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Mis primeras vacaciones artesanas

Gato tumbado al sol con

Primeras vacaciones como consultor artesano. Llego con muchas ganas de cogerlas y, también, con cierta necesidad.

Tengo intención de desconectar por completo unos días y estar al 100% con la familia, algo que no pude o no supe hacer los últimos años. Ya les toca…

Pero antes del merecido descanso, esta semana abordaré un proyecto que he estado preparando con muchas ganas e ilusión. Es un proyecto con una buena componente de reto y un paso más del camino emprendido en enero. Probablemente escriba sobre la experiencia al retomar la actividad en el blog pasado el verano.

Estos meses he mantenido una actividad continuista en el blog. Me hubiese gustado haber dedicado más atención para probar cosas nuevas… pero no he encontrado cómo hacerlo.

De cara a la próxima temporada estoy pensando en dar un enfoque algo diferente. Puede que le falte un propósito más claro a este blog que va camino de 5 años. Veremos.

Lo que sí es seguro es que habrá cambios en la imagen del blog, con cambio de plantilla incluido y algunas mejoras técnicas que tengo pendientes.

Además de las mencionadas vacaciones, los meses de julio y agosto servirán para dar un buen empujón a mucho trabajo acumulado.

Debido a la frenética actividad de los proyectos de consultoría y formación de estos meses, he sido incapaz de poner el foco adecuado en sacar adelante determinados proyectos internos en OPTIMA LAB.

Tampoco he avanzando como me hubiera gustado en el desarrollo de algunos aspectos que tenía pendientes desde las jornadas de enero.

Además espero poder dedicar recursos para dar forma a nuevos proyectos que tengo en mente relacionados con las finanzas personales, el coaching y la relación entre la empleabilidad y la efectividad. Sí, siempre trabajando con las personas.

Ya sé que son muchas cosas y que quien mucho abarca poco aprieta… Pero todo llevará el ritmo que deba llevar. Será cuestión de efectividad.

Pero lo primero es lo primero y en unos días toca descansar… con enfoque en el descanso 😉

En cualquier caso, entre agosto y septiembre volveré por aquí. O puede que antes, no sé. Se irá viendo…

Si te apetece, nos seguimos leyendo a la vuelta. ¡Feliz verano!

Mis errores con GTD®(I) #erroresGTD

Persona cortando una rama por el sitio equivocado

Tras 8 años utilizando GTD® puedo afirmar que he cometido muchos errores en el proceso de aprendizaje de la metodología.

Cometer errores es normal cuando avanzas en cualquier disciplina nueva. Seguro que sabes de lo que hablo.

Con la mentalidad adecuada, los errores que cometes son una fuente muy valiosa de aprendizaje para ti y también pueden serlo para otras personas.

En mi caso, he podido avanzar mucho en GTD® gracias a identificar, comprender y corregir mis propios fallos.

Pero, sin duda, he aprendido mucho más de las situaciones por las que otras personas ya habían pasado.

Su experiencia me ayudó a corregir muchas cosas que hacía mal y evitar otras que me hubieran llevado por el camino equivocado.

Por otro lado, en los cursos de mejora de la efectividad que facilito, he descubierto que compartir mis errores y experiencias con GTD® resulta muy útil a los participantes. Además de provocar unas cuantas risas a mi costa 😉

Por todo lo anterior, voy a escribir una serie de post donde iré recopilando los principales errores que he cometido en mi proceso de aprendizaje de GTD®, cómo fui consciente de ellos y cómo los solucioné.

Espero que estos post sobre mis errores te resulten útiles y puedas aprender con ellos. Por favor, sed comprensivos…

Mis reflexiones sobre el primer curso abierto de GTD® oficial en España

“Ganarse la vida no basta, el trabajo también tiene que hacer una vida.” Peter Drucker

Los pasados 9 y 10 de abril tenía lugar el primer curso abierto de formación oficial GTD® en España. Un nuevo hito para la efectividad personal en nuestro país y un momento muy especial para OPTIMA LAB.

Reconozco que si hace 8 años me hubiesen comentado que tendría la oportunidad de facilitar este primer curso de formación oficial GTD®, sinceramente, no me lo habría creído.

Como ya sabéis, descubrir y aprender GTD® ha sido una de las mejores cosas que me han pasado. Literalmente, me salvó la vida a la hora de reducir mis niveles de estrés, me ayudó a organizarme mejor, a trabajar con enfoque y, entre otras muchas cosas, a integrar y conciliar mi vida personal y profesional.

