Archivo de la etiqueta: reflexiones

No hace falta un par, solo un propósito

Hoy se cumple un mes desde que comencé, con dedicación completa, mi andadura por el camino artesano.

Treinta días en los que se han superado mis expectativas, con un balance que no me podía imaginar.

Sé que un mes es poco tiempo para sacar conclusiones pero me gustaría compartir la experiencia con vosotr@s.

Sin parar

Ha sido un mes donde, literalmente, no he parado.

Viajes, formaciones y proyectos de consultoría para mejorar la efectividad han llenado mi calendario… y lo tienen muy ocupado en los próximos meses.

La necesidad de las personas de mejorar la efectividad es cada vez más evidente, tanto por parte de las personas como de las organizaciones.

Lo cierto es que está todo por hacer, a pesar de lo mucho que ya hemos avanzado. Las expectativas, y los datos, indican que la dinámica seguirá la línea ascendente de los últimos años.

Y estamos preparados para ello.

Las sombras

También hay aspectos a mejorar. Es normal cuando se empieza y afronta un proceso de cambio que merece la pena.

La elevada actividad en cliente me ha llevado a prestar menos atención al trabajo del día a día. Principalmente, mi participación en los proyectos de gestión interna en OPTIMA LAB y mi actividad comercial se han visto algo afectados. Habrá que hacer ajustes en estos puntos.

Por otro lado, también estoy en proceso de conseguir un balanceo óptimo de mi atención entre la familia y el trabajo cuando estoy en casa. Es algo que no me preocupa en especial porque sé que es un proceso de adaptación que vendrá con el tiempo, pero ahí está.

Las luces

Como comentaba al principio, la realidad de este primer mes ha superado mis expectativas.

Destacaría por encima de todo la posibilidad de experimentar, con enfoque y dedicación completa, el alineamiento entre mi actividad y mi propósito. Realmente disfruto ayudando a las personas a mejorar, por pequeño o grande que sea esa mejora.

Poder centrarme en mi actividad profesional, y evitar la dispersión en más temas de los que podía atender con la suficiente calidad, ha sido otro de los grandes aspectos positivos. Intuyo que este enfoque es algo que aportará mucho a los resultados profesionales y mi calidad de vida.

Por otro lado, la convivencia con mi amiga la incertidumbre ha ido muy bien. Era una de las cosas que más dudas me generaba y el balance ha sido muy bueno. Seguiremos “cultivando” la relación.

También estoy más que satisfecho con los resultados de este mes, tanto en términos de facturación como del feedback recibido en los diferentes proyectos. Para ser el primer mes, los resultados han sido muy buenos. Hay que mantenerse. 😉

Y por último,mención especial para el apoyo, las conversaciones y los mensajes que he tenido con muchas personas. Siempre he escuchado que, en el trabajo por cuenta propia, uno se encuentra solo ante todo. Pero la realidad es muy diferente y siempre hay gente estupenda que está ahí.

Conclusión

El balance de este primer mes de “mi nueva vida” es muy positivo. Sinceramente, lejos de lo que me podía esperar a estas alturas.

Los aspectos menos positivos se han visto superados con creces por todas las oportunidades y resultados conseguidos.

Esto no ha hecho nada más que empezar, y tengo claro es una carrera de fondo donde lo importante no es como se empieza sino la tendencia que se sigue.

Alinear tu actividad con tu propósito es algo de un valor especial. A pesar de que muchas personas me dicen que he tenido un par al empezar este camino, lo cierto es que no hay nada de eso. Porque para todo esto no hace falta un par, solo un propósito.

Seguimos construyendo.

2018: Más allá del Muro

Niña caminado por un nuevo camino

“- ¿Un hombre puede ser valiente cuando tiene miedo? (Bran Stark)

-Es el único momento en el que puede ser valiente (Ed Stark)”

Canción de Hielo y Fuego, Libro I, Juego de Tronos

 

Llevo tiempo queriendo escribir un post como este. Mucho tiempo. He tenido mis razones para no hacerlo hasta ahora, pero ha llegado el momento.

Una de esas razones ha sido la de dejar enfriar las cosas. En ocasiones, escribir en caliente ayuda a transmitir la emoción que sientes en ese momento pero, en este caso, he preferido dejar que el tiempo hiciese su labor de sedimentación, para poder tener una perspectiva más global y objetiva.

El año pasado, 2017, comenzó como un año más. Sin embargo, en el fondo, sabía que sería un año de cambios e importantes decisiones en aspectos profesionales. Como es habitual, la realidad ha superado a la ficción.

Un momento de revelación…

Mi situación profesional ha sido relativamente estable desde que comencé a trabajar. Crecí en la cultura y las creencias de estudiar una carrera universitaria con buenas salidas profesionales, conseguir un buen trabajo en una buena empresa y darlo todo en esta empresa para mantener ese matrimonio, hasta que llegase mi momento de jubilación. Creo que casi todo el mundo, en un momento u otro, ha vivido esto o conoce a alguien que lo ha vivido.

