#GTD: Aprende a usar las agendas con efectividad

Persona con el pulgar levantado indicando trabajo bien hecho

La implantación de los «open spaces» en las organizaciones ha traído interesantes ventajas para las organizaciones y sus profesionales, aunque también hay ciertos aspectos que afectan de manera negativa a la efectividad de las personas.

Las interrupciones constantes que se dan en estos espacios de trabajo son uno de esos aspectos negativos y, en mi experiencia, un problema recurrente que afecta a la efectividad.

En realidad, los «open spaces» no son la causa del problema. Es habitual que las organizaciones se apunten a las modas del momento, sin tener en cuenta posibles consecuencias ni, peor aún, posibles soluciones. Nuevas situaciones, entornos y exigencias en tu trabajo requieren de nuevas, y efectivas, formas de trabajar.

Muchas veces necesitamos tratar temas con otras personas para poder avanzar en nuestro trabajo. Esto es algo normal y gestionarlo de forma adecuada puede significar la gran diferencia entre fomentar constantemente las interrupciones o trabajar de una manera coordinada, respetuosa y efectiva con los demás.

Afortunadamente, la metodología GTD® ofrece una herramienta muy interesante, sencilla y potente para poder hacerlo: las agendas.

El problema de las interrupciones

Las interrupciones suele ser una de las principales causas reconocidas que interfieren de forma negativa en la efectividad personal y organizativa.

Las interrupciones tienen dos consecuencias fundamentales. La primera es que cuando interrumpes a alguien, también te estás interrumpiendo a ti y sales de esa zona de concentración y enfoque en la que estabas o deberías estar trabajando. Para gestionar de forma efectiva esta situación, puedes leer este post.

La segunda es que, cuando interrumpes a alguien, seguramente estés interfiriendo en la concentración y la efectividad de esa persona.

La realidad es que, de forma habitual, las personas interrumpen o son interrumpidas con demasiada frecuencia con temas que podrían esperar, rompiendo el estado de concentración que necesitamos los profesionales del conocimiento para hacer nuestro trabajo.

¿Qué son las agendas de GTD?

Las agendas son una de las categorías organizativas que propone GTD® para organizar los recordatorios y la información.

Las agendas contienen los recordatorios de las siguientes acciones que tenemos que hacer cuando estemos interaccionando en tiempo real con una o varias personas.

Tu sistema GTD® puede tener varias agendas: una por cada persona o grupo de personas con quienes interacciones con frecuencia. Algunos ejemplos de agendas pueden ser:

  • @nombre_jefa ó @nombre_jefe: contendrá los recordatorios de lo que tienes que hacer con tu jefa o jefe la próxima vez que podáis hablar
  • @nombre_cliente: contendrá los recordatorios de lo que tienes que hablar o tratar con uno de tus principales clientes
  • @nombre_proveedor: también puede ser que trates con frecuencia con algún proveedor. En este caso, es interesante tener una lista con los temas a tratar la próxima vez que habléis
  • @nombre_pareja: aquí puedes tener organizadas las siguientes acciones que tienes que comentar con tu pareja, desde hablar sobre las opciones de las próximas vacaciones, decidir las próximas reformas para la casa o elegir el pediatra al que vais a llevar a vuestra hija
  • @reunión_departamento: contendrá las acciones y temas que tengas que tratar o comentar en la reunión de tu departamento

Como puedes comprobar, cada agenda es una serie de siguientes acciones a tratar en una reunión con una persona (jefa/jefe, cliente, proveedor, colaborador,pareja) o grupo de personas (departamento, comité,…).

¿Por qué usar las agendas ayuda a la efectividad?

Las agendas de GTD® son muy útiles para evitar las ineficiencias producidas por las constantes interrupciones.

En lugar de interrumpir a alguien cada vez que se te ocurre una cosa, tener organizados todos los temas que tienes que tratar con esa persona cuando tengas ocasión de verla te va a permitir interrumpirla una sola vez.

Además, el hecho de tener organizados y controlados todos esos temas te permite poder gestionar proactivamente con la otra persona cuando es el mejor momento para poder tratarlos.

Por último, el uso de las agendas contribuye a mejorar tu eficiencia y la de la otra persona. Tener organizados todos los temas para tratar con esa persona te ofrece una perspectiva clara de qué tienes que tratar antes y cuáles después. Incluso pueden generarse sinergias entre los diferentes asuntos que tratéis y que, de hacerlo de forma independiente, seguramente no se producirían.

Conclusión

Las interrupciones son uno de los principales problemas que identifican las personas a la hora de trabajar con efectividad. Afortunadamente, hay soluciones sencillas que ayudan a gestionarlas de forma efectiva.