Estas mismas sensaciones las comparten muchas personas que ya conocen y usan GTD® en todo el mundo.

Cuestión de responsabilidad

Por esa razón, en OPTIMA LAB siempre hemos tenido presente, como parte de nuestra RSA, el compromiso de hacer llegar al mayor número de personas posible las ventajas de la efectividad personal y, en este caso concreto, de GTD®.

Hasta el momento, nuestros principales esfuerzos han estado dirigidos en llegar a las personas a través de las organizaciones. El éxito y los resultados obtenidos demuestran que vamos por buen camino.

Sin embargo, ese compromiso firme que comentaba unido al número de peticiones particulares para asistir a una formación oficial en GTD®, aceleraron que el primer curso abierto fuese tomando forma y se convirtiese en realidad.

Cuando José Miguel me comentó si me apetecería facilitar este primer curso abierto, no lo dude ni un segundo. Sí, reconozco que en este caso no “capturé”, pero era algo sobre lo que ya había pensado y decidido, y tenía muy clara la respuesta si se daba la oportunidad 😉

La organización y la importancia de los detalles

Una vez decidimos las fechas del curso nos pusimos de inmediato en marcha.

Lo primero que hicimos fue organizar los aspectos relacionados con la logística. Gracias al estupendo trabajo de Paz Garde, todo lo necesario para el curso estuvo preparado con detalle.

Tras evaluar varias opciones, Paz, con gran criterio, seleccionó el Centro de Reuniones Torre Ombú por la calidad y luminosidad de sus salas, y por su estupenda ubicación pensando, sobre todo, en las personas que vendrían desde fuera de Madrid.

También fue un acierto trabajar con la Fundación Juan XXIII para la organización y preparación del catering que disfrutamos durante el curso. En todo momento estuvieron atentos a que no faltase de nada.

Aforo completo… en tiempo record

Con la logística organizada, el siguiente paso era lanzar la convocatoria.

Debido al elevado número de personas interesadas que se habían puesto en contacto con nosotros durante los meses anteriores, sabíamos que las plazas se iban a agotar.

Sin embargo, al menos yo, no esperaba que lo hiciesen en poco más de dos semanas desde que enviamos la convocatoria.

Aprovecho para dar las gracias a las personas que confían en OPTIMA LAB para mejorar su efectividad.

Compartiendo un día y medio de efectividad con GTD®

Siendo fieles nuestros niveles de calidad y exigencia, queríamos que las personas que iban a asistir tuvieran la misma experiencia que los cursos que facilitamos in-company.

Tenemos la responsabilidad de hacer llegar a las personas lo que es y lo que significa GTD®, y este caso no iba a ser menos.  

En el primer día, unos minutos antes de comenzar el curso, organizamos un café de bienvenida para favorecer el networking e ir calentando motores. He de agradecer a todas las personas que asistieron su compromiso y su puntualidad para facilitar, en todo momento, el desarrollo de la formación.

El ambiente fue extraordinario y contar un grupo de personas con experiencias y perfiles diversos enriqueció enormemente la experiencia de aprendizaje.

Como publicaba en mi perfil de Instagram, fue un placer poder compartir esos días con tantas personas dispuestas y motivadas a mejorar su efectividad.

Resultado y personas satisfechas

Estoy convencido de que todo lo anterior contribuyó al excelente resultado (NPS=93) y la valoración final del curso .

El feedback recibido ha sido muy positivo, tanto por la organización como por el desarrollo de la formación, lo que nos alegra enormemente y nos anima a seguir trabajando con ilusión en la misma línea que hasta ahora.

Tener la oportunidad de trabajar con propósito en algo que disfrutas, que conoces y que es útil a otras personas es un auténtico lujo.

Y en lo personal…

Como comentaba al principio, para mi ha sido una experiencia muy especial. Profesionalmente ha supuesto todo un reto y el resultado conseguido ha sido muy satisfactorio.

Desde que a principios de este año comenzase mi camino artesano más allá del muro, las luces y las sombras han estado ahí. Tengo claro que forman parte del juego, pero también tengo claro que esta experiencia será una de esas luces que siempre estará ahí.

Es momento de disfrutar de la experiencia y de seguir trabajando para acercar la formación oficial GTD® en España al mayor número de personas posible.

