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Gestión del tiempo: la gran mentira para mejorar tu efectividad

Un hombre atrapado en un reloj

“Sólo tú puedes decidir qué hacer con el tiempo que se te concede”. El Señor de los Anillos

Según la RAE, una quimera, además de un ser mitológico con cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón, es «aquello que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo.»

Lamentablemente, el término «gestión del tiempo» continúa siendo una quimera demasiado utilizada en pleno siglo XXI por algunas personas que se dedican a la productividad personal.

En nuestra sociedad, es un hecho que las personas tienen dificultades para balancear su vida personal y profesional, para dejar de hacer por hacer las cosas y pasar a hacer lo que tiene sentido en cada momento, para llevar una vida sin estrés,…

Dificultades que, en ocasiones, afectan a la salud física y emocional y que se deben tomar muy en serio evitando pseudosoluciones inútiles.

Gestión del tiempo: cómodo, nada ético e inútil

Algunas personas justifican el concepto «gestión del tiempo» porque es algo que les resulta cómodo de explicar.

El camino del conocimiento, del desarrollo o de la mejora puede ser muchas cosas, pero el término «cómodo» se ajusta poco a esos procesos. 

Además, lo cómodo pocas veces coincide con lo correcto.

Por ejemplo, ¿se te ocurriría explicarle a un niño que, cuando llueve, es debido a que las nubes están tristes?.

Para ti, adulto atareado, sería muy cómodo quitarte de encima la sana curiosidad del pequeño con esa pseudoexplicación, pero sería nada ético y algo inútil para la pobre criatura. También para ti.

A corto plazo igual consigues que te deje en paz pero a la larga sabrá que era mentira y su confianza se verá afectada. Los niños son niños, pero para nada son tontos. Con los adultos pasa algo parecido.

Si te están hablando de cómo mejorar tu gestión del tiempo ya sabes cómo te están tratando.

Gestión del tiempo: el problema no es tuyo

Otra ventaja de la gestión del tiempo para quienes se dedican a ello es que lleva la causa del problema fuera de la zona de influencia de las personas que buscan una solución para mejorar su vida.

Y eso, aunque no te guste, sabes que para nada es cierto. Si quieres mejorar algo, de verdad, tienes que empezar por cambiar aquello que está en tu zona de influencia.

Es muy fácil decir, y vender, que la culpa es del tiempo porque es escaso pero que tú podrás estirarlo como si fuera chicle, o maximizarlo como si pudieses invertirlo.

Siento decirte que el tiempo está ahí… y que es completamente inocente respecto a tu falta de efectividad porque en tu mano está todo lo que puedes hacer para mejorarla.

Domina tu tiempo… ¡suerte!

Supón que algún gurú bienintencionado te ilumina con su conocimiento y te transfiere la capacidad de gestionar mejor tu tiempo.

Te voy a pedir, por favor, que dediques unos segundos a verte en esa situación, escuchar atentamente los sonidos del entorno y prestar atención a tus sensaciones.

Por fin, ahora ya podrías gestionar el tiempo pero, ¿qué harías? ¿Cómo lo gestionarías? ¿Cuántas horas al día querrías o necesitarías tener? ¿26, 31, 48,…?

Tú ya sabes que la respuesta da igual porque tus responsabilidades, tus compromisos, los resultados que quieres conseguir,…, son los que son.

También sabes que si tuvieses más tiempo te comprometerías con más cosas y estarías de nuevo en la misma situación y con el mismo problema. Porque lo que realmente necesitas es una manera de autogestionarte de manera efectiva.

Pero vamos a suponer que el día tuviese las horas que inocentemente crees que serían suficientes. Genial, ¿verdad?

Ahora, por favor, reflexiona: ¿está tu cuerpo preparado para aguantarlo? ¿Podrías mantener tu atención, tu claridad mental y tu energía todo ese tiempo?.

Sabes que no… ¡pero si no damos ni para 24 horas!

La gran verdad de la gestión del tiempo

La gran, y única, verdad de la gestión del tiempo es que es mentira.