Usar las agendas de GTD® ayuda a mejorar la coordinación con las personas de tu entorno con las que tienes que tienes que tratar asuntos en persona y reduce significativamente el número de interrupciones.

Si quieres mejorar tu efectividad, contribuir a la efectividad de tu entorno y de tu organización, tienes una solución sencilla a tu alcance: usa las agendas de GTD® con efectividad.

 

#ProfesionalesDelConocimiento: el trabajo de definir tu trabajo

Uno de los mayores retos a los que se enfrentan los profesionales del conocimiento en la actualidad es el de saber, en lugar de suponer, qué es lo que tienen que hacer.

Peter Drucker dejaba claro hace años que los profesionales del conocimiento, antes de hacer algo, debían responderse la siguiente pregunta: ¿Cuál es la tarea que hay que hacer?.

Al finalizar los talleres y cursos sobre mejora de la efectividad que facilito, muchas personas reconocen que apenas piensan y deciden sobre cuáles son las tareas concretas que deben hacer, y que sus respuestas y actos suelen ser instintivos, gobernados por el Sistema 1 y basados en pensamiento supositorio.

Y es que, la mayoría de las veces, suponemos que es lo que hay que hacer en lugar de saber qué es lo que hay que hacer.

¿Qué es definir el trabajo?

Como veíamos en el post anterior, definir el trabajo es uno de los tres tipos de trabajo que todo profesional del conocimiento tiene que como responsabilidad.

Frente a lo que ocurre en los trabajos de naturaleza manual, donde la tarea que hay que hacer está ya definida y es concreta, en el trabajo del conocimiento no ocurre lo mismo. Definir el trabajo es algo imprescindible para los profesionales del conocimiento y es un trabajo en sí mismo.

Para poder hacerlo, deberás pensar sobre tu trabajo y decidir si tienes que hacer algo con ello o no, y en el caso de hayas decidido que hay que hacer algo debes concretar qué es lo que hay que hacer y qué tiene que pasar para que esté hecho.

Se debe aprender a definir el trabajo

Cualquier profesional en la actualidad que quiera conseguir resultados debe aprender a definir el trabajo. Si desconoces o sólo supones qué es lo que hay que hacer y qué tiene que pasar para que esté hecho, será muy difícil saber si has llegado donde querías llegar.

La efectividad personal es una competencia universal que se puede aprender y, para ello, uno de los hábitos imprescindibles que hay que desarrollar es el de aprender a definir el trabajo.

Cuando te preguntas y piensas qué es lo que tienes que hacer, lo concretas y lo organizas, estás realizando una inversión inteligente que tendrá un gran impacto positivo por partida doble cuando ejecutes esa tarea.

Por un lado, te facilitará enormemente elegir correctamente qué hacer de entre todas tus posibilidades cuando tengas la oportunidad de ejecutar tu trabajo. Esto se debe a lo sencillo que le resultará a tu cerebro elegir qué hacer de entre unas opciones claras, concretas y muy definidas. Se lo estás poniendo muy fácil.

Por otro lado, cuando hayas elegido qué hacer y te pongas a ejecutar la tarea, tu eficiencia se disparará. Porque cuando sabes y tienes definido qué es lo que tienes que hacer, no tienes que volver a pensar sobre ello de nuevo y tu atención se puede centrar en la ejecución eficiente de tu trabajo.

En un próximo de esta serie profundizaremos en qué es necesario hacer para poder afrontar con éxito este tipo de trabajo fundamental que tenemos todos los profesionales del conocimiento: el trabajo de definir tu trabajo.

#ProfesionalesDelConocimiento: Conoce tus tres tipos de trabajo (I)

Tres sombreros de obra colgados en perchas que simbolizan los tres tipos de trabajo para los profesionales del conocimiento

Una de las partes que más disfruto de los cursos y talleres que facilito en grandes organizaciones es cuando practicamos sobre la existencia de los tres tipos de trabajo que tenemos los profesionales del conocimiento.

En ocasiones, siento como algunas personas me miran extrañadas como pensando: «¿Tres?. Si con uno tengo más que de sobra…».

Hace tiempo que escribía sobre las características de los profesionales del conocimiento y su diferencias respecto al trabajo tradicional o manual que ha desarrollado de forma masiva el ser humano a lo largo de, prácticamente, toda su existencia.

Una de estas diferencias sobre la que escribiré en la serie que comienzo hoy (#ProfesionalesDelConocimiento) es que en el trabajo manual existe un único tipo de trabajo, mientras que en el trabajo del conocimiento existen tres tipos.