Y como el movimiento se demuestra andando, ya hemos publicado la convocatoria del segundo curso abierto, que tendrá lugar también en Madrid.

Me encantará verte por allí y que, juntos, disfrutemos de la experiencia de aprender a mejorar la efectividad personal con GTD®.

2018: Más allá del Muro

Niña caminado por un nuevo camino

“- ¿Un hombre puede ser valiente cuando tiene miedo? (Bran Stark)

-Es el único momento en el que puede ser valiente (Ed Stark)”

Canción de Hielo y Fuego, Libro I, Juego de Tronos

 

Llevo tiempo queriendo escribir un post como este. Mucho tiempo. He tenido mis razones para no hacerlo hasta ahora, pero ha llegado el momento.

Una de esas razones ha sido la de dejar enfriar las cosas. En ocasiones, escribir en caliente ayuda a transmitir la emoción que sientes en ese momento pero, en este caso, he preferido dejar que el tiempo hiciese su labor de sedimentación, para poder tener una perspectiva más global y objetiva.

El año pasado, 2017, comenzó como un año más. Sin embargo, en el fondo, sabía que sería un año de cambios e importantes decisiones en aspectos profesionales. Como es habitual, la realidad ha superado a la ficción.

Un momento de revelación…

Mi situación profesional ha sido relativamente estable desde que comencé a trabajar. Crecí en la cultura y las creencias de estudiar una carrera universitaria con buenas salidas profesionales, conseguir un buen trabajo en una buena empresa y darlo todo en esta empresa para mantener ese matrimonio, hasta que llegase mi momento de jubilación. Creo que casi todo el mundo, en un momento u otro, ha vivido esto o conoce a alguien que lo ha vivido.

Personalmente, considero que esa forma de ver las cosas es tan respetable como cualquier otra. De hecho, yo me sentía feliz en mi ignorancia, dando por sentado que todo seguiría igual hasta el fin de los tiempos y que las personas comprometidas siempre tienen un lugar en las empresas.

Sin embargo, a finales del año 2010, algo sacudió esos cimientos y, desde entonces, nada volvió a ser igual. Por aquel entonces conocía a una persona de la que me llamaba mucho la atención su forma de ser.

Era una persona muy comprometida con su trabajo y con su empresa, a quien le gustaba lo que hacía, proactiva en la innovación interna, gran profesional que promovía iniciativas de mejora siempre que había oportunidad, ganadora de premios y reconocimientos internos, con buenas relaciones en todos los niveles de su compañía,… Creo que te puedes hacer una idea del perfil.

Un día, llame a esta persona para vernos y lo que me dijo me dejo helado: le habían despedido debido a una reestructuración interna, se debía amortizar su plaza y ya no había ningún sitio para ella. ¿Cómo era posible aquello?. En mi opinión, era prescindir de uno de los mejores ejemplos de empleado en donde muchos se inspiraban. Nadie lo esperaba.

Desde entonces, la relación entre las empresas y los empleados fue un tema que llamó mi atención y ocupó buena parte de mis reflexiones. No pensaba si a mi me tocaría vivir una experiencia similar a la de esta persona; eso lo tenía claro. Pensaba cuándo me tocaría. Y en este punto, lo que me empezó a preocupar fue qué iba a hacer cuándo me llegase el momento.

Desde entonces, creo que algo se activó en mi y fue creciendo a lo largo de los años: debía empezar a ocuparme de mi empleabilidad para estar preparado cuando llegase el momento. ¿Demasiado alarmista? ¿Exceso de preocupación?… Quién sabe.

Todo tiene un para qué

“Sólo tú puedes decidir qué hacer con el tiempo que se te ha dado.

Gandalf, Lord of the Rings

Todo lo anterior me llevó a pensar en el presente y en el futuro. ¿Qué quería ser? ¿Que podría ser? ¿Qué iba a hacer? ¿Estaba donde debía estar? ¿Podría conseguir algo diferente a lo que había conseguido hasta ahora?¿Iba a ser tan irresponsable de dejar en manos de otros mi futuro y el de los míos? Además, si todo está cambiando con tanta rapidez, ¿qué estaba en mi mano hacer para poder enfrentarme de la mejor manera posible a esas nuevas situaciones?.