Personalmente, considero que esa forma de ver las cosas es tan respetable como cualquier otra. De hecho, yo me sentía feliz en mi ignorancia, dando por sentado que todo seguiría igual hasta el fin de los tiempos y que las personas comprometidas siempre tienen un lugar en las empresas.

Sin embargo, a finales del año 2010, algo sacudió esos cimientos y, desde entonces, nada volvió a ser igual. Por aquel entonces conocía a una persona de la que me llamaba mucho la atención su forma de ser.

Era una persona muy comprometida con su trabajo y con su empresa, a quien le gustaba lo que hacía, proactiva en la innovación interna, gran profesional que promovía iniciativas de mejora siempre que había oportunidad, ganadora de premios y reconocimientos internos, con buenas relaciones en todos los niveles de su compañía,… Creo que te puedes hacer una idea del perfil.

Un día, llame a esta persona para vernos y lo que me dijo me dejo helado: le habían despedido debido a una reestructuración interna, se debía amortizar su plaza y ya no había ningún sitio para ella. ¿Cómo era posible aquello?. En mi opinión, era prescindir de uno de los mejores ejemplos de empleado en donde muchos se inspiraban. Nadie lo esperaba.

Desde entonces, la relación entre las empresas y los empleados fue un tema que llamó mi atención y ocupó buena parte de mis reflexiones. No pensaba si a mi me tocaría vivir una experiencia similar a la de esta persona; eso lo tenía claro. Pensaba cuándo me tocaría. Y en este punto, lo que me empezó a preocupar fue qué iba a hacer cuándo me llegase el momento.

Desde entonces, creo que algo se activó en mi y fue creciendo a lo largo de los años: debía empezar a ocuparme de mi empleabilidad para estar preparado cuando llegase el momento. ¿Demasiado alarmista? ¿Exceso de preocupación?… Quién sabe.

Todo tiene un para qué

“Sólo tú puedes decidir qué hacer con el tiempo que se te ha dado.

Gandalf, Lord of the Rings

Todo lo anterior me llevó a pensar en el presente y en el futuro. ¿Qué quería ser? ¿Que podría ser? ¿Qué iba a hacer? ¿Estaba donde debía estar? ¿Podría conseguir algo diferente a lo que había conseguido hasta ahora?¿Iba a ser tan irresponsable de dejar en manos de otros mi futuro y el de los míos? Además, si todo está cambiando con tanta rapidez, ¿qué estaba en mi mano hacer para poder enfrentarme de la mejor manera posible a esas nuevas situaciones?.

Decidido a ocuparme de mi mismo, comencé a explorar opciones que me ayudasen a avanzar y a buscar solución a varios aspectos que me preocupaban:

  • Mejorar mi empleabilidad para el presente y para el futuro, con todos los retos que ello supondría
  • Buscar una actividad que estuviese alineada con mi propósito, en la que pudiese disfrutar, aprender (lo bueno y lo menos bueno) y aportar a los demás
  • Conocer y vivir los aspectos de una vida profesional que desconocía, pero que era con la me iba a encontrar antes o después
  • Desarrollarme en todos los aspectos posibles, viviendo nuevas experiencias, ya fuesen positivas o negativas
  • Poner en mis propias manos mi destino profesional

Todo lo anterior se puede resumir en un para qué: buscaba algo que me ayudase y motivase a seguir creciendo y desarrollándome, con la intención de prepararme de la mejor manera posible para un futuro donde la única certeza es que será diferente a cómo yo había creído.

Un poco de historia

Durante el año pasado, las sensaciones de que estaba viviendo un fin de ciclo eran cada vez mayores. Llevaba varios años compaginando demasiadas cosas y mucho se empezaba a resentir: mi rendimiento, mi salud, mi familia,… Se acercaba el momento de tomar decisiones.

Algo que comenzó hace unos 4 años como una aventura de aprendizaje, donde encontré todo lo que buscaba, y mucho más, fue ganando terreno, en todos los aspectos, a mi actividad profesional.

Poco a poco fue creciendo la sensación de que OPTIMA LAB era realmente un proyecto de mucho nivel, exigente y muy alineado con mi propósito de encontrar sentido a lo que hago, aprendiendo, ayudando y siendo útil a los demás.

Además, OPTIMA LAB me abrió un nuevo mundo lleno de posibilidades y retos, situándose como mi principal fuente de aprendizaje y desarrollo directo e indirecto.  

“Una idea. Una sola idea de la mente humana puede construir ciudades. Una idea puede transformar el mundo y reescribir las reglas”

Inception

Y así llegó 2015, donde algunos cambios organizativos en mi empresa dieron lugar a oportunidades de promoción interna. Oportunidades para las que, no nos engañemos, tiempo atrás me preparé con la intención de conseguirlas y por las cuales me sentí muy agradecido.

Sin embargo, para subirse a un tren tienen que darse tres circunstancias: estar en la estación, esperar a que pase el tren y, la más importante, estar convencido de querer subir llegado el momento.

