividad es un proceso.

#TransformaTusHábitos: ¿Qué es un hábito?

Siguiendo con la serie #TransformaTusHábitos, vamos a comenzar por el principio y entender qué es un hábito.

La wikipedia define un hábito como una conducta repetida regularmente, que requiere de un pequeño o de ningún raciocinio y es aprendida, más que innata.

Así pues, un hábito es un aquello que repites de forma habitual y automática, después de haberlo aprendido.

De alguna manera, continuamente estamos realizando elecciones: ¿Qué me pongo de ropa? ¿Qué hago? ¿Tomo esto o aquello?…

En ocasiones, estas elecciones las hacemos de forma deliberada durante un tiempo hasta que llega un momento en el cual dejamos de pensar en ellas conscientemente… pero las continuamos llevando a cabo.

Nuestro cerebro es perezoso por naturaleza. Siempre que puede, tiende a tratar de ahorrar energía con el objetivo evolutivo de reservarla para potenciales acciones físicas relacionadas con la supervivencia.

Afortunadamente, existen comportamientos que pueden realizarse de forma automática. Estos automatismos liberan de carga cognitiva a nuestro cerebro, permiten que gestione eficientemente la energía y nos dejan espacio mental para otras cosas.

Desde una perspectiva fisiológica, los hábitos son conexiones neuronales lógicas, patrones que se han ido construyendo a lo largo del tiempo en diferentes partes nuestro cerebro.

A nivel neuronal los hábitos se forman de modo espontáneo al desarrollar conductas que nuestro cerebro interpreta como beneficiosas y que le suponen poco coste. Una vez el cerebro identifica esos comportamientos y sus beneficios, los integra en su rutina. Es la génesis del hábito.

Los hábitos pueden llegar a desarrollarse de forma natural o bien a través de comportamientos inducidos. Es decir, afortunadamente, los hábitos se pueden aprender.

Los hábitos siempre permanecen, en mayor o menor medida, en la estructura cerebral que los soporta. Esto supone ventajas e inconvenientes.

La ventaja principal es que, si desarrollas un hábito, tu cerebro siempre puede volver a “rescatar” ese automatismo. Es lo que ocurre cuando montas en bici después de mucho tiempo o cuando vuelves a retomar el habla de un idioma que hacía tiempo que no practicabas.

El principal inconveniente es que un mal hábito siempre podría volver a aparecer, a pesar de creer que lo hemos erradicado.

Como afirman Ann M. Graybel y Kyle S. Smith, profesores e investigadores del MIT y de la Universidad de Dartmouth, los hábitos son un tipo de acción que pertenecen, desde un punto vista neurológico, al amplio espectro del comportamiento humano. Por tanto, tienen mucha más importancia en tu vida de lo que crees.

Porque, como decía Aristóteles: «Somos lo que hacemos repetidamente». Somos consecuencia de nuestros hábitos. Y, de ahí, la importancia de entender qué son y cómo funcionan.

 

Formación GTD® oficial: la sencillez como feedback

Los pasados 7 y 8 de octubre tuve la oportunidad de facilitar la séptima edición de la formación GTD® oficial de Nivel 1.

Las plazas se agotaron rápidamente, lo que nos ha llevado a convocar una nueva edición para seguir atendiendo las peticiones que seguimos recibiendo día tras día. Esta nueva sesión será en Madrid los días 18 y 19 de noviembre.

Al facilitar una formación en abierto me gusta reflexionar sobre la experiencia porque siempre hay algo que destacar. En esta ocasión fue el feedback recibido sobre la sencillez de la metodología.

Esta sencillez es algo que ya vivimos quienes llevamos usando GTD® desde hace años. También sabemos que por diversos motivos, en ocasiones, hay gente que percibe lo contrario.

Sin embargo, es innecesario entrar a debatir que GTD® es un método sencillo que ayuda a mejorar la vida de las personas. Si en algún momento GTD® te da sensación de complejidad es porque lo estás usando mal.

En esta formación, la mayoría de los participantes ya había tenido contacto, de un modo u otro, con GTD®. También asistieron personas «por recomendación», sin conocer nada sobre la metodología.

Formamos un grupo muy participativo y ameno, donde resultó especialmente enriquecedora la oportunidad para exponer casos particulares, dudas y aclarar conceptos.

Tanto las personas que ya conocían el método como las que no, pudieron confirmar, en algún caso incluso con sorpresa, la sencillez con la que GTD® da respuesta a cualquier tipo de situación.

Para mi es muy gratificante poder seguir ayudando a las personas a mejorar de la mano de GTD®.

Sobre esta formación en particular, también me gustaría destacar la suerte que tuvimos de contar con Gabi López como participante en el curso. Gabi, usando técnicas de Graphic Recording, nos regaló un sorprendente gráfico con las principales ideas y conceptos transmitidos durante el curso.

Muchas gracias Gabi, por recoger de forma tan visual la sencillez de GTD® .

A la vista de los resultados y el feedback que obtenemos de forma recurrente en nuestras formaciones, me reafirmo en que GTD® es un método sencillo que ayuda a gestionar tu vida. Algo imprescindible a día de hoy.

¿Te animas a comprobarlo? 😉