Decidido a ocuparme de mi mismo, comencé a explorar opciones que me ayudasen a avanzar y a buscar solución a varios aspectos que me preocupaban:

  • Mejorar mi empleabilidad para el presente y para el futuro, con todos los retos que ello supondría
  • Buscar una actividad que estuviese alineada con mi propósito, en la que pudiese disfrutar, aprender (lo bueno y lo menos bueno) y aportar a los demás
  • Conocer y vivir los aspectos de una vida profesional que desconocía, pero que era con la me iba a encontrar antes o después
  • Desarrollarme en todos los aspectos posibles, viviendo nuevas experiencias, ya fuesen positivas o negativas
  • Poner en mis propias manos mi destino profesional

Todo lo anterior se puede resumir en un para qué: buscaba algo que me ayudase y motivase a seguir creciendo y desarrollándome, con la intención de prepararme de la mejor manera posible para un futuro donde la única certeza es que será diferente a cómo yo había creído.

Un poco de historia

Durante el año pasado, las sensaciones de que estaba viviendo un fin de ciclo eran cada vez mayores. Llevaba varios años compaginando demasiadas cosas y mucho se empezaba a resentir: mi rendimiento, mi salud, mi familia,… Se acercaba el momento de tomar decisiones.

Algo que comenzó hace unos 4 años como una aventura de aprendizaje, donde encontré todo lo que buscaba, y mucho más, fue ganando terreno, en todos los aspectos, a mi actividad profesional.

Poco a poco fue creciendo la sensación de que OPTIMA LAB era realmente un proyecto de mucho nivel, exigente y muy alineado con mi propósito de encontrar sentido a lo que hago, aprendiendo, ayudando y siendo útil a los demás.

Además, OPTIMA LAB me abrió un nuevo mundo lleno de posibilidades y retos, situándose como mi principal fuente de aprendizaje y desarrollo directo e indirecto.  

“Una idea. Una sola idea de la mente humana puede construir ciudades. Una idea puede transformar el mundo y reescribir las reglas”

Inception

Y así llegó 2015, donde algunos cambios organizativos en mi empresa dieron lugar a oportunidades de promoción interna. Oportunidades para las que, no nos engañemos, tiempo atrás me preparé con la intención de conseguirlas y por las cuales me sentí muy agradecido.

Sin embargo, para subirse a un tren tienen que darse tres circunstancias: estar en la estación, esperar a que pase el tren y, la más importante, estar convencido de querer subir llegado el momento.

En mi caso, en ese momento, se dieron las dos primeras. Pero, con respecto a la tercera, ya sentía que mi lugar estaba en otro sitio. En un acto de honestidad conmigo mismo deje pasar el tren en dos ocasiones. Fueron decisiones difíciles y escribí sobre ello en este post.

No nos engañemos. Por mucho que sintiese que mi lugar profesional estuviese en otro sitio, no tenía para nada claras las ideas sobre qué iba a pasar y cómo. E incluso si, al final, ocurriría algo. Hubo momentos en los que pensé que todo seguiría igual.

Tanto en lo personal como en lo profesional, había demasiadas cosas en juego. Y, para ser sincero, el cambio y la incertidumbre han sido aspectos que he preferido mirar desde lejos… Hasta ahora.  

Es evidente que con trabajo, constancia y compromiso todo llega. Puede llegar de una manera o de otra. Pero, al final, siempre algo llega.

2017: la oportunidad llama a la puerta

Ten cuidado con lo que deseas, se puede convertir en realidad”.

Oscar Wilde

2017 ha sido un año intenso en OPTIMA LAB. Han ocurrido muchas cosas que confirman que este proyecto tiene una salud inmejorable fruto del excepcional trabajo de todos estos años.

Las cifras objetivas demuestran que, a pesar de no haber hecho todo lo que nos propusimos y que quedan muchas cosas por hacer, las perspectivas son inmejorables.

En lo personal, este año ha supuesto todo un reto. Uno de los principales cambios que he llevado a cabo ha sido el poner más foco en la actividad comercial. A pesar de pasar años ligado al mundo comercial, he podido constatar en este nuevo escenario que la venta es, básicamente, cuestión de personas y en OPTIMA LAB puedo hacer realidad ayudar a otras personas a solucionar problemas.

Por otro lado, he podido consolidar mi actividad interna en la red. Es cierto que con menos intensidad y más reactividad de lo que me hubiese gustado, pero esto es uno de los cambios que vendrán en 2018.