No hay hábito, técnica, truco o pseudociencia que te permita gestionar tu tiempo mejor… ni peor.

Entonces, ¿porque se sigue utilizando este concepto?.

Sinceramente, no lo sé. Te aconsejo que se lo preguntes a quienes lo siguen utilizando aunque, cuidado, igual les pones en un compromiso, así que no lo hagas.

Quiero pensar que si hay personas que siguen utilizando este caduco e inútil concepto de la gestión del tiempo es debido a que creen que es fácil de entender y que todo el mundo sabe lo que se quiere decir con ello. ¿Todo el mundo?.

Recientemente, en uno de los cursos para la mejora de la efectividad que facilito, pregunté a diferentes personas qué entendían por «gestión del tiempo» y estas fueron algunas de las respuestas:

  • organizarme mejor
  • tener más tiempo para mí
  • hacer más cosas
  • sacar trabajo adelante
  • dejar de estar apagando fuegos todo el tiempo
  • llegar a todo

Sí, sin duda todo el mundo entiende lo mismo por gestión del tiempo…

Y entonces, ¿qué?

No voy a decirte que la solución para mejorar de verdad tu efectividad personal pasa por aprender GTD®.

Pero sí me gustaría que te llevases algunas ideas útiles para reflexionar y sobre las que puedes trabajar para mejorar de verdad:

  • Toma consciencia de tu responsabilidad, todo lo que puedes hacer para mejorar tu efectividad y tu organización depende de ti.
  • Ya has visto que intentar gestionar el tiempo es inútil y absurdo. Sin embargo sí que puedes gestionar recursos como tu atención o la energía que tienes y hacer un uso óptimo de ellas.
  • Siempre vas a tener más cosas para hacer que tiempo para hacerlas. La clave es que aprendas a elegir bien qué hacer en cada momento y qué dejas sin hacer, con la tranquilidad y confianza de eliges lo correcto en cada momento.
  • Desde hace años, la ciencia cognitiva avala soluciones que funcionan y que nada tienen que ver con la gestión del tiempo. Busca soluciones fiables y objetivas, déjate de rollos.

Si necesitas balancear tu vida profesional y personal, organizarte mejor, trabajar con enfoque, reducir estrés y ser más feliz, tienes que tomártelo en serio y huir de esa gran mentira que es la gestión del tiempo. Porque hay demasiado en juego.

Llegar a todo

Probablemente, en algún momento, sientas que tienes demasiadas cosas para hacer y te falta tiempo para poder hacerlas.

Conviene que vayas tomando conciencia de que esa realidad es y será así: cuando tu día termine, siempre te quedarán cosas sin hacer.

Porque es imposible llegar a todo. Lo sabes. Y la solución está muy lejos de tener relación con el tiempo que tienes disponible.

¿Qué podrías cambiar para que deje de ocurrir?. ¿Qué podrías hacer de manera distinta para quedarte en «limpio» y empezar con el contador a cero al día siguiente?

Realmente, en mi experiencia, lamento decirte que no hay nada que puedas hacer para llegar a ese punto. ¿Verdaderamente importa?

No conozco nada, ni nadie, que vaya a hacer que tu contador de cosas por hacer se quede a cero cada día. Y lo cierto es que no lo necesitas.

Sin embargo, sí que puedes aprender a tomar buenas decisiones sobre qué cosas tienes que hacer, que cosas puedes dejar para más adelante y que cosas vas a dejar sin hacer.

Podrás decidir mejor si tienes claras todas las opciones posibles y puedes reflexionar sobre cuál es la aportación real de valor para tu trabajo de cada una de esas cosas. De ese modo, podrás hacer las cosas que aporten más valor y dejarás sin hacer las que te aportarían menos valor.

Porque, de lo que se trata, es que al final del día reflexiones sobre las cosas qué has hecho y las que has dejado sin hacer, y te sientas bien al saber que has actuado de forma correcta… sin haber llegado a todo.