En mi caso, en ese momento, se dieron las dos primeras. Pero, con respecto a la tercera, ya sentía que mi lugar estaba en otro sitio. En un acto de honestidad conmigo mismo deje pasar el tren en dos ocasiones. Fueron decisiones difíciles y escribí sobre ello en este post.

No nos engañemos. Por mucho que sintiese que mi lugar profesional estuviese en otro sitio, no tenía para nada claras las ideas sobre qué iba a pasar y cómo. E incluso si, al final, ocurriría algo. Hubo momentos en los que pensé que todo seguiría igual.

Tanto en lo personal como en lo profesional, había demasiadas cosas en juego. Y, para ser sincero, el cambio y la incertidumbre han sido aspectos que he preferido mirar desde lejos… Hasta ahora.  

Es evidente que con trabajo, constancia y compromiso todo llega. Puede llegar de una manera o de otra. Pero, al final, siempre algo llega.

2017: la oportunidad llama a la puerta

Ten cuidado con lo que deseas, se puede convertir en realidad”.

Oscar Wilde

2017 ha sido un año intenso en OPTIMA LAB. Han ocurrido muchas cosas que confirman que este proyecto tiene una salud inmejorable fruto del excepcional trabajo de todos estos años.

Las cifras objetivas demuestran que, a pesar de no haber hecho todo lo que nos propusimos y que quedan muchas cosas por hacer, las perspectivas son inmejorables.

En lo personal, este año ha supuesto todo un reto. Uno de los principales cambios que he llevado a cabo ha sido el poner más foco en la actividad comercial. A pesar de pasar años ligado al mundo comercial, he podido constatar en este nuevo escenario que la venta es, básicamente, cuestión de personas y en OPTIMA LAB puedo hacer realidad ayudar a otras personas a solucionar problemas.

Por otro lado, he podido consolidar mi actividad interna en la red. Es cierto que con menos intensidad y más reactividad de lo que me hubiese gustado, pero esto es uno de los cambios que vendrán en 2018.

Por último, la red ha experimentado cambios a final de año. Tres buenos amigos y compañeros durante varios años, AJ, Jero y Jesús, decidían emprender nuevos caminos profesionales. En mi opinión, y más allá de sentimientos personales, la nueva situación fortalece a la red en foco, propósito y sentido.

Y en estas circunstancias llegó el momento. Yo sabía que tarde o temprano debía decidir qué hacer y había dos opciones posibles.

La primera era seguir el mismo camino que AJ, Jero y Jesús y hacer que OPTIMA LAB fuese, para mi, un buen recuerdo cargado de grandes experiencias, oportunidades y aprendizajes. Volvería a mi segura, cómoda y rutinaria vida profesional, con todo lo bueno y malo que ello suponía. Una decisión que sería, sin duda, cómoda a corto plazo y me permitiría centrarme en algunas cosas que había descuidado en los últimos años.

La otra opción era la del cambio. Era la opción de apostar definitivamente por mi y de hacer realidad todo lo que había esperado y trabajado durante años. La oportunidad era inmejorable y se daban todas las circunstancias para aprovecharla… Y así ha sido.

2018: un año de cambios, retos… e incertidumbre

Ya con cierta perspectiva, reconozco que tenía claro qué decisión tomar y, en esta ocasión, me subí al tren. En el fondo, como comentaba más arriba, la decisión estaba tomada con mucha antelación.

A finales de enero, mi dedicación a la consultoría artesana en efectividad personal y organizativa como nodo de OPTIMA LAB será completa. A pesar de la firmeza de mi decisión, no me cuesta reconocer la sensaciones de incertidumbre, temor y duda que llevo experimentando en las últimas semanas junto con la ilusión, el reto y la oportunidad que va a suponer. Supongo que es el precio del cambio.

Quiero aprovechar para dar las gracias a las personas que dudáis del camino que voy a emprender, porque siempre es bueno tener alguien que te ayude a ver las cosas con otra perspectiva. Por supuesto, y sobretodo, también quiero agradecer a todas las personas que me habéis ayudado a llegar hasta aquí con vuestro apoyo, ánimo y confianza.

Agradecimiento especial a José Miguel, por haber confiado y compartido tanto durante todos estos años. Quién iba a imaginar, allá por el 2011, las consecuencias de disfrutar de un buen cocido madrileño en uno de los lugares más emblemáticos de Madrid 😉

Y, por último y más importante, muchas gracias a mis hijos MA, Sara y Álex porque ayudan a que cada día sea más alegre que el anterior gracias a su energía, ilusión y paciencia. Por supuesto, mención especial para Silvia, la auténtica heroína de todo esto por su apoyo incondicional durante años.

Y hasta aquí este post de reflexión personal. Ha salido más largo de lo habitual, pero creo que la ocasión lo merecía. Ahora sólo queda seguir construyendo nuevas naves para este viaje apasionante… Más allá del muro.