Por último, la red ha experimentado cambios a final de año. Tres buenos amigos y compañeros durante varios años, AJ, Jero y Jesús, decidían emprender nuevos caminos profesionales. En mi opinión, y más allá de sentimientos personales, la nueva situación fortalece a la red en foco, propósito y sentido.

Y en estas circunstancias llegó el momento. Yo sabía que tarde o temprano debía decidir qué hacer y había dos opciones posibles.

La primera era seguir el mismo camino que AJ, Jero y Jesús y hacer que OPTIMA LAB fuese, para mi, un buen recuerdo cargado de grandes experiencias, oportunidades y aprendizajes. Volvería a mi segura, cómoda y rutinaria vida profesional, con todo lo bueno y malo que ello suponía. Una decisión que sería, sin duda, cómoda a corto plazo y me permitiría centrarme en algunas cosas que había descuidado en los últimos años.

La otra opción era la del cambio. Era la opción de apostar definitivamente por mi y de hacer realidad todo lo que había esperado y trabajado durante años. La oportunidad era inmejorable y se daban todas las circunstancias para aprovecharla… Y así ha sido.

2018: un año de cambios, retos… e incertidumbre

Ya con cierta perspectiva, reconozco que tenía claro qué decisión tomar y, en esta ocasión, me subí al tren. En el fondo, como comentaba más arriba, la decisión estaba tomada con mucha antelación.

A finales de enero, mi dedicación a la consultoría artesana en efectividad personal y organizativa como nodo de OPTIMA LAB será completa. A pesar de la firmeza de mi decisión, no me cuesta reconocer la sensaciones de incertidumbre, temor y duda que llevo experimentando en las últimas semanas junto con la ilusión, el reto y la oportunidad que va a suponer. Supongo que es el precio del cambio.

Quiero aprovechar para dar las gracias a las personas que dudáis del camino que voy a emprender, porque siempre es bueno tener alguien que te ayude a ver las cosas con otra perspectiva. Por supuesto, y sobretodo, también quiero agradecer a todas las personas que me habéis ayudado a llegar hasta aquí con vuestro apoyo, ánimo y confianza.

Agradecimiento especial a José Miguel, por haber confiado y compartido tanto durante todos estos años. Quién iba a imaginar, allá por el 2011, las consecuencias de disfrutar de un buen cocido madrileño en uno de los lugares más emblemáticos de Madrid 😉

Y, por último y más importante, muchas gracias a mis hijos MA, Sara y Álex porque ayudan a que cada día sea más alegre que el anterior gracias a su energía, ilusión y paciencia. Por supuesto, mención especial para Silvia, la auténtica heroína de todo esto por su apoyo incondicional durante años.

Y hasta aquí este post de reflexión personal. Ha salido más largo de lo habitual, pero creo que la ocasión lo merecía. Ahora sólo queda seguir construyendo nuevas naves para este viaje apasionante… Más allá del muro.

 

 

 

Viviendo el puzzle

Persona entrando en puzzle gigante

Parece que la vida es compleja. Puede que antes, hace tiempo, fuera más sencilla. O puede que no. Importa poco.

La mayoría de las personas coinciden en que, en la actualidad, sus vidas son complejas. Muchos asuntos que atender, responsabilidades, cambios, urgencias, incertidumbres, decisiones,… Sobre todo decisiones. Piezas de un gran puzzle para encajar sin garantías de cómo terminará.

También hay puzzles de pocas piezas, más fáciles y aparentemente previsibles. Los haces y te conformas. Puzzles sin retos. Sin cambios. ¿Para qué más?.

Pero, probablemente, estás donde estás porque durante tu viaje has ido tomando decisiones. Muchas de ellas, en su momento, tan aparentemente complicadas como la que puedes tener que tomar ahora o como las que tendrás que tomar. Momentos donde las piezas del puzzle parecían imposibles de encajar. Y encajaron. Porque, al final, consigues que todo encaje.

Siempre tendrás nuevos puzzles en tu vida y tendrás que decidir si te atreves a montarlos. Puede que tengas modelos de referencia para hacerlo, pero todo dependerá de ti. Sería ideal saber cómo hacer encajar las piezas y tener la certeza de cuál irá antes y cuál después. Pero no es el caso. Ni lo será.

Cierta complejidad e incertidumbre. Es lo que elegimos o lo que nos ha tocado vivir. Cuando decidas entrar, hazlo por la puerta grande. Porque, antes o después, te encontrarás viviendo el puzzle. Enhorabuena y a por ello.