Trabajo manual: cuando todo viene definido

Como ya escribía Peter Drucker, en el trabajo manual previo al siglo XX la tarea era evidente por partida doble. Cualquier profesional de este tipo de trabajo sabe qué es lo que hay que hacer y qué tiene que pasar para que ese trabajo esté terminado.

En este tipo de trabajo, el propio profesional sabía qué había que hacer para el desarrollo de su actividad. Independientemente de la profesión (cazador/recolector, orfebre, herrero, panadero, soldado…), había poco lugar para la duda o la interpretación de cuál era su actividad.

También puede darse el caso de que exista un grupo reducido de expertos que defina qué es lo que el resto de profesionales tienen que hacer. Por ejemplo, este tipo de situaciones se daba, e incluso se sigue dando, en trabajos propios de cadenas de producción donde un grupo experto define los procesos que otras personas deben aplicar.

En cualquier caso, tener un trabajo donde todo viene definido es propio y posible cuando el trabajo es manual, metódico y rutinario.

Profesionales del conocimiento: tres tipos de trabajo

Sin embargo, con la aparición del trabajo del conocimiento, además del trabajo definido, los profesionales del conocimiento deben afrontar dos tipos de trabajos adicionales. Puede que estos tipos no sean nuevos, pero sí que ganan una relevancia considerable frente a la proporción que tenían en el trabajo manual.

Los tres tipos de trabajo que existen para los profesionales del conocimiento son:

  • Trabajo definido: al igual que en el trabajo manual, este tipo de trabajo corresponde con el trabajo en el que ya se sabe qué es lo que hay que hacer y que tiene que pasar para darlo por terminado. Es, por tanto, el tipo de trabajo más eficiente.
  • Definir el trabajo: consiste en, precisamente, trabajar para poder tener trabajo definido. Es algo imprescindible para los profesionales del conocimiento. Este es el tipo de trabajo en el cual, como profesional usarás tus recursos intelectuales, tu experiencia y tus aprendizajes para poder definir cual es tu tarea.
  • Trabajo según surge: este tipo de trabajo está formado por los imprevistos que aparecen y deben atenderse de forma inmediata. Muchos profesionales del conocimiento tienen la creencia de que la mayoría de su trabajo corresponde a este tipo, cuando en realidad no es así. Salvo que trabajes en emergencias sanitarias, bomberos, seguridad nacional o algo similar, este tipo de trabajo debería representar un porcentaje muy bajo de tu trabajo diario.

En los próximos post profundizaré en cada uno de estos tres tipos de trabajo, sus implicaciones y cómo los profesionales del conocimiento pueden trabajar de forma eficiente en cada uno de ellos.

Es importante que conozcas cuando trabajar en cada uno de estos tipos de trabajo, porque de esa elección dependerá en gran medida tu efectividad personal.

 

Desarrolla tu autogestión con GTD®

Escribía en este post sobre la importancia de la autogestión y de la relevancia que tiene para que las personas se relacionen de manera efectiva con su entorno. La autogestión es un concepto clave cuando hablamos de efectividad personal. Para personas como Peter Drucker, Stephen Covey y David Allen, tres de los referentes a nivel global de las últimas décadas que han abordado este tema, la autogestión personal es imprescindible para los profesionales del siglo XXI. En mi experiencia, es de la mano de GTD®  donde he encontrado una descripción práctica de la autogestión personal y de cómo poder desarrollarla de manera efectiva en el día a día.

La autogestión con GTD®

Según GTD®, la autogestión personal óptima se alcanza mediante el desarrollo de dos factores complementarios: control y perspectiva. GTD® propone cinco hábitos para obtener control (capturar, aclarar, organizar, revisar y ejecutar) y seis horizontes de enfoque para trabajar la perspectiva (acciones, proyectos, áreas de responsabilidad, objetivos, visión y propósito). El control consiste, en realidad, en conseguir la sensación de que tienes controlado todo lo que vas a hacer y, también, todo lo que no vas a hacer. Esta sensación es imprescindible para lograr una efectividad sin estrés. La perspectiva nos ofrece un modo para poder elegir, de entre todas las opciones posibles, qué vamos a hacer antes, qué vamos a hacer después y qué no vamos a hacer. La perspectiva nos permite tener la tranquilidad de saber que estamos haciendo lo correcto en cada momento. Para conseguir el mayor potencial y nivel de autogestión, el control y la perspectiva deben ser desarrollados sin descuidar ninguno de ellos. Como dice David Allen, tu nivel de autogestión será tan bueno como lo bueno que sea el eslabón más débil de “esa cadena”.

¿Cómo estás de autogestión?

Para conocer el estado de autogestión en el que te encuentras, David Allen propone un sencillo modelo para conocer tu nivel de control y perspectiva: la matriz de autogestión. Si aún no has hecho el test para saber dónde estás en este momento, te invito a que lo hagas ahora aquí.