Esos pequeños canallas

Esos pequeños cabroncetesSe mueven rápido. Muy rápido.

Son más inteligentes que tú. O eso parece.

Aunque son los que son, en ocasiones crees y sueñas que son infinitos. Pero no es así. Ya lo sabes.

Se dispersan sigilosamente. ¿Cómo lo harán si, cada día, rehaces escrupulosamente tu planificación diaria para tenerlos controlados?. ¿Cómo lo harán si, cada día, sacas tu bola de cristal para acotarles los movimientos, cerrarles el paso y tratar inútilmente de mantenerlos a raya?.

Es posible que cuenten con algún espía infiltrado. O que tengan superpoderes. También es posible que estés dejando de hacer lo que tendrías que hacer porque has leído por ahí soluciones simples que les funcionan a otros.

No importa. Eres persistente. A pesar de la frustración por no poder cumplir tu detallado plan diario, vuelves a la carga al día siguiente. Un nuevo plan, o el mismo que el día anterior.  Da igual. Porque, según parece, los minutos, esos pequeños canallas, se te escapan.

Son desconsiderados contigo. No te respetan. Son los responsables de que no hagas lo que tenías previsto hacer. Son los responsables de tu falta de efectividad. Porque, claro, tienen vida propia. La culpa es suya. Tú sólo puedes salir y perseguirlos, y para más cachondeo van y se esconden en esos rinconcitos que tú conoces.

En el fondo sabes que juegas con las cartas equivocadas. Te lo dice la experiencia, no es que lo diga yo. Es inútil que planifiques tu día. Es inútil que trates de controlar tus minutos. Es inútil que trates de gestionar el tiempo.

Porque la gestión del tiempo ya no es de este mundo. La solución que buscas es muy diferente a saber cómo controlar esos minutos, a cómo evitar que se pierdan por esos rinconcitos donde puedes ir a encontrarlos y a cómo luchar contra los ladrones de tiempo. Tienes que aprender a ser una persona más efectiva.

Nos siguen hablando de la gestión del tiempo. Supongo que con buena intención y con absoluto desconocimiento. Es lo fácil, lo que requiere poco esfuerzo y puede que por eso las personas creen que es lo que necesitan. Ya sabes lo que pienso de ello.

Nos siguen hablando de gestión del tiempo cuando es una realidad que el tiempo es imposible gestionarlo. No puedes para el reloj, no puedes viajar al pasado ni puedes viajar al futuro. Y, salvo que cambies de planeta, la duración del día seguirá teniendo 24 horas, por muy bien que trates de gestionar lo que no puedes gestionar.

Es imposible gestionar el tiempo. No puedes gestionar a esos pequeños canallas que te dicen que se escapan. Por más que saques y utilices ese superkit de «n» tips y trucos que te ayudan a geolocalizar los rinconcitos dónde van y se esconden. Kits de tips y trucos que te ayudan poco a conseguir resultados de manera sostenible.

Es imposible gestionar el tiempo para hacer todo lo que tienes que hacer. Hace décadas si hubieses podido porque, probablemente,  hubieses tenido más tiempo que trabajo. Hoy en día supongo que habrá muy poca gente en esa situación y, probablemente, tú no seas de esas personas.

Ahora tienes muchas más cosas que hacer que tiempo para hacerlas. Deja de preocuparte por la gestión del tiempo y pasa a ocuparte de tu autogestión. Deja de buscar a esos pequeños canallas.

Si quieres ir a buscar algo, que no sean los minutos que te dicen que se escapan. Ve a buscar algo interesante como setas, tesoros, pokémons o lo que sea. Y cuando quieras mejorar tu forma de trabajar, de organizarte, de conseguir resultados y, en definitiva, cuando quieras ser una persona más efectiva, enfócate en aprender a gestionar tu atención. Enfócate en soluciones preparadas para la realidad que estás viviendo.

La responsabilidad de lo que haces y de lo que no haces es únicamente tuya, y no de esos pequeños canallas que, según te dicen, se escapan y se esconden de ti.

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