 

Matriz de Autogestión en GTD

  Conviene advertir que este modelo es dinámico, es decir, no te dice «cómo eres» sino «dónde estás» en el momento de realizar el test, lo que significa que los resultados pueden cambiar, y de hecho cambian, a lo largo del tiempo. Es evidente que la situación ideal en la que deberías encontrarte durante más tiempo es en el estado de un buen nivel de control y perspectiva. Es ahí donde tus niveles de estrés son muy bajos o inexistentes (tienes un buen nivel de control) y, además, tienes muy claras las consecuencias de para qué haces lo que haces e, igual de importante, qué dejas sin hacer (tienes un buen nivel de perspectiva). Encontrarte en alguno de los otros estados también tiene su aspecto positivo: puedes mejorar y desarrollar una autogestión más efectiva que la que tienes en ese momento. Lo importante de conocer cuál es tu nivel de autogestión en un momento dado es que te permite compararlo con dónde querrías estar y probar a hacer algunos cambios. A fin de cuentas, si no sabes dónde estás, es complicado saber dónde puedes llegar… 

No hace falta un par, solo un propósito

Hoy se cumple un mes desde que comencé, con dedicación completa, mi andadura por el camino artesano.

Treinta días en los que se han superado mis expectativas, con un balance que no me podía imaginar.

Sé que un mes es poco tiempo para sacar conclusiones pero me gustaría compartir la experiencia con vosotr@s.

Sin parar

Ha sido un mes donde, literalmente, no he parado.

Viajes, formaciones y proyectos de consultoría para mejorar la efectividad han llenado mi calendario… y lo tienen muy ocupado en los próximos meses.

La necesidad de las personas de mejorar la efectividad es cada vez más evidente, tanto por parte de las personas como de las organizaciones.

Lo cierto es que está todo por hacer, a pesar de lo mucho que ya hemos avanzado. Las expectativas, y los datos, indican que la dinámica seguirá la línea ascendente de los últimos años.

Y estamos preparados para ello.

Las sombras

También hay aspectos a mejorar. Es normal cuando se empieza y afronta un proceso de cambio que merece la pena.

La elevada actividad en cliente me ha llevado a prestar menos atención al trabajo del día a día. Principalmente, mi participación en los proyectos de gestión interna en OPTIMA LAB y mi actividad comercial se han visto algo afectados. Habrá que hacer ajustes en estos puntos.

Por otro lado, también estoy en proceso de conseguir un balanceo óptimo de mi atención entre la familia y el trabajo cuando estoy en casa. Es algo que no me preocupa en especial porque sé que es un proceso de adaptación que vendrá con el tiempo, pero ahí está.

Las luces

Como comentaba al principio, la realidad de este primer mes ha superado mis expectativas.

Destacaría por encima de todo la posibilidad de experimentar, con enfoque y dedicación completa, el alineamiento entre mi actividad y mi propósito. Realmente disfruto ayudando a las personas a mejorar, por pequeño o grande que sea esa mejora.

Poder centrarme en mi actividad profesional, y evitar la dispersión en más temas de los que podía atender con la suficiente calidad, ha sido otro de los grandes aspectos positivos. Intuyo que este enfoque es algo que aportará mucho a los resultados profesionales y mi calidad de vida.

Por otro lado, la convivencia con mi amiga la incertidumbre ha ido muy bien. Era una de las cosas que más dudas me generaba y el balance ha sido muy bueno. Seguiremos “cultivando” la relación.

También estoy más que satisfecho con los resultados de este mes, tanto en términos de facturación como del feedback recibido en los diferentes proyectos. Para ser el primer mes, los resultados han sido muy buenos. Hay que mantenerse. 😉

Y por último,mención especial para el apoyo, las conversaciones y los mensajes que he tenido con muchas personas. Siempre he escuchado que, en el trabajo por cuenta propia, uno se encuentra solo ante todo. Pero la realidad es muy diferente y siempre hay gente estupenda que está ahí.

Conclusión

El balance de este primer mes de “mi nueva vida” es muy positivo. Sinceramente, lejos de lo que me podía esperar a estas alturas.

Los aspectos menos positivos se han visto superados con creces por todas las oportunidades y resultados conseguidos.

Esto no ha hecho nada más que empezar, y tengo claro es una carrera de fondo donde lo importante no es como se empieza sino la tendencia que se sigue.

Alinear tu actividad con tu propósito es algo de un valor especial. A pesar de que muchas personas me dicen que he tenido un par al empezar este camino, lo cierto es que no hay nada de eso. Porque para todo esto no hace falta un par, solo un propósito.

Seguimos construyendo.